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Enero 06, 2006

copyfight II

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El segundo y último segmento de CopyFight abrió sus puertas el 17 de diciembre en Santa Mónica, pero no se me asusten: las conferencias no empiezan hasta el uno de febrero. Lo que tienen en el centro hasta el cinco de marzo es el punto de consulta que hemos preparado los elásticos en colaboración con Óscar Abril. Además de la instalación de Morgen Jacobsen que ya nos enamoró en su puesta de largo dos años atrás, hay vídeos, libros, entrevistas y las grabaciones de todas las conferencias que tuvieron lugar en el CCCB.

De las conferencias ya hablaremos más tarde. Pronto, quiero decir. Sigan conectados.

Diciembre 08, 2005

El robo de Ravel

Seguro que lo han tarareado alguna vez. Su autor, el compositor francés Maurice Ravel, lo tituló “Bolero”, pero todo el mundo conoce la pieza como el bolero de Ravel. Dicen que su especial cadencia rítmica, su melodía repetitiva que evoluciona casi desde el susurro hasta una barroca explosión final, es lo más parecido al sexo que se ha compuesto jamás.

Bo Derek en “10, la mujer perfecta” ayudó a popularizar esta obra que es la composición francesa que más derechos de autor ha recaudado de toda la historia. Cada año genera unos dos millones de euros, una fortuna que se reparten, a través de una enigmática empresa con sede en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes, entre la hija de una enfermera y un anciano ex directivo de SACEM, la SGAE francesa. Ninguno de los dos se apellida Ravel.

Más en Informativos Telecinco

Septiembre 30, 2005

Este domingo en Resfest Londres: Copyfight

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El meme "copyfight" sigue dando vueltas por el mundo. Primero fue un excelente blog; después, una manera acuñada por Cory Doctorow para referirse a la lucha por la redefinición de la propiedad intelectual, y má tarde, nuestro proyecto.

Ahora, como parte del festival itinerante de cine digital Resfest Copy Fight es una serie de paneles que se celebrarán en distintas ciudades del mundo para hablar sobre todos estos temas y poner especial énfasis en como afectan a la creación audivisual contemporánea.

El primero de ellos arranca este domingo en el National Film Theatre de Londres. Estaré allí como moderador dándole la palabra a un grupo de invitados de lujo: DJ Spooky; el fundador de Macromedia, Marc Canter; Ben Metcalfe de la BBC, hablando de sus proyectos abiertos como Backstage y el Creative Archive; Suw Charman, una de las mejores blogger inglesas que hablan de propiedad intelectual, y algunos más con posible sorpresa de última hora. Será el domingo a las 16:00 en el National Film Theatre. Si alguien está por Londres y quiere invitaciones, sólo tiene que mandarme un correo (jl en elastico punto net).

Septiembre 27, 2005

Matando Cofrades

Arturo Pérez Reverte
El Semanal, 10 de abril de 2005

Acabo de ponerme ciego a matar cofrades y nazarenos de Semana Santa, pistola en mano, con el fondo de La Macarena, el Gran Poder y el Cristo de San Bernardo. Bang, bang, bang. Todo eso, por supuesto, en la pantalla del ordenata. Pistola virtual, claro. Matanza cofrade, se llama el juego. Matanza uno y matanza dos, porque tiene segunda parte. La mano guasona de un amigo sevillano me lo envió todo ayer. Un juego cutre y de pésimo gusto, por cierto. Más que para matar cofrades de la Semana Santa, el juego es para darle patadas en la boca al patoso que lo parió. Pero la cuestión es otra. Al patoso que lo parió, que por lo visto es un informático de Utrera, las cofradías sevillanas le piden un año de cárcel y ocho mil mortadelos de multa. Como lo oyen. O leen. Cuando Matanza cofrade 1 apareció en Internet –la segunda parte es de otro fulano que se sumó por su cuenta y en plan solidario al escabeche–, las cofradías, que en Sevilla mandan más que un capitán general cuando los capitanes generales mandaban algo, hicieron detener al autor por la Guardia Civil, la fiscalía intervino, y un juzgado dictó auto de apertura de juicio oral, que aún está pendiente. Resumiendo: al pazguato de la matanza lo pueden meter en la cárcel por atentar «contra los sentimientos religiosos y contra la propiedad industrial».

Como ustedes, supongo, yo también aluciné una miaja con eso de la propiedad industrial, hasta que me informaron de que las imágenes del Gran Poder y la Esperanza Macarena están registradas como marcas. Para entendernos: si usted se aplasta un dedo con un martillo y blasfemando en arameo se cisca en algo, ojo. Puede estarse ciscando en una marca registrada. El siguiente paso puede ser la Menetérica, que decía Chiquito de la Calzada, llamando a su puerta. Así que cuidadín, pecadores de la pradera. Con la Semana Santa de Sevilla no se juega.

El jueves comienza en Sevilla el juicio contra el autor de "Matanza Cofrade".
Más en El Semanal

Septiembre 23, 2005

El toro de osborne es (casi) libre

bluna.jpgEn algún juzgado de Sevilla hay una juez que es mi héroe:

Una juez ha absuelto a varios comerciantes acusados por Osborne de utilizar ilegalmente su toro. Según la sentencia, la silueta de las carreteras es ya más que una marca comercial y se ha convertido en un símbolo nacional, por lo que puede ser utilizado sin la autorización de la empresa.

(...)Según la juez, es cierto que la silueta del toro impresa en dichos objetos "es una marca registrada cuya titularidad ostenta el Grupo Osborne", pero en lo referente a productos que no son "el objeto social y el renombre de la marca" tal efigie ha pasado a ser "patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España".

Que el toro de Osborne ha trascendido su carácter de logotipo comercial es algo que no necesita explicación; es la única razón por la que sigue en las carreteras españolas. Hasta te pueden condenar por asaltarlo. El caso del Toro de Osborne es un magnífico ejemplo de que aquello que ocupa el espacio público y se introduce en el ámbito de la cultura identitaria de toda una comunidad no puede ser propiedad que se controle y se defienda ferreamente. Me alegra especialmente además que esta sentencia se haya dictado en Sevilla, una ciudad donde te pueden condenar a un año de cárcel por utilizar en un videojuego la foto de una imagen religiosa tomada en plena calle.

Para la juez del caso Osborne, fabricar camisetas, gorros y postales con la única intención de venderlos, usando una imagen que en su día fue un logotipo comercial pero se ha convertido en mucho más, no constituye un delito contra la propiedad industrial. El jueves que viene empezará también en la capital andaluza el juicio por el caso Matanza Cofrade, en el que se decidirá si usar una foto de una imagen religiosa que tiene más de cuatrocientos años y cada año se saca en procesión al espacio público, sí lo es.
El fiscal pedirá para el acusado 10 meses de multa por atentar contra los sentimientos religiosos, y 1 año de prisión por delito contra la propiedad industrial, ya que las imágenes religiosas son marcas registradas propiedad de sus respectivas hermandades. Según me dicen algunos familiares que entienden de esto, las imágenes se registran como propiedad industrial para que no se puedan utilizar de maneras poco apropiadas, como para fabricar camisetas, gorros y postales. Como las del Toro de Osborne.

Septiembre 19, 2005

Señores de VEGAP: El enlace es mío y no pienso pagar por él

A través de una lista de correo me llega un documento absolutamente alucinante: la minuciosa y obsesiva lista de tarifas que aplica VEGAP, la sociedad gestora de los derechos de los artistas visuales en España, a todo aquel que quiera reproducir en cualquier soporte y de cualquier manera alguna obra de sus socios.

(Decir que VEGAP representa a los artistas visuales de nuestro pais, por cierto, es una notable exageración; en realidad no tiene más de 1000 socios. Si metes a 100 pintores, escultores, fotógrafos o videoartistas de este país escogidos al azar en un autobús, es muy improbable que alguno de ellos sea socio de Vegap. Es cierto, eso sí, que son socios de Vegap la mayoría de artistas más cotizados, como Barceló o Tapies).

En algún despacho de VEGAP hay un señor muy aplicado, porque la lista es realmente completita; no se han dejado casi nada. Desde llaveros, puzzles, postales y pins pasando por reproducciones de una obra en libros de texto, todo tiene su tarifa propia. Hasta los tags de HTML.

En la página 30 del documento, referida a la videocreación, se detalla lo que se debe pagar en derechos por enlazar a una página web de un videoartista en la que se pueda visionar alguna de sus obras:

4.6.1.3 Link - ámbito internet
En el caso de que la obra de videocreación se haya creado para su difusión online o bien sea una forma de divulgación de la misma, el usuario tendrá, previa autorización del autor, posibilidad de enlazar su página en la red con la obra de videocreación mediante un link. Esta utilización está sujeta a las siguientes tarifas:

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Además de ser una profunda sandez el punto 4.6.1.3 es en realidad poco rentable. No es habitual que los artistas de vídeo cuelguen sus piezas completas en la Red. VEGAP lo sabe, por supuesto, así que este artículo es sólo una medida preventiva, un "por si acaso", sobre todo una declaración de principios: que no nos quiten lo nuestro, aunque lo nuestro sea una URL.
Pero, ¿qué pasa con el arte en la Red? Ah, esto es otra cosa. Una de las ventajas del arte en la Red es que la Web está llena de él. Por eso el documento dedica casi tres páginas a detallar todo lo que cuesta enlazar a una pieza de arte en Internet de un socio de VEGAP (por ejemplo, desde el clásico de Muntadas The File Room al reciente Canal Gitano de Antoni Abad). 1630 euros por ordenador al año si enlazas a una obra desde un ordenador accesible en una exposición pública organizada por una institución sin ánimo de lucro. 3200 al año si eres una "página comercial" e incluyes el enlace en una exposición virtual formada por distintos enlaces. 1086 euros al año si eres un festival. Si además eres un hortera que usa todavía frames, y metes la web enlazada dentro de uno, la cosa se dispara:4890 euros al año.

Señores de VEGAP: cuando alguien te invita a su casa, es conveniente mantener las formas; mearse en la alfombra suele estar considerado de mala educación. La Web ya estaba aquí antes de que cualquiera de sus socios llegase a ella; de hecho, antes de que nadie empezase a pensar en utilizarla como medio artístico.
La capacidad de enlazar es consustancial a la naturaleza de la Web. Forma parte de su arquitectura, la misma arquitectura que le permite a sus socios colgar sus obras sin necesidad de obtener una licencia, ni tener que pedirle permiso a nadie.
En la Web, poner un enlace resulta tan natural como en la calle mencionar a alguien durante una conversación. Enlazar es un derecho fundamental del usuario de Internet respaldado por más de una decisión judicial.
Lo malo de la arquitectura de la Web es que viene en uno de esos paquetes cerrados; "o lo tomas o lo dejas". Ninguno de sus socios está obligado a mantener un sitio web accesible con una URL; pueden proteger sus valiosas piezas con contraseña, o distribuir los archivos a través de servidores FTP. Siempre les queda el CD-ROM. Pero mientras estén en la Web, me temo que no son nadie para pedirle dinero por un enlace ni al más modesto de los blogs, ni al Sónar, ni a Terra ni al Corte Inglés. Aquí las cosas no funcionan así.

Lo preocupante de las pretensiones de VEGAP por tarifar el enlace no son sus posibilidades de éxito. Estoy seguro de que a la mayoría de sus propios artistas les parece una aberración. Y puedo asegurar que no hay un festival o institución artística de este país (o de otro) que haya aceptado esta clase de condiciones, o esté dispuesto a aceptarlas. Lo preocupante de esto es hasta qué punto evidencia que las sociedades de gestión de derechos viven en una especie de realidad alternativa totalmente impermeable al sentido común, ignorantes de cosas que resultan completamente evidentes a cualquiera que haya pasado más de diez minutos en Internet.

Ah, y un consejo: dejen de utilizar el término "net art", por Dios. Les hace parecer todavía más viejos.

Septiembre 09, 2005

Por el bien de la infancia

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Que la industria discográfica aproveche toda oportunidad posible para insultar a sus clientes o meterles miedo no es una novedad. Que la ONG "Save the children" y "Unicef" -nada menos que el organismo de la ONU que se ocupa de velar por los derechos de la infancia- se sumen a la fiesta ya no es tan común. Lean, lean (PDF).

Vía Barrapunto, vía David Bravo

Julio 31, 2005

¿Se puede luchar por la cultura libre con software propietario? (III): Downhill Battle

holmesgrey.jpgHolmes Wilson, miembro del colectivo activista por la reforma del copyright Downhill Battle, y usuario de MacOS X

La largísima y meditada respuesta de Holmes Wilson de Downhill Battle a nuestras preguntas aporta hoy nuevos argumentos a este debate. Algunos apuntes a modo de resumen:

- La gente debería darse cuenta de que a veces, Linux tiene en ciertas circunstancias limitaciones que no tienen fácil solución para ciertos usuarios.

- Es difícil imaginar la cantidad de horas que pasan delante de un ordenador gente como Lawrence Lessig y Cory Doctorow. Cuando le dedicas esa cantidad de tiempo, usar un ordenador que no se ajusta a tus necesidades es un suicidio. ¿Es preferible que utilizen Software Libre o que le puedan dedicar a su trabajo un 20 por ciento más de tiempo?

- Los vegetarianos preparan una comida rara y deciden que les gusta, en vez de preparar buena comida que les guste también a los no vegetarianos.

- Los usuarios novatos de Windows, las universidades, los cibercafés, etc, son objetivos estratégicos mucho mejores que la gente que pasa 60 horas a la semana viviendo o muriendo con sus ordenadores. Además de que hay muchísimos más en las primeras categorías que en la última.

El texto completo después del salto.
El texto original, aquí.

Recomendable también la discusión generada en Barrapunto sobre este debate, mucho más variada ideológicamente de lo que se podría pensar en un primer momento.

Imagen cortesía de Capitán Tostadilla.

Holmes Wilson, Downhill Battle

No soy un experto en este tema, y no pretendo hablar en nombre de ninguna comunidad. Dicho esto, actualmente trabajo 60 horas a la semana en un proyecto Open Source, y en Downhill Battle le hemos dedicado mucho tiempo a pensar sobre la cuestión de cómo hacer que el Software Libre domine la esfera de los programas que los usuarios comunes utilizan todos los días, porque es un tema que nos importa.

Respecto a que software empleo, yo fui uno de los que utilizaron Keynote desde un Powerbook con Mac OSX para su presentación en Copyfight. Mi ordenador anterior era un Thinkpad con Debian, y antes de dedicarme por completo a Downhill Battle trabajé en un proyecto de creación de centros ciudadanos en nuestra ciudad con ordenadores donados y Debian. Así que comparado con la mayoría de la gente, he utilizado Linux bastante.

Lo que me hizo pasarme a un portátil Mac fue algo muy simple. Necesitaba usar WiFi desde my Thinkpad porque viajo mucho, y no conseguí que funcionase en el Thinkpad. Compré una tarjeta que de acuerdo con toda la información que pude conseguir debería haber funcionado. Nuestro programador -un experto en Linux- le dedicó cuatro horas de su tiempo y sólo consiguió que funcionase a ratos. Su tiempo es muy valioso para nosotros, así que abandoné, y finalmente tuve que hacer un viaje importante en el necesitaba de manera crucial poder usar el WiFi. No encontré ninguna solución para comprar un portátil nuevo e instalarle debian sin convertir esta cuestión del WiFi en un problema que requiriese una cantidad importante de tiempo para solucionarse, así que me acabé comprando un mac.

Resumiendo: estoy ideológicamente comprometido con el Software Libre y estaba dispuesto a dedicar cantidades de tiempo algo irracionales para hacer de Linux mi plataforma. Pero me ví oblicado a cambiar. La gente debería darse cuenta de que Linux tiene a veces en ciertas circunstancias algunas limitaciones que hacen que para ciertos usuarios no haya una solución sencilla.

Por otra parte, soy al menos un 20 por ciento más eficiente trabajando en MacOS que en Linux. Echo de menos cuatro cosas de Debian: los escritorios múltiples, las actualizaciones por apt-get, el reproductor de música Muine, y usar Konqueror y Kate para editar páginas web (es tan bueno). En todo lo demás, tengo que reconocer que me hacía ser más lento y me producía más estrés, incluso cuando ideológicamente lo adoraba.

Es difícil imaginar la cantidad de horas que pasan delante de un ordenador gente como Lawrence Lessig y Cory Doctorow (o sencillamente la cantidad de horas que pasan trabajando; me imagino que hacen semanas de 80 horas al menos). Cuando le dedicas esa cantidad de tiempo, usar un ordenador que no se ajusta a tus necesidades es un suicidio. Otra manera de verlo es la siguiente: ¿Es preferible que Cory y Lessig utilizen Software Libre o que le puedan dedicar a su trabajo un 20 por ciento más de tiempo?

Si todos fuesemos desarrolladores, probablemente Linux se ajustaría a nuestras necesidades mejor que cualquier otro SO. Linux es, en muchos sentidos, una plataforma construida por desarrolladores para desarrolladores. Si yo fuese programador conocería Emacs del derecho y del revés y lo utilizaría para todo (como hace nuestro desarrollador, Nick Nassar). Además, hay miles de ventajas en Linux para desarrollar software que compensarían las otras ventajas de Mac OS, o eso tengo entendido. Los desarrolladores deberían darse cuenta de que Linux se ajusta a sus necesidades mejor que a las de cualquier otra comunidad.

Volvamos al objetivo común de conseguir que el Software Libre triunfe en la esfera de los programas que los usuarios normales utilizan todos los días. Conseguir esta meta requiere entrega, activismo y evangelización, no simplemente compromiso individual y sacrificio. Me preocupa que la gente que prefiere el Software Libre caiga en la misma trampa en la que suelen caer los vegetarianos. Algunos vegetarianos lo son por razones espirituales, pero la mayoría han escogido esta opción por razones éticas o porque no quieren contribuir al daño medioambiental que conlleva la produción en masa de carne. Así que para la mayoría de los vegetarianos, su objetivo político, o la proyección de su objetivo personal en la esfera social, es reducir la producción de carne. El problema, sin embargo, es que la mayoría de los vegetarianos valoran más su propia pureza espiritual que su propia meta social. Esto tiene como resultado varios problemas comunes:

*Los vegetarianos pasan un montón de tiempo en ser vegetarianos, y muy poco en "¿cómo puedo producir más vegetarianos?"
*Cuando los vegetarianos piensan en cómo convencer a otras personas, se centran en convencerlos de que participen del mismo compromiso político que ellos, en vez de conseguir que reduzcan la cantidad de carne que comen. (Intentan convertir a una persona en un vegetariano al 100% en vez de intentar conseguir que 20 personas reduzcan su consumo de carne en un 50%).
*Los vegetarianos drásticamente sobrevaloran la forma en la que realmente funciona el "guiar con el ejemplo", junto a otras estrategias.
*A sus amigos y familiares el fervor ideológico de los vegentarianos les acaba pareciendo propio de santurrones encantados de haberse conocido, y hace que se alejen de la posibilidad de considerar el ser vegetariano en términos de sus beneficios para la economía, la salud y el medio ambiente.
*Los vegetarianos preparan una comida rara y deciden que les gusta, en vez de preparar buena comida que les guste también a los no vegetarianos.

No todos los vegetarianos son así. Pero estos casos abundan. Y creo que las analogías con la forma en la que cierta gente piensa sobre el software libre son muy obvias. Todo se reduce a si te importa más la pureza ideológica individual, o la meta social final. Si la meta social es para ti más importante, entonces deberías darte cuenta de que el purismo ideológico no es muy estratégico, y limita tu capacidad para conseguir tus fines.

Los usuarios novatos de Windows, las universidades, los cibercafés, etc, son objetivos estratégicos mucho mejores que la gente que pasa 60 horas a la semana viviendo o muriendo con sus ordenadores. Además de que hay muchísimos más en las primeras categorías que en la última.

Anteriormente: ¿Se puede luchar por la cultura libre con software propietario? (I) y ¿Se puede luchar por la cultura libre con software propietario? (II): Cory Doctorow

Julio 29, 2005

Nos han dado la tierra

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Con un retraso de dos días causado por la playa (a la que habré, ay, de volver) este anuncio de Eduardo sobre el próximo lanzamiento de Creative Commons México. O mucho me equivoco, o el formato de la imagen no es libre. Venga, explíquennos otra vez que, por ello, nos es imposible defender la cultura libre.

Julio 27, 2005

¿Se puede luchar por la cultura libre con software propietario? (II): Cory Doctorow

cory2.jpgCory Doctorow, novelista copyleft, editor de Boingboing.net, delegado en Europa de la EFF y usuario de MacOS X

Desde mi punto de vista:

1. Colocar tu ejercito en formación de círculo es una tonteria - es evidente que son más los puntos de vista que nos unen que los que nos separan, por lo que demonizar o atacar a alguien por el sistema operativo que ha escogido es improductivo y doctrinario.

2. FreBSD es un sistema operativo libre. Hasta la gente de Debian lo admite. Mi máquina está corriendo BSD.

3. Ama el pecado y odia al pecador. Yo adoro Disneyworld, aún y cuando pienso que la Disney es la corporación más malvada del mundo. Pedirle a la gente que disimule y esconda que les gustan las cosas que les gustan sólo porque los que las producen son "malvados" es profundamente orwelliano. Cuando exista un sistema operativo licenciado bajo la GPL que me proporcione todo lo que me da mi sistema operativo basado en BSD, lo usaré. Hasta entonces, uso MacOS porque me ofrece la simplicidad de uso, utilidad y fiabilidad que necesito. La gran mayoría de aplicaciones que utilizo son libres. Las que no lo son me permiten salvar los documentos en formatos libres, particularmente en texto sin formato y archivos mbox (el 99% de mi trabajo son documentos de texto o correo).

Si los defensores del software libre se escandalizan porque referentes importantes de este movimiento utilizan software que no es libre, quizás una táctica más productiva que atacarlos sería investigar qué factores les llevan a escoger esas utilidades, y desarrollar aplicaciones libres que sean de verdad una alternativa real y efectiva.

Anteriormente: ¿Se puede luchar por la cultura libre con software propietario? (I)

¿Se puede luchar por la cultura libre con software propietario? (I)

La semana pasada, a raiz de la celebración de COPYFIGHT, Pere Quintana publicó una entrada en su blog titulada Copyfight:más "fashion" que libres en la que -a pesar de no haber asistido al evento-, criticaba que varios de los participantes utilizasen aplicaciones y sistemas operativos propietarios como Windows o Mac OSX. La discusión se extendió por otras páginas (MiniD, Ricardo Galli, Madelman, Elena Cabrera, JMones), calentándose cada vez más y mostrando las clásicas señales de inevitable degeneración hacia la flamewar.

Personalmente, el post original de Pere Quintana me pareció frívolo y superficial en su tono e improductivo en su fondo, pero el debate es necesario y relevante. El tema admite tantos matices que, por ejemplo, en Elastico seríamos incapaces de adoptar una postura común; Marta es una militante defensora del uso del software libre en todos los ámbitos, y otros oscilamos más entre aplicaciones libres y sistemas operativos propietarios por razones prácticas y, por qué no decirlo, estéticas.

El principal blanco de las críticas fueron los ponentes internacionales presentes en COPYFIGHT, portavoces y líderes reconocidos del movimiento por la cultura libre, a los que muchos acusaban de hipocresía e incongruencia por no ser los primeros en predicar con el ejemplo y sustituir sus Mac OSX por una distribución de Linux. Es imprescindible, para que este debate sea justo, concederles un turno de réplica.

Hemos remitido a los seis conferenciantes internacionales que estuvieron en Barcelona la siguiente pregunta:

¿Utilizar software propietario es contradictorio con vuestra activa militancia en pos de la cultura libre? ¿No deberían las figuras públicas que representan a este movimiento ser los primeros en usar exclusivamente software libre?

Las respuestas aparecerán en forma de serie en los próximos días. Como vereis, se mencionan constantemente factores como la productividad, la libertad de elección y la necesidad de no adoptar posiciones más dogmáticas que pragmáticas.

The Illustrated Story of Copyright

illustratedhistoryofcopyright.gifLa Historia Ilustrada del Copyright, de Edward Samuels, está fuera de edición (aunque se pueden comprar de segunda mano un precio ridículo). Ahora bien; lo que en peores manos habría sido una pérdida, en este caso no lo es tanto. Samuels ha subido el libro [casi] entero a la Red y nos invita a descargarlo e imprimirlo siempre y cuando a) no lo publiquemos en nuestros blogs y b) no los distribuyamos de ninguna manera. Cumpliendo con ambas normas, el libro está ahora enlazado en nuestra Biblioteca de Cultura Libre [Literatura y esas cosas, al final. Todo lo nuevo va al final].

¿De qué va La Historia Ilustrada del Copyright? De la primera imprenta a las fotocopiadoras modernas pasando por el Estatuto de la Reina Ana, del fonógrafo al P2P, de la radio a la fábrica de sueños y todos los documentos relevantes que se firmaron por el camino. La web ha ido reuniendo revisiones del libro y material actualizado, desde artículos sobre el caso Grokster y anécdota s sobre las anécdotas.

Julio 23, 2005

Coca-Cola vs Sharad Haksar: más censura en nombre del copyright

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Aunque algo tarde, presentamos una de las más bonitas historias del verano, por descarada, por ilustrativa y por ejemplar. Y me gusta que sea las tres cosas porque resuelve por si misma las dudas que muchos lectores han manifestado con respecto a Copyfight, a la intención del festival y al valor del trabajo de las personas que invitamos. O, al menos, eso espero. Ya me contarán.

La imagen que ven sobre estas líneas ha hecho que Coca-Cola Beverages Private Limited, subsidiaria de Coca-Cola de los Coca-Cola de toda la vida, amenazace a Sharad Haksar, león de plata en la edición de Cannes de este año y uno de los fotógrafos más reputados de la India, con una demanda judicial si no retira de la via pública ésta pieza de arte.

Lo que ven en la foto es uno de los innumerables banners de Coca-Cola que cubren el pais, un bombeador de agua y varios recipientes vacíos. En conjunto es una escena muy común en la India, donde la gente -como todo el mundo- necesita agua potable para subsistir. O la necesitaban, porque ahora ya no tienen agua, tienen Coca-cola. Las zonas en las que las fábricas de embotellado de la empresa se han asentado sufren cortes de agua contínuos. La "sequia" ha llegado al extremo de levantar fuertes protestas en varias poblaciones, porque la falta de agua no les deja sembrar, ni criar ganado, ni vivir. En Plachimada, en el estado de Kerala, los vecinos han impedido que Coca-cola instale su enésima planta de embotellado. Llevan intentándolo casi año y medio.

La obra de Haksar, situada en la zona más transitada de Chennai, describe perfectamente la situación. La empresa ha exigido que el panel sea retirado "de inmediato y de manera incondicional". Se habla de una compensación de 2 millones de rupias billboard was replaced 'unconditionally and immediately'. Coca-Cola would seek Indian Rupees 2 million (unos 37.500€) por el daño incalculable a la buena fe y reputación de Coca-Cola. También se ha exigido una disculpa formal, incondicional y por escrito.

En la India, Coca-Cola es una plaga. Los campesionos de zonas rurales se han levantado contra La chispa de la vida porque les deja sin agua y contamina los rios y los campos. La empresa ha sido retirada del sponsor de los conciertos Live 8 por exigencia popular y del India Resource Center. Coca-cola también quedó fuera de la famosa marcha Make Poverty History por el mismo motivo.

Claro, Coca-Cola no puede ir al juez y decirle: señor juez, aqui hay un desgraciado que nos pone en evidencia con lo de los cortes en el suministro de agua por culpa de nuestras plantas de embotellado. Y nos parece fatal. Por eso lo que hace es acusar un uso indebido de la marca. En Illegal Art pueden ver muchos ejemplos de esta práctica tan extendida. En el libro de Lawrence Lessig, Free Culture, pueden encontrar muchas más.

Haksar ha dicho: No tengo intención de disculparme por nada porque no he hecho nada malo. Si Coca-Cola prosigue con su demanda, mis abogados tomarán las medidas correspondientes. Su pequeña campaña ha recibido ya el apoyo de su pais y de muchos otros. Y por lo que respecta a los habitantes de Chennai, lo han dicho bien claro: el banner se queda donde está.

ese movil donde pueda verlo

pirata.jpgUniéndose a la noble lucha contra los piratas y otros seres indeseables que quieren ver películas sin pagar la cantidad requerida por las productoras para mantener su modesto negocio, el festival de cine de Edimburgo ha decidido confiscar los teléfonos móviles de la audiencia durante las proyecciones. Una agencia profesional británica se encargará de revisar bolsos y mochilas y cachear convenientemente a los cinéfilos en taquilla.

Esos teléfonos nuevos de tercera generación son un peligro -comentaba uno de los organizadores. -Algunos pueden llegar a grabar hasta tres minutos de video y tomar todas las fotos que quieran.

Y ya sabemos lo que eso puede significar para la indústria: millones de pérdidas anuales por culpa de los piratas del movil de los festivales de cine que venden sus tres minutos de video y luego usan el dinero para drogas o se lo dan a los terroristas.

Julio 22, 2005

Share the love

Mi querido Amador en turno de preguntas: "¿Qué podemos hacer?"

John Perry Barlow: "Toma todo aquello que amas, digitalízalo, y ponlo en la Red".

Y prácticamente así terminó su presencia en COPYFIGHT, con una invitación a compartir amor. Lo digo para darles ideas a todos aquellos atrapados en ciudades abrasadoras, sin playas (o pseudoplayas) pero con mucha tecnología y sostenida conexión online. Yo, por mi parte, comienzo mi anual peregrinaje a Huelva, ese cercano paraíso, y dada mi precaria conectividad en las próximas semanas los dejo hasta septiembre invitándolos, junto al inigualable Barlow, a dar amor.

Julio 20, 2005

¿Quién es el dueño de los sonidos del silencio?

Aún no existe un registro meticuloso de los absurdos más escandolosos de la industria de la propiedad intelectual, pero casos para no perder el asombro abundan. A mediados del año 2002, los defensores de los derechos del desaparecido artista estadounidense John Cage presentaron una demanda contra la agrupación musical británica The Planets, acusándolos de plagiar la composición 4'33" (una pieza musical , de 273 segundos de absoluto silencio) que Cage había creado en 1952. El album Classical Grafitti de los Planets incluía la pista “A One Minute Silence”, un recurso empleado para separar en dos la producción, diferenciando los estilos.

Mike Batt, representante y productor musical de artistas y grupos de fusión multiétnica, como la sexy Vannesa Mae, Bond y The Planets, había firmado la silente canción como “Batt/Cage”, como un pequeño guiño hacia la obra del pianista, que falleció en 1992.

Pese a haber llegado a un arreglo extra judicial para terminar con la bizarra acusación (por un monto de seis cifras no divulgado), Mike Batt, quien admira el trabajo realizado por John Cage, señaló que el silencio que escribió para el album de Planet es mejor que el del aludido, porque dice lo mismo en menos tiempo, y no es una cita o plagio de 4'33, sino un silencio original.

Lo cuenta Eric Baez (pese a la firma errónea) en Hipatía, el suplemento sobre cultura y tecnologías libres de Rocinante, la más importante revista de cultura y sociedad de Chile, que también daba gratas noticias como el lanzamiento hace unas semanas de Creative Commons Chile. Vista la turbia creatividad desplegada en titulares por cierta prensa española, da gusto ver cuando un gran medio explica las cosas con claridad y honradez. En cuanto al tema del artículo, se puede mencionar que el lunes por la noche, hablando de ese concepto para mí inasible, el silencio, bromeaba sobre la necesidad de iluminar las profundas diferencias entre los silencios de John Cage y los hipotéticos de, digamos, Luigi Nono. Parece que los abogados, denunciando parecidos y creando, por tanto, la posibilidad de diferencias, se inventaron ya semejante absurdo.

¿A quién pertenecen los tatuajes de David Beckham?

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David Muñoz de los Reyes para Cinco Dias (opinión, edición impresa)

Hace poco se publicó en el diario inglés Daily Mirror la sorprendente noticia de que el futbolista David Beckham podría ser demandado por el artista corporal Louis Molloy, autor de los tatuajes que luce la familia Beckham. El motivo de la demanda sería la exhibición comercial de los tatuajes de Victoria y David Beckham para una campaña publicitaria.

Louis Molloy diseñó y grabó en la piel del famoso futbolista hasta nueve tatuajes, entre los que se encuentran una cruz, un ángel protector y los nombres de sus tres hijos (Romeo, Brooklyn y Cruz), que luce en su espalda. La esposa de David, Victoria, también encargó al mismo artista gráfico que le tatuara cinco estrellas en su espalda y las iniciales de su marido en la muñeca.

Como creador de las ilustraciones tatuadas, Molloy considera que ostenta los derechos de propiedad intelectual existentes sobre las mismas y, por lo tanto, para poder reproducir o explotar estas ilustraciones se debe contar con su autorización, como autor de las ilustraciones tatuadas, o con el propietario de los derechos, en caso de que éstos hayan sido transferidos.

Al no contar con su autorización, el creador del tatuaje considera que la copia o exhibición de estos dibujos en una campaña publicitaria constituye una infracción de los derechos de propiedad intelectual, a pesar de que el que realice estos actos sea la persona que ha pagado por el tatuaje y sea su propia piel donde esté representado esta ilustración.

En el presente caso, se produce un conflicto entre el derecho de David Beckham a explotar su propia imagen y el derecho del creador a explotar las ilustraciones tatuadas.

Cuando compramos una obra pictórica o fotográfica o cuando nos tatuamos un dibujo y pagamos por ello, lo que realmente estamos comprando es ese objeto material para poder disfrutarlo en nuestro ámbito privado, pero no estamos adquiriendo el derecho a hacer copias de ese dibujo o fotografía para su posterior venta, así como tampoco adquirimos el derecho a explotar esa obra en una campaña publicitaria o hacer una exposición, lucrándonos de ese uso comercial.

Al crear una obra original susceptible de protección se generan una serie de derechos de carácter personal y patrimonial, independientes del objeto material al que están ligados.

La titularidad de estos derechos reside en la persona de su creador, pudiendo éste transmitir a un tercero los derechos de carácter patrimonial, también llamados derechos de explotación. Ahora bien, para que esta cesión sea válida nuestra Ley de Propiedad Intelectual establece que se recojan de forma expresa las modalidades de explotación que se ceden y que esta cesión se formalice por escrito.

Por tanto, para poder realizar un uso comercial de una obra que hemos adquirido es necesario obtener la titularidad o licencia de los derechos de explotación que deseamos utilizar.

El caso Beckham no es tan atípico. Este problema se produce casi a diario en la vida mercantil: cuando encargamos fotografías para incluirlas en nuestro catálogo, nuestro propio retrato o la imagen o distintivo gráfico de nuestra empresa. Pagamos al creador de estas obras sin preocuparnos de recabar de forma expresa y por escrito aquellos derechos de explotación que necesitamos para poder explotarlas.

Este problema suscita numerosos conflictos cuya solución pasa por un acuerdo extrajudicial o un costoso pleito judicial, en el peor de los casos. Sin embargo, es un problema de fácil solución si tenemos la previsión de suscribir un contrato por escrito de cesión de los derechos de explotación que vayamos a necesitar, ya se trate de un tatuaje, una obra pictórica o fotográfica o cualquier otra obra susceptible de protección.

Gracias Nuño!

Julio 19, 2005

Extremely Popular Keymap Inventor gives Thought Provoking Analysis of the Creative Commons

dvorak.gifDespues de tanto tiempo tratando de insultar a Linus Torvalds y diciendo barbaridades acerca de la comunidad linuxera, el señor Dvorak ha encontrado una nueva obsesión: Lawrence Lessig.

Will someone explain to me the benefits of a trendy system developed by Professor Lawrence Lessig of Stanford? Dubbed Creative Commons, this system is some sort of secondary copyright license that, as far as I can tell, does absolutely nothing but threaten the already tenuous "fair use" provisos of existing copyright law. This is one of the dumbest initiatives ever put forth by the tech community. I mean seriously dumb. Eye-rolling dumb on the same scale as believing the Emperor is wearing fabulous new clothes.

Eso, que se lo expliquen. Alguien a quien le importe lo que piensa Dvorak, digo.

Se lo expican Joe Gratz (gracias Ignasi!) y Andrew Orlowski en The Register: On Creativity, Computers and Copyright.

A dog obeyed not in office

Shakespeare-chandos.jpgComo me acabo de despertar de una siesta de cuatro imprescindibles horas, va a ser que la modorra me puede y me lleva a incurrir en ilegalidades bien satisfactorias. No otra cosa puede ser, tal y como explica Jim Wales, reproducir sin permiso este retrato de Shakespeare de dudosa autenticidad y mas de cuatro siglos.

Hace unas semanas la National Portari Gallery de Londres pidió a la Wikipedia que retirasen una foto que había en el artículo sobre Shakespeare. El cuadro, pintado hace cuatrocientos años, se exhibe en la pinacoteca, y aunque la Wikipedia carece de ánimo de lucro, el museo no quiere que usen esta imagen del escritor. Es un ejemplo entre muchos de los excesos del copyright y los derechos de autor que impiden la creatividad de los ciudadanos a través de internet, dicen algunos.

Lo cuenta Adolfo Estalella, y mas, en Cinco Dias. Que carita de satisfaccion, que ganas de bulla la de Wales al comentar en su presentacion en COPYFIGHT que estaba deseando recibir esa demanda.

Un Asunto de Defensa Propia

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JOSE CERVERA

El pasado fin de semana se celebró en Barcelona CopyFight, dedicado a las nuevas alternativas en la propiedad intelectual con la participación de figuras como Lawrence Lessig, fundador de Creative Commons; Cory Doctorow, escritor y activista; John Perry Barlow, ranchero y fundador de la EFF; David Bravo, abogado; Jimmy Wales, creador de la Wikipedia; Pablo Soto, programador de P2Ps y productor musical, y muchos más. A diferencia de lo informado en algunos medios, las intervenciones no pidieron recortar ningún derecho. Pero sí denunciaron la concertada campaña por extender la propiedad intelectual. Las voces presentes en CopyFight no queremos quitarle lo suyo a nadie. Pero hay quien quiere quitarnos a todos lo nuestro.

Más en El Mundo

Recogiendo velas

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Flickr, 215 fotos de Copyfight (y subiendo) / Cronica del domingo en Terra / El manifiesto que Carlos Sánchez Almeida escribió para Copyfight y nunca llegó a leer / Jimmy Wales en El Periodico de Catalunya / Lawrence Lessig en La Vanguardia / COPYFIGHT en la excelente revista digital italiana Neural / El especial completo de COPYFIGHT para 20 Minutos, por Adolfo Estalella / Cobertura completa de Antonio Delgado / Nuestra Biblioteca de Cultura Libre, siempre en construcción /

Ahora que los Elasticos se han vuelto a desperdigar por el mundo y quedo sólo yo en Barcelona, acabo de caer en que todavía no hemos dicho de manera alta y clara GRACIAS. A todos los que vinisteis, a los que no pudisteis venir pero aún así corrísteis la voz y el enlace varios cientos de veces en menos de cuatro semanas; a todo el mundo en el CCCB y la Generalitat que se atrevió a confiar en el proyecto; al equipo de producción y a nuestros fantásticos asistentes que curraron como el que más; a los invitados que abandonaron a sus familias, retrasaron vacaciones y cambiaron sus agendas para poder venir, en ocasiones desde miles de kilómetros y en circunstancias muy complicadas; a todos los que echaron una mano desinteresadamente y sin que tuviesemos ni siquiera que pedirlo, como Xavi, que tradujo la web al catalán, o Pixel, por unas fotos que no hubieramos soñado. Y sobre todo, al primero, a Oscar Abril, por darnos la oportunidad, hacerlo posible, y guiar el proyecto hasta buen puerto con su experiencia, sabiduria y permanente sensatez.

A todos los que habeis preguntado por las grabaciones de las conferencias: intentaremos que estén disponibles cuanto antes. Esperamos que el audio no tarde demasiado. Las conferencias en video, me temo, serán algo más lentas, dado que habrá que volcarlo y comprimirlo. Si alguno tenéis grabaciones de alguna de las sesiones, como Dave, podeis enlazarlas en esta entrada. Si teneis material pero no ancho de banda para hospedarlo, nosotros estaremos encantados de ocuparnos.

Julio 18, 2005

Sospechosos habituales, o amigos para siempre II

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Mil gracias a Enric...

Amigos para siempre

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Porque ni siempre el resto ha de ser silencio ni todo acaba en polvo, en sombra, en nada. A veces, sólo a veces, quedan fotos. Se vive para un puñado de ellas...

Julio 17, 2005

COPYFIGHT día 2

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Esta foto espléndida de Pixel, en la que Pablo Soto le cuenta algo muy interesante a Jota el de Los Planetas, es ideal para introducir estos apuntes a vuela pluma tomados por mi tocayo jerezano Antonio Delgado sobre dos de las tres sesiones vespertinas de ayer en COPYFIGHT. En la primera, César Rendueles, David Bravo (del cual se formo ayer el primer club de fans), Pablo y Jota fueron amablemente moderados por nuestro Nacho. En la segunda, la única persona en este planeta que sabe usar el Powerpoint, Lawrence Lessig, lo bordó tras una brevísima introducción de un servidor que no quiso robarle ni un minuto. Supo a poco. Lessig, no mi introducción.

[No olviden tampoco que en especial de 20 minutos, Adolfo Estalella publica esta crónica sobre COPYFIGHT]

[Y, todavía en abierto en su sitio, El País en papel le dedica media página a COPYFIGHT]

[Y en una nota más ligera, los asistentes el viernes a la sesión de Illegal Art se quedaron sin duda enamorados de Pikachu y los dramones mexicanos]

Julio 15, 2005

Meet Illegal Art

mickey_mask.jpgVaya, coja un inodoro, póngalo en un museo, diga que es obra suya: en 1907 y si se llama Marcel Duchamp, usted pasa a la historia del arte como parte de ese esfuerzo vanguardista (diría Peter Bürger) de (re)integrar el arte en las prácticas diarias. Haga lo con una lata de sopa de tomate y si tiene pelo raro y vive en los sesenta, igual lo toman por Andy Warhol. Pero si, ay, hace estas cosas hoy, puede que termine en Illegal Art, el sitio dedicado a recopilar arte ilegal (ilegal por violar el copyright) y ponerlo a disposición de todos, desde su sitio y mediante torrents, o en exposiciones itinerantes que recorren los EE.UU. mostrando las obras que los propietarios de ubicuos copyrights eternos no querrían que jamás hubiesen sido creadas. En la foto, la máscara de gas Mickey Mouse, ese personaje creado en 1928 que debería haber pasado al dominio público en los EE.UU. hace mucho tiempo, de no haber la Disney actuado como grupo de presión para extender más y más los plazos del copyright. Entre las víctimas de la onda expansiva, miles y miles de obras no explotadas comercialmente ni a disposición del público, miles y miles de obras que nadie ha creado, ni crea, ni creará durante años por miedo a millonarias demandas. La letal sombra de Mickey es alargada... Esta noche, después de la charla de Cory Doctorow, Carrie McLaren, presenta la labor de Ilegal Art en COPYFIGHT.

Julio 14, 2005

Meet Cory Doctorow

secondlifeebook.gifCory Doctorow, verdadero hombre del renacimiento digital, no sólo gana premios Hugo (los más prestigiosos) por sus novelas de ciencia ficción, sino que gana dinero regalándolas en formato digital como mejor estrategia de promoción para que la gente se las compre en papel; no sólo es uno de los editores más (hiper)activos del blog, Boing Boing, sino que encima lo usa para lograr que su iPod sea el más famoso de la Red como ejemplo de la forma en la que la DRM destroza los productos, la innovación, los usuarios y su vecina; no sólo es coordinador de la EFF en Europa (¿ya se han hecho miembros de ella? ¿ya han renovado su pertenencia? no vean qué increiblemente efectiva y sexy es su camiseta), sino que para hacer publicidad de su tercera novela, Someone Comes to Town, Someone Leaves Town, sale el videojuego multijugador "Second Life" haciendo promoción. Y mientras se busca la vida en esta era digital nuestra, y se inventa maneras de buscarse la vida en esta era digital nuestra, y responde a los emails a los tres minutos de recibirlos, les da esta charla a los ingenieros de Microsoft sobre la DRM de la que ya hablamos pero apetece, porque sí, hablar de nuevo:

1. Los sistemas de control de derechos digitales (DRM) no funcionan.
2. Los sistemas de DRM son malos para la sociedad.
3. Los sistemas de DRM son malos para los negocios.
4. Los sistemas de DRM son malos para los artistas.
5. Los sistemas de DRM son una estrategia empresarial equivocada para Microsoft".

Y mucho, mucho más. Cory hablará esta tarde a las ocho y explicará "Cómo me gano la vida regalando mis novelas". Nos vemos por aquí.

Meet David Bravo

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Con este interés escucha David Bravo a Pedro Farré, el abogado de la SGAE, durante el debate en el que se enfrentaron en Canal Sur. Previamente nosotros habíamos hablado de David y de su gloriosa charla "Las diez mentiras más famosas sobre la piratería" durante unas jornadas en Sevilla. Lo contamos así en su día y aquí tienen, cortesía del Berkman Center pueden bajarse una hora de mentiras para ir haciendo boca. Es un placer destacar que David estará en COPYFIGHT el sábado a las cinco y media de la tarde y, no sólo eso, sino a las cinco de mañana viernes, David Bravo puede ser tu abogado durante una hora. A las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde.

[En su día ofrecimos Copia este libro en varios formatos. Gracias a Albert, es un placer añadir la versión en formato e-Reader. Uds. disfruten de este libro espléndido]

Éranse unos chicos de Worcester, o meet Downhill Battle

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A una hora en coche de mi casa, los chavales del colectivo de artistas activistas (o viceversa) Downhill Battle se dedican a meter bulla en su batalla contra las grandes corporaciones de la industria cultural, sus monopolios, sus abusos, esas cosillas de las que ustedes (espero) ya tienen noticia. Irónicas camisetas sobre el "obvio" asesinato de la industria discográfica a manos de las cassettes; proyecciones del importante documental Eyes on the Prize, no disponible durante años; campañas de Navidad para darle carbón a la RIAA por su maldad; la organización del "Grey Tuesday", haciendo posible la descarga del prohibido "Grey Album" desde múltiples sitios; diseño de pegatinas modelo "pues vaya mierda de regalo"; clientes para torrents; iniciativas a favor de las redes "íntimas" p2p basadas en un programa de Mensajería Instantánea; y mucho, mucho más. Downhill Battle tendrá su presentación el sábado a las nueve, después de la conferencia de Lawrence Lessig.

216 segundos, o meet Pepe Cervera

Y entonces llegó la digitalización y la Red, y las ideas se liberaron de su prisión de materia. Desde el momento en que una idea carece de expresión material sólo es controlable mediante leyes, no físicamente. La copia se convierte en algo prácticamente imposible de controlar sin un grado de control de la actividad humana habitual inaceptable. El coste de copia, en términos económicos, de calidad y de riesgo, disminuye de forma drástica hasta aproximarse a cero. El autor/editor carece de mecanismos que lo impidan. El 'copyright' se hace impráctico.

Pero lo peor que puede decirse de este mecanismo no es que sea irrealizable; es que es contraproducente para los autores y editores. Está en contra de sus intereses en la nueva ecología de la información, en la cual la principal divisa es la atención. Intentando reducir el número de copias en circulación de sus trabajos lo único que consiguen es perder cotización en el mercado de la atención. Y con ello dinero.

El nuevo mercado de la atención es como un ecosistema: el objetivo es que los memes se reproduzcan cuanto más mejor, de manera que ocupen un nicho ecológico razonable y consigan suficiente atención como para alimentarse. Cualquier forma de restricción es autodestructiva, pues va en contra del interés fundamental del creador de los memes en cuestión: acaparar tanta atención como sea capaz.

El 'copyleft' no es más que un mecanismo para aumentar el valor de la información permitiendo hacer copias de la misma; animando, incluso, a hacerlo. La única condición es mantener el reconocimiento de autoría; la marca que permite al autor recibir por vía indirecta la recompensa por su trabajo, es decir, la atención que merece.

Así dos conceptos que han estado entreverados hasta la confusión en la historia económica se separan nítidamente; por una parte el derecho de Autor y por otra el derecho de copia. La expresión material de las ideas que era la única manera de diseminarlas obligó a mezclarlos, puesto que la única forma que tenía el autor para recibir una recompensa por su trabajo era mediante un impuesto a la copia.

Hoy limitar, vía cobro, el número de copias de una información sólo daña al autor, que pierde una vía fundamental de generar la única divisa de libre circulación en la Red: Atención.

En otras palabras: el copyleft no es generoso. Es una cuestión de supervivencia, de adaptación. Hemos pasado de una ecología de la información escasa a una de la información sobreabundante, y las reglas cambian. No se puede mantener la economía de la información en el nuevo ecosistema con las viejas reglas. Hay que encontrar nuevas vías. Y cualquier cosa que ayude a superar los 216 segundos de ojo humano, incluyendo la multidifusión de millones de copias, te hará rico.

Pepe Cervera es un habitual de este blog, pero de lo bueno a veces hay que dar más de dos cazos. De ahí que sea un placer enlazar a su "216 segundos de mirada: la justificación económica del copyleft". Este es uno de los textos disponibles en la biblioteca sobre Cultura Libre que Marta está recopilando para COPYFIGHT (disponible a partir de mañana). Pepe será moderador el viernes, y hablará el domingo en la sesión de doce a dos sobre medios de comunicación.

Especial sobre Copyfight en 20 minutos

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A cargo de Adolfo Estalella. Pinchen, pinchen en la imagen...

Meet Jimmy Wales o Wikipedia 2

jimmywales.jpgP. ¿Quiénes hacen Wikipedia?

R. Todos son voluntarios, excepto una persona contratada para el software. La Wikipedia disminuye el sentimiento de propiedad de los individuos, porque se trata de una obra colectiva. En cuanto a los editores, más del 50% de la edición en inglés está hecha por 524 editores activos, el 0,7% de los editores. La Wikipedia en español tiene 450 editores, pero el 8,1% es responsable de más del 90% de los artículos. La edición anónima está disminuyendo. Ha pasado a ser una forma de comenzar a participar.

P. ¿Cómo se toman las decisiones?

R. Se trabaja de forma descentralizada. Se debate si se borra o no un contenido en una hoja de discusión. El proceso de escribir una enciclopedia requiere la toma de muchas decisiones. La manera de gestionar la Wikipedia tiene una mezcla de consenso, en el que hay que llegar a un acuerdo final; democracia, mediante una votación informal; aristocracia, según la cual las decisiones de los usuarios más respetados pesan más; monarquía, es donde entro yo; y una dictadura benévola, en la que al final hay que tomar decisiones. La idea es que cada vez haya que utilizar menos esa manera dictatorial hacia formas más de consenso. Si alguien rompe la confianza y el respeto, ahí entro yo, como por ejemplo cuando grupos neonazis han intentando imponer su ideología.

P. Será difícil que tanta gente pueda ponerse de acuerdo.

R. Los wikipedianos provienen de campos culturales, políticos, etcétera distintos, pero tienen el compromiso de tratar los temas de manera neutral. Quiero que la Fundación sea como una Cruz Roja cultural.

P. ¿Cómo evitan los daños de los que se aprovechan de la facilidad de publicar?

R. Hay gente dedicada específicamente a bloquear a los vándalos. En la próxima versión del software habrá la posibilidad de colocar artículos en espera. Así evitaríamos lo que nos ocurrió con la información del nuevo Papa, en la que hubo alguien que cambió su foto por la del emperador de Star Wars.

Ayer me quedé a mitad sin aclarar nada sobre esterilidades posmodernas. Hoy, en lugar de completar dicha entrada o explicar qué tiene que ver la imagen y su enlace con mi texto, prefiero dejarlo a medio hacer y pasar por contra a esta entrevista a Jimmy Wales en el Ciberpaís. El artículo está cerrado para quienes no sean subscriptores, pero es que la vida no sería nada sin sus pequeñas cosas contradictorias...

Julio 13, 2005

Meet Wikipedia

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En 1750 una obra en progresiva publicación en Francia lleva el (relativamente corto) título de Enciclopedia, o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, por una sociedad de hombres de letras, ordenada por M. Diderot de la Academia de las Ciencias y las Bellas Letras de Prusia y, en lo que toca a la parte matemática, por M. d'Alembert de l'Academia Real de Ciencias de Paris, de la de Prusia y de la Royal Society de Londres. En 1975, en su agradable novela Changing Places, David Lodge imagina a un catedrático de literatura inglesa de la ilustre Berkeley que sueña con escribir (o efectivamente cree haber escrito, no recuerdo exactamente) una monografía sobre Jane Austen que cierre definitivamente el campo, agotándolo; el libro sobre Jane Austen que, apocalípticamente, dé fin a todos los libros sobre Jane Austen. En 2001, fecha de odiseas, se crea Wikipedia.

Wikipedia no la escribe una casta de expertos. Wikipedia no la ordena ni dirige nadie. Wikipedia no pretende agotar el campo dando (y teniendo) la última palabra. Pero, a su vez, Wikipedia nunca ríe la última porque ese concepto, esa fantasía de académicos de fantasía, la idea de "último" no cabe en su diseño. Y ello porque la Wikipedia no es producto, sino que se produce.

Cualquiera con un modem no sólo puede consultar Wikipedia, sino cambiarla. Y ver cómo sus cambios son cambiados. Y cambiar los cambios de ese cambio. Y entrar en foros a discutir las razones para cambiar los cambios de ese cambio. La Wikipedia, según Jim Wales, director de la fundación detrás de ella (pero no su director), es un "esfuerzo para crear y distribuir una enciclopedia libre de la más alta calidad posible a todas y cada una de las personas de este planeta en su propia lengua". Bajo una licencia libre con mínimas limitaciones se trata de llevar a cabo de forma práctica la descentralización de la inteligencia a la que ciertamente se asiste. Frente a enciclopedias tradicionales que necesariamente enmascaran la genealogía de los conocimientos que presentan, la Wikipedia hace realidad de forma fácilmente accesible, participativa e intuitivamente comprensible algo que ciertos teóricos llevan argumentando desde hace tiempo: cada saber es un campo de batalla, cada momento en el desarrollo de una disciplina es resultado un contencioso cerrado (acaso en falso) y da pie a uno(s) nuevo(s). Esto no es necesariamente defender un extraordinario y estéril cinismo posmoderno que imagina

Actualización de Marta Peirano. El domingo a las nueve habrá una presentación especial de Wikipedia a cargo de Jim Wales. Así cerraremos COPYFIGHT.

Julio 12, 2005

Meet John Perry Barlow

barlow.jpgPasamos ahora a presentarles a otro cabeza de cartel de COPYFIGHT, John Perry Barlow, cofundador de la EFF y autor de "La economía de las ideas" y ”Una declaración de independencia del ciberespacio”, entre otros textos fundacionales de la cultura digital. Gracias a mi amiga Sarah Guerrero pude hacerle una entrevista una preciosa mañana de primavera en Cambridge, MA. “Venga, una cosita corta”. Y mientras se echaba un cigarrito en la sombra dijo todo lo que sigue. Aquello tuvo lugar en el 2002, y desde entonces ha iniciado (y abandonado) un blog con largos y espléndidos posts en los que iba del descubrimiento del “casualspace” con iChat, a cómo echar a Bus de la Casa Blanca y luego cómo digerir la derrota y tender puentes, a maravillarse ante el planeta íntimo creado por Skype. No dejen de leérselo enterito. Y ahora paso al texto de la entrevista que ya publicamos aquí. De ella, este es el extracto mas importante:

Pero creo que hay que superar la idea de que el valor de tu arte va a disminuir porque la gente haga copias sin propósitos comerciales. Tengo una enorme experiencia que me lleva a la conclusión de que la fórmula económica usual que establece que hay una relación directa entre escasez y valor, que es cierta en lo que respecta a bienes físicos, sufre un giro total con respecto a las formas de expresión. Con la expresión, hay una relación directa entre familiaridad y valor. Cuanta más gente haya haciendo copias no comerciales de mis canciones, más gente habrá interesada en mi obra, en acudir a conciertos donde se interprete y, de una forma muy interesante, en comprar el producto comercial.

¿Les gustó? Pues no olviden que Barlow dará su conferencia el domingo a las ocho de la tarde.

JOHN PERRY BARLOW: "DESAFORTUNADAMENTE, LA INDUSTRIA DE LOS CONTENIDOS SE NIEGA A VER LO OBVIO"

Ha criado ganado en un rancho en Wyoming, sido letrista de los míticos Grateful Dead y co-fundado la Electronic Frontier Foundation (Fundación de la Frontera Electrónica). Sus escritos, como el imprescindible "La economía de las ideas", lo han convertido en uno de los innegables gurús de la era digital. Miembro en la actualidad del Centro Berkman para la Sociedad e Internet de la escuela de derecho de la universidad de Harvard, John Perry Barlow participó recientemente allá en un encuentro sobre la extensión e impacto de las nuevas tecnologías en los países en vías de desarrollo. Fue allí donde habló con nosotros sobre la cuestión de la "brecha digital", la actuación de la industria de los contenidos en la era digital, el peligro de los monopolios y la necesidad de defender los derechos del ciudadano en la nueva situación posterior al once de septiembre.

¿Cuáles son los retos que la "brecha digital" presenta, y cuáles son las posibles soluciones?

Nunca he creído realmente en la brecha digital. Como William Gibson dijo, el futuro está aquí, sólo que distribuido irregularmente. No es realmente una cuestión de gente que tiene frente a gente que no tiene, sino de gente que tiene frente a gente que no tiene todavía. Y creo firmemente que aquellos que llegan más tarde puede que vayan más lejos, en virtud de que no tienen los límites impuestos por los hábitos mentales desarrollados durante la era industrial. Por ejemplo, yo diría que aunque la tecnología digital está presente en Alemania bastante pronto, Alemania y Francia y otros países de ese estilo van a quedarse cada vez más atrás en lo que respecta a su capacidad de crear en una economía basada en la información, o de beneficiarse por completo de las posibilidades que ofrece la tecnología digital [En ese sentido, y apoyando la argumentación de JPB, véase cómo el “Silicon Valley alemán” es Baviera, una primitiva región agrícola al final de la Segunda Guerra Mundial que no tuvo las rémoras del Rin para saltar de la “Segunda Ola” a la “Tercera”. Véase también cómo entre las diez regiones de mayor innovación a nivel mundial se halla el Research Triangle Park entre Raleigh y Durham, parque tecnológico surgido de la nada en la muy tabaquera Carolina del Norte, USA. Finalmente, por dar una nota de obsesión local, ¿alguien se acuerda de aquello de ”Andalucía, la California de Europa”? Quizá la estupidez no estaba en el slogan, sino en quienes fracasaron a la hora de hacerlo realidad]. Mientras que África, donde hasta no hace mucho no había ni un proveedor de Internet entre Ciudad del Cabo y Cairo, ha visto una explosión de conectividad. Recientemente estuve en Acra, Ghana, y había 120 cibercafés. Cualquier sitio al que vas, te encuentras a gente conectándose a Internet y dándole progresivamente un uso económico, entendiendo esta oportunidad mejor que gente que entró en los negocios durante la era industrial [Mi amiga Sarah Guerrero, quien acompañó a JPB en ese viaje, me comentó, no obstante, que la mayoría de los usuarios de los cibercafés se dedicaban a buscar información para abandonar el país. En cuanto a la conectividad, tiene que luchar contra los ladrones que se dedican a tirar postes al suelo para robar el cobre de las líneas de conexión].

Me gustaría mencionar mi propia experiencia en estos temas. Yo crié ganado en un rancho durante la primera mitad de mi vida. No tenía ningún contacto con la industria, ni tenía un trabajo en el sentido tradicional del término. Y fue muy fácil para mí saltarme la era industrial y entrar directamente en la de la información, ya que no tenía ninguna de estos conceptos contra los que luchar y pude ver cosas que otra gente que venía de un contexto industrial tenía problemas para entender. Y hay algunas cosas que tienes que entender completamente para sacarle provecho a la oportunidad digital. Entre ellas, el hecho de que las actividades humanas se organizan según redes planas, redes horizontales de interacción en lugar de las jerarquías industriales. Y si tienes muchos años de jerarquías te cuesta entender cómo funcionan las redes horizontales. Desde un punto de vista agrícola, es como funcionan las cosas y como siempre lo han hecho. La agricultura es horizontal, la industria es jerárquica.

Y es ese tipo de problema de paradigmas lo que le va a facilitar a Latinoamérica el convertirse en un actor relevante en la era digital, a pesar de que pueda parecer que hoy existe una brecha entre Latinoamérica y Norteamérica. También creo que hay grandes ventajas culturales en Latinoamérica. Un deseo común de asociarse en redes, comprensión de cómo las redes funcionan, y realmente la red electrónica es otra capa en la redes social y económica. También hay en Latinoamérica un enorme grupo humano con el mismo idioma, lo cual es muy importante. La Red ha sido predominantemente en inglés, pero espero que en los próximos 30 años el componente de español en la Red, en términos de hablantes, sea tan grande como el inglés.

Así que no me preocupo mucho por la brecha digital, creo que se va a resolver por sí sola. Esto no quiere decir que deba ser ignorada. Dedico gran parte de mi tiempo a viajar por los países pobres tratando de ayudar a la gente a establecer contactos y a llevarles los resultados de mi propia experiencia, intentando darles el primer empujón. Pero en realidad pienso que es una cuestión de paciencia y de energía.

¿Pero esta energía fluye espontáneamente o debe sobreponerse a una serie de problemas, como los monopolios de los medios de comunicación?

Creo que todos en este planeta tenemos un problema realmente serio, el que la Industria de los contenidos y la Industria de los medios se han integrado de tal manera que las mismas entidades que crean entretenimiento también controlan la infraestructura de las telecomunicaciones. Y tienen un modelo de información basado en los bienes industriales. Creen que no hay ninguna distinción significativa entre una idea y una tostadora, lo cual es una equivocación. Pero pueden imponer esa noción de una forma francamente efectiva en virtud de su propiedad de las propias redes de distribución, a través de las cuales viajan esas mismas ideas. Poseen las redes y creen que poseen las expresiones, los contenidos. Y ahora mismo es esta integración monopolística de la Industria de los medios contra lo que constantemente lucho.

Usted mismo es un artista. ¿Tiene la impresión de que nos estamos moviendo realmente hacia un nuevo paradigma?

Sí. Sin duda. Creo que hemos pensado en la monetization del arte basada casi por completo en esos bienes físicos que les sirven de soporte, como libros, CDs, etc. Como resultado, no comprendimos qué es el arte. Es un verbo, no un nombre. El arte es relación, es algo entre el artista y el público. Y es altamente interactivo, no es algo que deba ser vendido como un producto material, sino como un servicio, como una actuación [“performance”], y su valor no debe estar basado en lo que se ha hecho aplicando valor a lo que no se ha hecho aún, en vez de poner todo su valor en lo que se ha hecho, porque éste es el modelo antiguo. Que no creo que sea una locura, ya que la idea del copyright fue establecer incentivos a la creación. Pero si puedes escribir tres buenas canciones y vivir el resto de tu vida de lo que producen...

Y no sólo tú, sino tu hijo.

Y el hijo de tu hijo, a estas alturas... entonces ¿qué incentivos hay para crear?

Y por tanto, ¿qué piensa que debería hacerse con el copyright y la propiedad intelectual?

Creo que debemos superar la idea de que la expresión intelectual es una propiedad. A menos que estemos hablando de esas expresiones que hayan sido plasmadas en un soporte material [Testigo de vista: En los noventa, no se podían sacar fotos en el Louvre con flash, lo cual tiene sentido, supongo, desde el punto de vista de la conservación; sin embargo, en el 2003 está prohibido el uso de todo tipo de cámaras, sin flash, o de video, en el museo florentino donde se halla en David: incluso sacar fotos con un celular es motivo de reconvención... no es el mármol la propiedad, sino la ?forma? impuesta, expresada en él lo que el museo da por propio]. Yo creo que el copyright tiene futuro, en la medida en la que restrinjamos su aplicación a las propias copias físicas. Y creo que la solución es deshacernos del copyright en los demás sentidos y establecer formas de contrato que aseguren la financiación de la obra que creas. Me parece que debe haber una cierta dosis de protección legal que asegure que tienes control sobre tus creaciones, de manera que no estés en peligro de que alguien vaya y lo use con propósitos comerciales [Por esas fechas, precisamente, echaba a andar Creative Commons]. Pero creo que hay que superar la idea de que el valor de tu arte va a disminuir porque la gente haga copias sin propósitos comerciales. Tengo una enorme experiencia que me lleva a la conclusión de que la fórmula económica usual que establece que hay una relación directa entre escasez y valor, que es cierta en lo que respecta a bienes físicos, sufre un giro total con respecto a las formas de expresión [idea que explora en su influyente ?The Economy of Ideas?]. Con la expresión, hay una relación directa entre familiaridad y valor. Cuanta más gente haya haciendo copias no comerciales de mis canciones, más gente habrá interesada en mi obra, en acudir a conciertos donde se interprete y, de una forma muy interesante, en comprar el producto comercial.

Y esto ha pasado una y otra vez, pero desafortunadamente la industria de contenidos está tan poseída por la metáfora industrial que se niega a ver lo obvio. Y la industria del cine tiene toda una serie de experiencias que debería indicarles cuál es la dirección a seguir. Jack Valenti consiguió mantener los reproductores de video fuera de este país durante cinco años, porque matarían el negocio. En cuanto la gente pudiera hacer copias de las películas, dejarían de ir a los cines. Pero ya se ve lo que ha ocurrido: hay más gente yendo a los cines que nunca, a pesar de la proliferación de esos videos o, diría yo, precisamente gracias a la proliferación de esos videos. Y la industria del video supone ahora un 70% de los ingresos de la industria del cine. Así que en vez de matar el negocio del cine, fue lo mejor que le pudo pasar nunca. A pesar de esa lección, ahora están intentando parar las copias digitales.

Recuerdo a Jack Valenti en un debate con Lawrence Lessig, diciendo que la Red era lo mejor que le había pasado nunca a la industria del cine, porque le permitía distribuir sus productos a precios justos y razonables.

Ya. Lo que Valenti considera justos y razonable no es lo que cualquier otro considera bueno y razonable. El problema con la industria cinematográfica y musical es que quieren seguir explotando al artista y no están interesados en lo que es justo y razonable, sino en lo injusto e irrazonable. Y tienen los medios para oponerse ya que tienen el único medio de distribución de creatividad intelectual. Pero ahora tenemos otro medio de distribución y tenemos que adaptarnos a él en lugar de continuar con un sistema legal y económico de una era completamente diferente.

Ha mencionado los problemas que plantea este monopolio de los medios y los contenidos. ¿Qué opina del deseo de los gobiernos de extender su control, especialmente después del once de septiembre? Por ejemplo, la nueva potestad que tiene el FBI de investigar a alguien, aunque no esté acusado de nada.

Obviamente estoy muy preocupado por este asunto, como demuestra mi trabajo en la Electronic Frontier Foundation. En la última década hemos intentado promover medidas que protejan la intimidad y que se opongan a la vigilancia injustificada de los ciudadanos. Y todo esto ha sido borrado sistemáticamente después del once de septiembre. Ahora le es posible al FBI llegar a tu casa sin una orden judicial e instalar un dispositivo entre tu ordenador y el teclado que captura todo lo que tecleas para enviarlo al FBI... sin que sepas siquiera que está ahí. Esto es una seria limitación de la Cuarta Enmienda y, desafortunadamente, el pueblo estadounidense está tan hipnotizado con la alucinación de la amenaza por parte de los medios que está dispuesto a permitirlo todo en este punto para lograr la sensación de que están seguros. Pero no van a sentirse seguros, porque tenemos un gobierno que está haciendo todo lo posible para tener a todo el mundo bajo una permanente sensación de peligro. Esto es, verdaderamente, lo peor que le ha ocurrido jamás al ideal americano. Y eso es ya decir mucho, porque la guerra contra las drogas ya fue algo bien salvaje. Pero esto es aún peor. Y solamente puedo esperar que la gente en el mundo desarrollado recupere la razón y se dé cuenta de que es el peor tipo de derrota el que permitamos a los terroristas que dicten las acciones de nuestros gobiernos, que han estado predispuestos a asegurar la libertad. Espero que esta oscuridad pase [la fecha de la entrevista, recuérdese, es junio del 2002: aún no ha caído ni una bomba sobre Iraq].

Meet Lawrence Lessig

Lessig_forehead.jpgUstedes me permitirán (da igual que no lo hagan, sin embargo) que comience este presentación de una de las tres grandes cabezas de COPYFIGHT con una convencional, tópica, gastada referencia personal a mi primer y último no encuentro con el Prof. Lawrence Lessig: no encuentro en tanto que todo se limitó a sentarme entre el público y ver, en otro mítico Lessig vs Valenti, cómo destrozaba lento y sin pausa al presidente de la MPAA una tarde temprana de otoño, en Harvard. Lessig aún no había cumplido los cuarenta ni publicado su segundo libro, The Future of Ideas, ni mucho menos el tercero, Free Culture, ni fundado aún Creative Commons, esa iniciativa para reescribir el concepto de propiedad intelectual dotándolo de una flexibilidad inexistente después de poco más de dos siglos de historia. Ni había avanzado en el caso Eldred, que llevaría hasta el Tribunal Supremo (o Constitucional) estadounidense, cuestionando la constitucionalidad de la Sonny Bono Act y atacando a la industria que la inspiró, esa industria que, cada vez que el copyright del Ratón Mickey está a punto de expirar, logra una extensión del plazo de todos los copyrights en lo que constituye, de facto, un copyright a perpetuidad en perjuicio de creadores y público en general. Todo eso le quedaba por hacer, pero sin embargo, ya había ayudado a diseñar constituciones en el desparecido bloque soviético y publicado el seminal Código y otras leyes del cibespacio, sobre el peligro de que una arquitectura técnica dictada por las grandes corporaciones y los gobiernos impusiera leyes en el ciberespacio no aprobadas por ninguna cámara legislativa ni supervisadas por ningún tribunal humano. También había demostrado una prodigiosa inteligencia y buen gusto buscándose una cátedra de derecho en el norte de California, Stanford por más señas.

Lawrence Lessig estará en Barcelona, participando en COPYFIGHT el sábado a las ocho de la tarde. Es un verdadero placer para nosotros tenerlo en este evento. Nuestra traducción de Cultura Libre se terminó cuatro meses después de la publicación de su libro, y fue posible precisamente a la licencia Creative Commons. Cuesta entenderlo en la vieja Europa, pero se hizo así posible la difusión de su libro en la segunda lengua de los EE.UU., una de las cuatro grandes lenguas a nivel mundial. Salida a la Red algo más de cinco meses más tarde, ha llegado recientemente de forma comercial a las librerías españolas.

Y ahora que básicamente he presentado a Lessig y dado la información fundamental sobre su conferencia, me vuelvo al 2000.

Suspenso entre un “mucho tiempo después” y “tardes lejanas”, Lessig expuso con claridad un concepto sencillo de entender, al menos en la tradición legal anglosajona: el copyright es un medio, no un fin. Un concepto, añado largamente yo por varios párrafos, profundamente extraño a la tradición continental de inspiración francesa. Francia, ese país con decenas de quesos en peligro de extinción, se sentirá amenazada, dicen, por un tal modelo anglosajón, pero en el campo de la propiedad intelectual muchos de sus principios han triunfado en el mundo, tanto desde el punto de vista conceptual (el autor de una obra tiene unos derechos inalienables sobre ella, unos derechos que hay que defender constantemente contra todo tipo de amenazas que no dejan de crecer) como el práctico (plazos de copyright cuanto más largos, mejor; control sobre todo tipo de obras derivadas, a extender automáticamente a nuevos formatos, nuevas formas artísticas). Desde 1791 el modelo de copyright francés (que ni siquiera se llama así, sino que, evocando la declaración aprobada dos años antes, recibe el universal, esencial nombre de “derechos de autor”) es una ameba que, automáticamente, tiende a fagocitar todo el espacio cultural. El que haya tardado en hacerlo tan sólo indica que ciertos potenciales necesitan décadas para realizarse.

Pero en el ámbito anglosajón el copyright es (o era) eso, copy-right, derecho de copia. Un medio para enriquecer a la sociedad, un incentivo para que los autores creen y enriquezcan a la sociedad con sus obras. El copyright es un monopolio con plazo limitado que reserva al autor el derecho a controlar la distribución de sus obras y, con el tiempo, el uso que se pueda hacer de ellas. NO es (o era) el control absoluto a perpetuidad sobre todo el ámbito de la cultura. NO es (o era) una patente a perpetuidad para imponer una economía del permiso sobre la creatividad ajena. NO es (o era) una forma de efectuar un cortocircuito sobre la circulación de ideas, motivos artísticos ni elementos tomados y reactualizados en un acerbo común en continuo crecimiento y transformación.

O por decirlo de otra forma: en el ámbito francés, los derechos de autor son parte de la creación del individuo moderno y están en la línea de la declaración de los derechos del hombre de 1789; es también una respuesta inmediata a la proliferación a veces anónima y siempre aparentemente incontrolable de escritos en esos años, una forma de limitar y regular el derecho a la libertad de expresión consagrada por esa misma declaración. Los derechos de autor son, desde su nacimiento en Francia en 1791, una herramienta del Estado para controlar a los autores. En el ámbito anglosajón, por el contrario, el copyright tal y como cristaliza en 1774, no hace más que crear una mercancía de naturaleza definida con precisión que los autores venden en un mercado de bienes simbólicos en los que los editores tienen el poder. Y el copyright fortalece aún más su posición al dejar perfectamente claros sus derechos sobre lo que compran, derechos previamente un tanto vagos pero que ahora son muy claros y, gracias a la progresiva adopción de la tradición legal francesa, más y más extensos. De ahí que en el ámbito anglosajón pueda surgir el concepto de work-for-hire, en el cual los creadores pueden vender todos sus derechos, perfectamente definidos por las leyes de la propiedad intelectual, a las grandes corporaciones, fundamentalmente de la música y el cine, que pueden hacer con ellos lo que quieran. Se combinan así los peores elementos de ambas tradiciones, y el resultado son presuntos y llamativos escándalos artísticos como el que Ted Turner coloree una película en blanco y negro de John Huston contra la voluntad de sus herederos (quienes lograron ante un tribunal francés que esa versión no se pudiera emitir allá), o que Michael Jackson permita el uso de “Revolution” en un anuncio de Nike en contra de los deseos de su único creador vivo, Paul McCartney.

No obstante, en otros casos las violaciones de los derechos del autor no son mas que origen de obras infinitamente valiosas. Ignoremos los estudios de la estupenda huella del hitita en la Odisea. Saltemonos (el mito de) las cuatro manos escribiendo y rescribiéndose en el Pentateuco. Eso son historias de influencias literarias presentes desde siempre y aptas sólo para estómagos académicos de hierro. Las broncas de abogados son más entretenidas, así que pasemos a incidentes que serían un escándalo para los impulsores de los derechos de autor y, unos meses más tarde, el corte de 40.000 cabezas durante el Terror; pasemos a imaginarnos demandas por violación del copyright que podrían radicalmente rehacer la historia del arte. Pensemos que, con el régimen del copyright actual, Shakespeare tendría que haber pedido permiso para escribir Hamlet y El rey Lear. Habrá, supongo, quien no vea claro que la última es la obra más alta de la literatura occidental; nadie duda, sin embargo, de que la primera es la más importante para la aparición de la conciencia del individuo moderno. Parece absurdo imaginarse a Shakespeare pidiendo permiso para crearlas y, no obstante, ambas son remakes de obras teatrales representadas por primera vez quince años antes. El rey Lear tiene una complicada gestación en cuyo guiso es ingrediente clave el que se inspire fielmente en tres escenas de una obra anónima escrita ca. 1590 tal vez por George Peele, un bohemio Max Estrella de la época que murió en la ruina; el texto se publicó el mismo año que se representó la obra de Shakespeare. En cuanto a Hamlet, se trató de reactualizar una obra que ya existía once años antes, una obra perdida que se cree escrita por Thomas Kyd, quien murió a causa de las torturas infligidas en los interrogatorios que siguieron a la muerte de su compañero de piso, el presuntamente ateo y ciertamente sodomita Christopher Marlowe. Quien sepa algo de Hamlet dirá que la obra ya deriva, vía Belleforest, de una tremebunda crónica danesa del siglo XII. Quien sepa algo más no ignorará que la aparición del fantasma, ese elemento fundamental en la trama y la mecánica espiritual de Hamlet, es un añadido original y novedoso de la obra perdida en la que Shakespeare se inspira. Pero Shakespeare nunca pidió permiso a los herederos de Peele ni a los de Kyd. Se sospecha que se metió en serios problemas con Jacobo I a cuenta de El rey Lear, pero nunca dependió de la autorización de nadie para escribir algo.

Como tampoco Mozart a la hora de aprovecharse del libreto de Da Ponte para Las bodas de Fígaro. La obra de Beaucharmais estaba, de hecho, prohibida en Viena, lo cual no impidio que Da Ponte, empleado como libretista por el Palacio, produjera un texto que no solamente empleó Mozart sino al menos otro compositor, que escribió su propia ópera con él. Llegado el momento, el Emperador, harto de la música mozartiana tras los dos primeros actos decidió seguir la historia de Fígaro con la música de esta otra obra. Nadie pidió permiso a Beaucharmais para convertir su comedia en libreto, y Mozart no tuvo que pedirle permiso a nadie para crear, ni en ese momento ni cuando da Ponte le metió mano al Don Juan de Bertati para Don Giovanni.

Como tampoco pidió permiso a nadie el creador del mejor album de la historia. 24 canciones desoladas, 24 singles perfectos inspirados en un libro de poemas de un autor muerto un año antes de que Schubert compusiera su Viaje de Invierno. Como tampoco lo pidió cuando puso música a cientos de poemas, muchos de ellos de los mejores poetas de su tiempo. Nadie recordaría hoy al pobre y lánguido Mueller de no ser por ese impenitente violador del copyright.

Podría poner más ejemplos de productivos usos sin autorización explícita. Mencionar cómo las putas de Londres atraían a los clientes cantando cierto número de María Magdalena en la adaptación que al inglés hizo Haendel de su temprano oratorio la Resurezzione. Preguntarme según qué lógica los derechos de autor pueden regir los usos de la obra literaria europea más importante del pasado siglo, la de Franz Kafka, si su mera supervivencia supone una violación de los deseos del autor, de sus derechos, si ninguno de sus herederos directos sobrevivieron al genocidio nazi. Pensar que las grandes obras del siglo XX, el siglo del copyright, que usan intensa y agresivamente otras obras lo hacen con creaciones de muchos siglos atrás: La muerte en Venecia, Fedro de Platón, o el Génesis en José y sus hermanos o, acercándonos, la obra de Goethe en el Doktor Faustus de Thomas Mann; el Ulises ya sabemos; Las ciudades invisibles, en la que un “genovés” reimagina al veneciano Marco Polo. Toda esta intertextualidad, aunque viva, huele a museo. Y de todas formas, el abanico de opciones no deja de estar radicalmente limitado. Coppola pudo hacer lo que quiso con El corazón de las tinieblas porque su copyright ya había expirado a nivel mundial en 1974. Con el régimen de hoy habría precisado el permiso de los herederos de los derechos sobre una novela publicada casi 80 años antes. No cuesta trabajo imaginarse a unos herederos Neocon negándole el permiso, a pesar de todo el dinero del mundo, para esa representación alucinada y alucinante de la intervención estadounidense en Vietnam.

Acabada esta breve (y pedante) historia universal de la “piratería”, volvamos a Lessig: el copyright es un medio, no un fin. Y el fin es una cultura viva, y una cultura solamente puede estar viva cuando es libre, cuando los usos creativos de las obras anteriores no precisan el permiso de nadie. Por mucho que se proclame una concepción trasnochada de la idea de autoría, la creación cultural es un proceso de colaboración, de actividad colectiva. La idea del autor idiosincráticamente individual, genialmente original, tiene un parto complejo entre finales del s. XVIII y el s. XIX, pero es en parte un invento de cierta generación de poetas románticos (Byron, Shelley) para crear un star system del que beneficiarse comercialmente al darle un valor de marca a sus creaciones. Byron, Just Read It... y los consumidores agotaron Childe Harold con la misma avidez que lo hacen hoy con X&Y. El autor autónomo no se murió nunca porque jamás existió, pero los derechos legales que esa estrategia publicitaria produjo sí existen, las consecuencias de esa entelequia estética son tangibles, y lo que Lessig viene a proponer es recuperar el equilibrio entre la industria y los autores inactivos o muertos (pero no demasiado muertos, ay) y los activos y vivos y la sociedad general que disfrutaría de sus obras si pudieran crearlas, con plazos muchos más cortos y con un alcance mucho más limitado.

Julio 06, 2005

el mito de la propiedad intelectual

Hace ocho años publiqué un libro de cuentos en Israel. La editorial [que lo publicó] pertenece al principal (y más que adinerado) periódico en Israel. Firmé un contrato que establecía que yo recibiría un 8% de las ventas despues de pagar las comisiones correspondientes a distribuidores, tiendas, etc. Meses más tarde (en 1997) gané el cotizado premio de prosa del Ministerio de Educación. El dinero del premio, unos pocos miles de denares, se lo quedó la editorial bajo la dudosa excusa legal de que todo el dinero generado por el libro les correspondía por ser dueños del copyright.

En la mitología creada por el capitalismo para pacificar a las masas, destaca el mito de la propiedad intelectual. Va tal que así: si los derechos de propiedad intelectual no fueran definidos y reforzados, los emprendedores comerciales no correrían riesgos publicando libros, editando discos y preparando productos multimedia. Como resultado, la gente creativa sufriría porque no tendrían manera de hacer su trabajo accesible para el gran público. Al final -dice el refrán- es el público el que paga por la piratería.

Todo esto es de hecho una mentira. En los Estados Unicos hay un grupo muy limitado de autores que viven de su pluma. Sólo un grupo muy selecto de músicos comen de su ruidosa vocación (la mayoría estrellas del rock que poseen su propia discográfica; George Michael tuvo que litigar con Sony para hacer simplemente eso) y muy pocos actores se acercan a ganar lo bastante como para vivir de su profesión. Estos no pueden ser considerados las personas más creativas. Forzados a defender su propiedad intelectual y los intereses del Gran Dinero, Madonna, Michael Jackson, Schwarzenegger y Grisham son más gente de negocios que artistas.

Lo que sigue en Revolt of the Poor: Demise of Intellectual Property? es el análisis del académico Sam Vaknin sobre el origen de la propiedad intelectual y el momento en que un valor de enriquecimiento social se convirtió en un monopolio del conocimiento para las grandes empresas, un mercado que supera con creces la producción industrial total en el mundo, sus consecuencias y sus mentiras.

Julio 02, 2005

Copia este libro, de David Bravo, en PDF

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Gracias a las redes p2p he podido conseguir Copia este libro, de nuestro admirado paisano David Bravo, libro publicado con una licencia de Creative Commons que permite la libre distribución y la copia siempre que se deje clara la autoría original, no se haga con fines comerciales ni haya alteraciones, transformaciones o se emplee para generar obras derivadas. Es un placer ofrecer este libro desde Elástico, gracias al ancho de banda financiado por los generosos fondos del Berkman Center for Internet & Society.

Permítanme recordarles, también, que David participará en ese tan próximo evento nuestro llamado Copyfight. David estará hablando sobre las mentiras más famosas sobre la piratería en la tarde del sábado. Pero además, el viernes David Bravo puede ser vuestro abogado durante una hora si os acercais a la consultoría legal de COPYFIGHT con vuestras dudas concretas y preguntas.

En fin, pasen y descárgenselo en tres sabores:

*Cortesia de Defunkid, Copia este libro en PDF, en un solo archivo y libre de las marcas que tenia el primer archivo que ofrecimos.
*Cortesia de Jose Mesa, Copia este libro en SXW.
*Cortesia de Alfredo Madrigal Jurado, Copia este libro en RTF.

Mil gracias a todos ellos por ayudarnos a difundir libremente este libro esplendido.

Junio 30, 2005

Gibson, Burroughs, THE CUT-UP METHOD

cassette.jpegWilliam Gibson en Wired sobre William S. Burroughs, su método del corta y pega y la ilusión de originalidad:

Descubrí que Burroughs había incorporado recortes de textos ajenos en su trabajo, un hecho que yo sabía que mis porfesores habrían calificado de plagio. Algunos de estos préstamos habían sido tomados de obras de ciencia ficción americana de los años 40 y 50, añadiendo un segundo shock de reconocimiento para mí.

Entonces supe que este método de "corta y pega", como Burroughs lo llamaba, era enescial para todo aquello que él creía que estaba haciendo, y que él pensaba literalmente que aquello tenía un punto de magia. Cuando escribió acerca de ese proceso se me pusieron los pelos de punta de pura excitación. Los experimentos con cintas grabadas despertaron en él una reacción semejante: los pequeños juguetes de dios fue como su amigo Brion Gysin llamó a su máquina de bobinas.

Lee God's Little Toys , por William Gibson.

Junio 29, 2005

Copia este libro

David Bravo publica un ensayo sobre piratería: Copia este libro. En Informativos Telecinco adelantamos el primer capítulo.

Junio 28, 2005

Pleitos tengas, y los ganes

José Cervera

Ya es demasiado tarde para que la ley salve a la industria del disco. La decisión del Tribunal Supremo EEUU, que ha declarado a los fabricantes de programas P2P posibles responsables de incitación a la 'piratería', es un duro golpe para el desarrollo de futura tecnología y una desilusión para los partidarios de un nuevo y más lógico marco legal para el comercio de las ideas. También sella la tumba de la industria fonográfica, pues supone el fin del callejón que empezó con el Caso Napster. Un callejón sin salida en el que la industria perseguirá de la mano de leyes cada vez más draconianas a una tecnología que se hará cada vez más incontrolable. La última oportunidad de tregua se ha evaporado. Las fonográficas verán este triunfo judicial como una reivindicación de su política de 'mano dura'. Y seguirán esa política, hasta su propia extinción.

Más en Retiario

Del vídeo doméstico al eMule

En 1984, el acusado era Sony. La industria del cine había demandado a la compañía japonesa por su grabador de vídeo doméstico Betamax. Hollywood argumentaba que el aparatito se usaba para violar el copyright de sus películas y pedía su ilegalización. Afortunadamente para ellas, el Tribunal Supremo estadounidense sentenció que Sony no era la responsable de los delitos que pudieran cometer sus clientes.

Gracias a esta sentencia, la industria del cine gana hoy miles de millones de dólares con el alquiler y la venta de películas. Gracias a esta sentencia, hoy existen los grabadores domésticos de CD y DVD, el iPod, las cámaras de vídeo o los ordenadores personales.

Más en Informativos Telecinco

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Javier Maestre escribe sobre la sentencia: La mula sigue en libertad

Brasil amenaza con expropiar patentes de medicamentos

Lo mejor que puede hacerse hoy después de la derrota en el caso Grokster es hablar de Brasil y las patentes:

El ministerio de Sanidad de Brasil ha exigido que Abbott Laboratories reduzca el precio de Kaletra, un medicamento contra el sida, en un 42%, amenazando con romper la patente de la farmacéutica para producir sus propias versiones genéricas del fármaco si la compañía no se atiene a esta exigencia.

La farmacéutica estadounidense tiene diez días a partir de la notificación, ocurrida este viernes, para reducir el precio de $1.17 a $0.68 por cápsula. Si Brasil cumple con su amenaza, la maniobra supondrá la primera vez que un país adopta la