Según Wired, Groovy goes Modern

Nos preguntamos si los babosos que le echen mano a este invento del Laserpod le sacarán todo el partido que, acaso, se le puede exprimir a un laser rojo, un LED azul y un cristal que rota, callados salvo por un arrullador zumbido. Recogidos en un cilindro de aluminio del tamaño de una taza grande de café, llenan el techo de una luz que lo hace todo más "íntimo". La cosa cuesta cien dólares, pero la estupidez masculina, y la femenina que a veces da patéticas alas a la primera, seguramente harán que no sea un fracaso.
El quinto Elastico