Le mani sulla città

1911.04


En su visita relámpago a nuestra capital, Gates tiene hoy tiempo de estrechar la mano de políticos, empresarios y agentes sociales para comunicarles su deseo de cooperación en el asentamiento de una sociedad sin brecha digital. Ha empezado por arriba, con el ministro de Industria José Montilla, para fomentar la promoción de la política de no intervención en los mercados y garantizar la neutralidad tecnológica de la Administración en la adquisición de nuevas tecnologías. Esta tarde Esperanza Aguirre recibirá a Gates en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno autonómico, y suscribirá con él un acuerdo para que los centros docentes de la región incorporen la más alta tecnología de 'software'. Le siguen la Once, la presidenta de Banesto Ana Patricia Botín y la Fundación Tomillo, una entidad sin ánimo de lucro con la que Microsoft colabora desde hace cuatro años y cuyos proyectos se desarrollan en barrios madrileños y en Irún. El Pai$.

Independientemente de los retortijones que me producen todos y cada uno de estos acuerdos por separado, la palabra clave en este caso es educación (or the lack thereof). Mr. Bill Gates, con la ayuda de la presidenta de la Comunidad de Madrid, está en este momento asegurándose de que ningún niño sabe utilizar ningún ordenador que no use Windows. Y eso sólo para empezar.

El derecho a la educación es un derecho básico de la constitución española. Cuando Franco -que era gallego- decidió prohibir la enseñanza de lenguas autonómicas en los colegios, su intención era anular cualquier vestigio de independencia que una lengua independiente al régimen pudiera proporcionar. Desterrar de los colegios la posiblidad de trabajar con un lenguaje ajeno a Microsoft es un atentado contra la independencia de profesores, padres y, especialmente, alumnos. No deja de resultar irónico que un gobierno que ha decidido eliminar la asignatura religiosa de los programas escolares se muestre tan dispuesto a imponer otra religión, miles de veces más insidiosa, como es la de una macro-corporación americana cuyos productos ya se imponen de manera ilegal cada vez que compramos un equipo informático.

Educación o educacionaje. La necesidad de los colegios de ofrecer una formación específica en el entorno informático es un hecho incontestable. Por ese mismo motivo, limitar esa formación a un producto corporativo cuya licencia cuesta 236,73 € por equipo, exige renovación, un ordenador de última generación y no incluye software básico como Office XP (418,94 €) y otros programas de interés educativo es una irresponsabilidad de consecuencias funestas. No sólo es un dinero que se podría invertir felizmente en ofrecer más y mejores ordenadores, profesores especializados, una mejor conexión o talleres más específicos a lo largo del año. Además, obliga al alumno a pagar esas mismas licencias si quiere seguir trabajando en casa o, si no puede o no quiere pagarlas, recurrir a la ilegalidad utilizando software pirata. Si mal no me equivoco, hay un nombre para eso y está reflejado en el código penal.

Los productos de Microsoft han demostrado ser material de ínfima calidad. En términos generales, sólo su navegador -Internet Explorer- y su cliente de correo -Outlook Express- son responsables de un 90% de los virus que afectan nuestros sistemas, ahogando el sistema operativo hasta hacerlo inservible y ralentizando la Red que tanto dinero nos cuesta a base de Spam. Ser usuario de Windows significa ser blanco directo de programas malignos -a razón de 250 al mes- cuyo rango de actividades delictivas va desde la destrucción y corrupción de los datos del disco duro hasta la detección automática del número de una tarjeta de crédito que realiza pagos por la Red. Si un usuario avezado de Windows quiere hacerse una idea de lo que ocurre bajo los coloridos iconos de su pantalla, sólo tiene que preguntar a Google. Quien quiera un estudio completo lo puede leer aquí(pdf). Y llorar. Supongo.

Por otra parte, ser usuario de Windows también significa invertir una suma considerable de dinero en ordenadores más potentes para estar al día con las actualizaciones o resignarse a tener un equipo lento e incapaz, que se cuaja cada vez que abrimos una página con flash y renunciar a juegos con gráficos más complejos o programas especializados de edición de vídeo y audio.

Terrorismo educativo. Los centros escolares públicos y sus responsables gubernamentales tienen la obligación de proporcionar al estudiante la mejor enseñanza posible y preparar al individuo para convertirse en un miembro útil a la sociedad, capacitado y orgulloso de su trabajo. Cualquier maniobra que dificulte ese proceso es un problema para toda la sociedad que debe ser denunciado y eliminado a la mayor brevedad posible por los organismos competentes.

Cuando Francesco Rosi terminó su película sobre los tejemanejes de la derecha napolitana y las inmobiliarias quiso llamarla La mano negra, pero se topó con un problema: cualquier referencia directa a la mafia sería peligrosa para su película y para su integridad física y la de su equipo. Al final decidió llamarla poéticamente La mano sobre la Ciudad y despejar cualquier duda con el poster de la película, donde una mano gigante sume a Nápoles en la sombra desde las alturas. Por suerte y a pesar de la dictadura de la corrección política, nosotros todavía podemos llamar a las cosas por su verdadero nombre. Instruir al alumnado de manera exclusiva en un software caro, exclusivo y defectuoso y obligarles a recurrir al software pirata es terrorismo educativo. Y permitirlo, una irresponsabilidad por parte de padres y educadores que descuidan la educación de sus hijos por desconocimiento o desinterés. En el caso del gobieno el delito es doble cuando existen alternativas reales y efectivas al alcance de la mano, como el software libre.

El Software libre tiene muchas ventajas sobre el propietario, especialmente en materia educativa. Por mencionar unas cuantas, su política de transparencia total lo hace susceptible de ser analizado, modificado y adaptado a las necesidades de cada proyecto en particular. Universidades y organizaciones de todo el mundo -incluido nuestro país- invierten tiempo, dedicación y esfuerzo en crear programas nuevos que faciliten el trabajo del profesorado que se pueden utilizar de manera gratuita. Su estructura permite al usuario conocer mejor su ordenador y, en definitiva, organizar la información de manera adecuada a sus necesidades y mantener un ordenador rápido y efectivo utilizando solamente software de calidad, permanentemente actualizado y libre de virus sin necesidad de tener el último modelo del mercado. Y la comunidad que lo mantiene y lo alimenta ofrece un soporte técnico a través de foros, páginas web, cursos gratuitos y manuales que está operativo 24 horas al día, siete días a la semana a lo largo de todo el año. Si alguien ha intentado utilizar el soporte técnico de Microsoft alguna vez en su vida encontrará esta opción muy interesante.

En términos generales, trabajar con un sistema operativo abierto significa tener un contacto más directo con tu herramienta de trabajo y conocer mejor tus posiblidades y limitaciones como usuario. Sus ventajas sobre el producto corporativo se vuelven más y más palpables a medida que las exigencias de ese usuario van subiendo de categoría.

Creando oportunidades en lugar de dependencias. Las herramientas definen tu trabajo. Si no tienes acceso al código para desarrollar herramientas específicas para realizar ese trabajo, el resultado nunca será lo que quieres hacer sino una versión más o menos análoga a la de otras personas que trabajan con el mismo software. Como bien saben artistas de todo el mundo, el software propietario es un molde rígido. El software libre, sin embargo, es maleable, adaptable y modificable.

La ingeniería informática y el desarrollo de software han alcanzado una gran popularidad en los últimos años, debido al inmenso abanico de oportunidades que ofrece el mercado. Cualquier pieza de software licenciada bajo una GPL tendrá la información pertinente sobre su creador o creadores. No ocurre lo mismo con el trabajo que se realiza para grandes empresas de software donde muchos trabajan pero el reconocimiento pertenece a pocos. Desarrollar software para sistemas propietarios supone un desembolso inicial en concepto de licencias y patentes que pocas pequeñas empresas y probablemente ningún individuo es capaz de asumir. Si la formación de esos individuos se limita exclusivamente al software propietario, su única salida es trabajar para una gran empresa que engullirá sus esfuerzos y le devolverá sólo dinero. Efectivamente, se puede vivir sólo con dinero pero todo el mundo merece reconocimiento por su trabajo, un código de puntos que permitirá acceder a mayores y mejores oportunidades en el futuro.

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Comentarios:

Me pareció brillante la nota, y estoy de acuerdo en todos sus puntos, y además eso sucede en todos los países del mundo, es algo que uno no precisa poner datos del país que se trata porque puede ser cualquiera. Por suerte en algunos lugares ya los propios gobiernos se están encargando de hacer algo, como por ejemplo últimamente Venezuela, y desde hace más tiempo Brasil y Argentina.

Puesto por Pablo Cardozo en Noviembre 20, 2004 06:34 AM

A mí también me encantó este artículo, muchas gracias.

Puesto por andrea en Noviembre 20, 2004 03:54 PM

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