Susana Noguero y Olivier Schulbaum, un ex-documentalista del canal de televisión Arte, iniciaron el proyecto Platoniq en Berlin hace casi diez años. Junto a Ignacio Garcia y otros colaboradores se dedican a desarrollar herramientas, acciones y eventos para fomentar la producción y distribución de cultura libre y conocimiento compartido. Su proyecto más reciente, Banco Común de Conocimiento, ha sido una presencia constante en festivales y centros de nuevos medios durante el último año y medio. Hoy en el CCCB, Platoniq dirigen la sesión Libertad, Igualdad y P2P, dentro del ciclo ICI.
El Banco es un “laboratorio portátil” que se instala en instituciones culturales, organizaciones y espacios artísticos. En estos momentos, se encuentra en el Centro de Arte Contemporáneo Bòlit de Girona, dentro de la exposición Recursos Propios. Su objetivo es poner en contacto a usuarios que pueden ofrecer conocimento especializado y de alta calidad con otros necesitados de acceder a esa información.
Inspirándose en la filosofía de ayuda mutua de los foros de Internet, los ciudadanos sitúan sobre un tablón de anuncios ofertas y demandas de conocimiento. Las cuestiones cubren un amplio espectro: desde lo práctico (“Cómo darse de baja de Telefónica”, “Mis derechos cómo Inquilino”) a otras que sirven para desencadenar debates ("Explicar las causas de la Crisis Económica") o arrancar iniciativas ("Poner en marcha una red para compartír coche").
Estas ofertas reciben “votos” en forma de usuarios que manifiestan su interés por preguntas concretas. Las más demandadas se seleccionan y pasan a formar parte de los “mercados”, grandes encuentros en que el Banco Común cobra vida y se produce el intercambio de saber.
Platoniq pertenecen a una nueva generación de agentes que más que artistas, entienden su práctica como una forma de investigación y producción cultural. Una investigación que puede llevarse a cabo fuera de los departamentos universitarios y a una distancia más corta de la sociedad civil. Por esto, el Banco Común ha pasado por contextos artísticos altamente especializados como Ars Electronica y Transmediale, los festivales más importantes de new media en Europa, pero también por escenarios de la vida real, como el que le ha llevado en las últimas semanas a las aulas de un Instituto de Educación Secundaria de uno de los barrios más conflictivos de Sevilla, dentro de la programación del festival Zemos98. “Necesitamos del apoyo del mundo institucional del arte para poder investigar y crear modelos”, afirma Olivier Schulbaum, uno de los fundadores del colectivo. “Pero nos sentimos más cercanos a la tradición de la educación libertaria, y a modelos históricos como la Escuela Moderna en Barcelona. Creemos en la idea de educación mutua, y en los que intentaron recuperar el conocimiento público en espacios como los ateneos”.
El otro gran referente del trabajo de Platoniq es, por supuesto, la ética y la política del software libre nacido en Internet. “Somos más parte del movimiento por el conocimiento libre que artistas relacionales.” El Banco Común genera un archivo documental online en el que se va recopilando toda la información recogida en sus distintas presentaciones. Pero para sus creadores, un proyecto así no tendría sentido si existiese sólo en la red. La evolución natural del proyecto tendrá que ver más con eliminar a los intermediarios y construir sistemas donde los usuarios puedan autoorganizarse y responder a la demanda de conocimiento sin necesidad de gestores ni coordinadores. SOS, su próximo proyecto, quiere combinar móviles, tablones de anuncios audiovisuales y motocicletas para crear un red de conocimiento autosuficiente, y de respuesta inmediata.
Esta semana he tenido la suerte de participar una vez más en la edición anual de Zemos98, un evento que para mi es ya bastante más que un festival. Por encima de sus conferencias, conciertos y talleres, lo que ocurre en Sevilla durante estos días de marzo es la excusa para que se cite una comunidad tremendamente activa de bloggers, realizadores, periodistas, profesores, musicos, artistas...que cada día del año conversa, idea, y participa, gracias al impulso incansable de los miembros del colectivo y su uso ejemplar de las tecnologías sociales. Como escribe Juan Freire, el comisario -de lujo- invitado en la edición 2009, cualquiera que gaste esfuerzo y dinero en organizar una jornada, simposio o festival debería aspirar a estos resultados; la mayoría no lo consiguen.
Pero lo más importante del Zemos98 de este año, en mi opinión, es visibilizar que existe una generación emergente en nuestro país que entiende la cultura como un modo de investigación, como un laboratorio de propuestas para la sociedad. Personas, colectivos e instituciones como Medialab Prado, Platoniq, Yproductions, Amaste, La Casa Invisible, el propio Juan Freire, todos presentes en Sevilla estos días...ofrecen una visión productiva de la cultura y una comprensión de sus posibilidades transformadoras que está ausente casi por completo de las páginas de cultura de los periódicos, de las programaciones de los centros más importantes.
Mi papel en el festival fue presentar el excepcional trabajo del brasileño especialista en tecnología, ley y culturas periféricas Ronaldo Lemos. Profesor universitario de propiedad intelectual, líder de Creative Commons en Brasil, y fundador de la pionera comunidad 2.0 Overmundo, lo más interesante de su trabajo es su estudio de cómo en naciones en desarrollo y economías emergentes como su país, las nociones tradicionales de propiedad intelectual están siendo sustituidas por otros sistemas que no pretenden imitarlas, pero que crean economías alternativas que funcionan. Son los "social commons" (procomunes sociales).
Para Lemos un procomún social es lo que aparece por necesidad en Brasil, un país de 180 millones de habitantes donde sólo hay 2600 tiendas de discos y 2300 cines, pero millones de personas utilizan las 90.000 "Lan houses" (cibercafés caseros) que se reparten por cada suburbio y favela. En Brasil los canales tradicionales de distribución de la cultura son ya minoritarios, y los que mandan son los creados y gestionados por usuarios, de distintas maneras. "Muéstrame una industria cultural", dice Lemos, "y te enseñaré una versión colaborativa de ella más o menos desarrollada".
La la idea de procomún social está perfectamente definida en esta entrevista de 2007 con Lemos:
En muchos lugares del mundo la propiedad intelectual es desconocida, irrelevante, o imposible de aplicar. Esto es un hecho, una circunstancia social, y no puede evitarse. Pero lo interesante es ver cómo en esos lugares están emergiendo formas de negocio que tienen en cuenta estos hechos. La gente desarolla modelos de negocio en circunstancias en las que no pueden depender de la propiedad intelectual, y se produce mucha innovación en estos sitios.
(...) Lo que estos ejemplos demuestran es que el dogma de que la propiedad intelectual es el único incentivo para la creación es erróneo. (...) Los procomunes sociales son especialmente importantes para las periferias como maneras de apropiarse de las tecnologias para producir cultura.
Los dos ejemplos que Ronaldo Lemos utiliza habitualmente para explicar estas dinámicas son la escena de la música Tecnobrega en Brasil y la industria cinematográfica de Nigeria. Ambos están explicados al detalle en La Cultura después de la Pirateria, un artículo que escribí para ADN el pasado septiembre. El texto está en deuda con el trabajo de Lemos, y cometí el error de no citarle por ello.
Gracias a Ronaldo, y muchas gracias a Zemos98, que espero cuelguen pronto todos los vídeos de las sesiones en Sevilla, incluida esta.
La cultura después de la piratería
Mientras Hollywood y las discográficas siguen aferrándose a su pasado y obsesionándose con su incierto futuro, en algunas de las zonas menos desarrolladas del mundo la piratería ha dejado de ser un problema. Una nueva economía de la cultura está surgiendo en países como Brasil y Nigeria, dónde las producciones cinematográficas se estrenan en en el top manta, y hay grupos con millones de fans que no tienen contrato discográfico.
Brasil es un país que casi se ha quedado sin industria del disco. La primera multinacional del sector, Sony BMG, editó el año pasado sólo 13 títulos de autores brasileños, en un mercado de más de 180 millones de habitantes. Pero el negocio de la música brasileña en Brasil goza de un excelente estado de salud; sencllamente, se ha mudado a otro lugar.
Servicios como Trama Virtual distribuyen la producción de más de 50.000 artistas que ofrecen su música de manera gratuita y son remunerados por medio de la publicidad. Ignorados por las compañías tradicionales, las generaciones más recientes de músicos cariocas han podido crecer y encontrar a su público gracias a este portal que ha conseguido éxitos estratégicos para su modelo como catapultar a la élite de la escena independiente internacional a Cansei de Ser Sexy (CSS), uno de los múltiples grupos que han colgado allí sus temas.
Pero más allá de la Red, en las calles surgen estilos y escuelas que renuncian desde el primer día a seguir las pautas tradicionales del negocio del disco. Sonidos electrónicos agresivos como el Baile Funk en Rio de Janeiro, popularizado en el resto del mundo por artistas extranjeros como Diplo o M.I.A, y bandas locales como Bonde Do Role. O su último sucesor, el Tecnobrega.
En el estado de Pará, al norte de Brasil, el Tecnobrega -cuyos orígenes se explican en el interesante documental gratuito Good Copy, Bad Copy- es tan popular que cada año se editan más de cuatrocientos CDs y 100 DVDs de esta clase de música. Pero ninguno llega a las tiendas de discos; los productores han preferido alcanzar acuerdos con las redes de "manteros" que venden copias ilegales de los grandes lanzamientos internacionales.
Los músicos les ceden sus discos gratuitamente y permiten que se quedan con el precio integro de la venta. A cambio, los vendedores se convierten en la red de promoción de estos artistas, que luego recuperan con creces la inversión actuando en grandes fiestas soundsystem en las que llegan a juntarse hasta 15.000 personas.
Los fans de los artistas de Tecnobrega pueden comprar directamente los discos a sus grupos favoritos, pero sólo en sus conciertos y fiestas. Allí se venden ediciones de lujo a mayor precio, mucho más vistosas y completas que las que hacen circular los vendedores callejeros. Son dos mercados distintos, que en vez de estorbarse se complementan, y que generan ya una economía millonaria a la que las discográficas no tienen acceso.
¿Le salen las cuentas a los músicos? Al menos a Banda Calypso sí. El grupo más popular de Brasil en estos momentos llena estadios mientras rechaza sistematicamente las ofertas de las multinacionales, convencidos de que este modelo les resulta más rentable.
Nollywood, la otra meca del cine
Mientras tanto, en el otro lado del Atlántico se encuentra la única industria del cine que ha crecido exponencialmente durante la última década: la nigeriana. En este país africano se rueda 1200 películas al año, trescientas más que en la India y casí el doble que en Estados Unidos. Y ninguna se estrena en los cines.
Todo empezó en 1992 según la versión más aceptada de la historia, por accidente. Un mayorista llamado Kenneth Nnebue no sabía como deshacerse de una gran partida de cintas vírgenes VHS que había comprado a un fabricante en Taiwan. Pensando que quizás podría librarse de ellas más facilmente si no estuviesen vacías, se decidió a producir una película, Living in Bondage. Contra todo pronóstico vendió más de 750.000 copias, y animó a muchos otros a hacer lo mismo.
Hoy en día, las películas producidas en video digital y rodadas en casas, comercios y otros espacios cotidianos -En Nollywood no tienen platós ni estudios- superan en popularidad en su país y en buena parte de Africa a las producciones norteamericanas.
La industria del cine de Nigeria emplea a más de un millón de personas y se ha convertido en el segundo sector del país tras la agricultura. Todas las semanas llegan a los mercados de Lagos y otras capitales unas treinta películas nuevas, copiadas en DVDs y video-CDs reproducibles en ordenadores. Una cinta de éxito moderado puede vender unas 50.000 copias, mientras que un gran éxito llega a los varios cientos de miles.
A dos dólares por disco, Nollywood se ha convertido en una industria de entre doscientos y trescientos millones de dólares al año. Probablemente no hay ninguna cinematografía europea que goce de tan buena salud.
Ramón Muñoz menciona en El Pais un argumento que he echado en falta en la mayoría de los análisis en torno a la Batalla del Canon:
El canon es una compensación por los ingresos que presuntamente dejan de percibir los autores cada vez que alguien realiza una copia privada de su obra en lugar de comprar el original.(...) Paradójicamente, la Ley de Propiedad Intelectual, la misma que regula el canon, en su última reforma de 2006, ampara los sistemas anticopia. Es decir, que si alguien compra una película original en DVD y desbloquea la anticopia que lleva incorporada mediante un programa de software como Nero para ejercer su derecho a la copia privada, está cometiendo un delito. "¿Por qué pago por algo que me prohíben hacer?", se preguntan miles de consumidores.
En las últimas semanas, las sociedades de gestión encabezadas por la SGAE -que cada vez parece hablar más por boca de todas las demás, a pesar de sus diferencias sustanciales- han repetido hasta la extenuación que el canon es una pequeña compensación a cambio del poder disfrutar del derecho fundamental a la copia privada, sin el que viviríamos permanentemente en el delito. De acuerdo. ¿Qué capacidad tengo a día de hoy de ejercer ese derecho?
- Los sistemas anticopia en CDs musicales, a pesar de emplearse menos que hace dos o tres años, siguen siendo legales. La decisión de aplicarlos queda exclusivamente en manos de cada sello discográfico. En principio el consumidor tiene derecho a devolver el producto, pero no tiene derecho a exigir una copia de un disco en concreto libre de sistemas que le impiden realizar legalmente una copia privada.
- Todos los DVD comerciales siguen empleando el sistema CSS de encriptación. Para realizar una copia privada, tenemos que romper la protección, algo sencillo pero ilegal. Es más complicado en los nuevos soportes de vídeo de alta definición: El formato Blu-Ray incorpora hasta cinco sistemas anticopia distintos (AACS, BD+ y Rom Mark, SPDG e ICT). Su formato competidor, el HD-DVD, emplea dos de ellos.
- En el caso de los libros, es bien conocido que uno no puede tomar un ejemplar cualquiera de su biblioteca personal y reproducirlo completo en una copisteria para fines tan sospechosos como por ejemplo poder subrayarlo o añadir notas sin estropear el original. CEDRO, la gestora de turno, responde así a la pregunta de qué porcentaje podemos fotocopiar de un libro:
No hay ninguna disposición legal que determine el porcentaje de un libro que puede fotocopiarse libremente. La Ley de Propiedad Intelectual establece el principio general de que la reproducción de una obra protegida, ya sea en todo o en parte, requiere la autorización previa de su autor. Por lo tanto, en principio no es posible fotocopiar libremente ninguna parte de un libro.
Eso sí, gracias al canon y a las licencias de copia que vende CEDRO nuestro derecho a copia privada alcanza a " fotocopiar hasta un 10% de cualquier publicación. En el caso de las bibliotecas, el porcentaje alcanza el 20%.No se pueden hacer más de diez copias de la misma obra. La licencia no permite reproducir obras de un solo uso, manuales de ejercicios o portadas de discos y películas."
- Los beneficiarios del canon también incluyen a los artistas plásticos y visuales a través de VEGAP. Esta sociedad recauda como las demás, a pesar de que sea absurdo comparar los modelos de negocio de la industria editorial y audiovisual con el de la industria del arte, en la que se suele huir de la reproducción mecánica y se fomenta una economía de la escasez. Cuanto menos , mejor.
Alvaro Sobrino apunta en su recomendable blog que sí existen artistas visuales que, sobre el papel, deberían beneficiarse del canon por copia privada: fotógrafos, ilustradores, diseñadores y videoartistas (aunque este último caso es muy matizable: la gran mayoría emplean el mismo modelo de negocio que escultores o pintores, y no distribuyen su obra grandes tiradas o circuitos comerciales). Sin embargo, estos son una pequeña minoría entre los mil y pocos socios de VEGAP, que representa en su mayor parte a grandes nombres muy establecidos en el circuito de museos y galerías, los que más generan en derechos de reproducción. Y los que más se benefician del canon.
Así que, si nuestros políticos nos obligan a pagar un impuesto indiscriminado e injusto recaudado por sociedades opacas a cambio de un supuesto derecho, al menos deberían preocuparse de pequeños detalles, como que realmente podamos hacer uso de él.
1. De cómo acabar en un sólo movimiento con todos tus fantasmas. Es difícil infravalorar la inteligencia de un movimiento que desactiva de un sólo golpe los dos mayores dolores de cabeza que la Red le proporciona a las discográficas: las filtraciones y las descargas no autorizadas. Radiohead han tomado la única de las medidas posibles para evitar que alguien filtrase "In Rainbows" antes de su fecha de lanzamiento: hacerlo ellos mismos. Al reducir el ciclo de lanzamiento de un disco de los tres a seis meses habituales a sólo diez días, absolutamente todo el mundo tendrá oportunidad de escucharlo a la vez. Y a partir de ese mismo día, un usuario cualquiera de la Red tendrá dos maneras de hacerse con él; rebuscar entre torrents, P2Ps y blogs musicales para descargarlo sin pagar nada por las canciones, o acudir a la Web de Radiohead y descargarlo sin pagar nada por las canciones. O pagando algo; la opción es suya. Una vez que están allí es muy probable que la mayoría lo hagan en mayor o menor medida, porque el grupo de Oxford no está regalando sus canciones; está invocando implicitamente un sistema basado en el honor. Los que no paguen nada, probablemente no lo hubieran hecho en ningún otro caso.
Radiohead han tenido el coraje de atreverse a ser el primer grupo de primera división que asume que la mejor manera de operar en Internet puede que sea desprenderse de una vez de las reglas antiguas, dar por hechos los hábitos sociales de consumo cultural en la Red que llevan funcionando desde hace por lo menos siete años, e intentar usarlos en beneficio propio. Un elemento fundamental en esto es abandonar todo eco del discurso plañidero y empezar a construir otra clase de relación emocional con los clientes.
2. La economía del cariño. Un argumento clásico del ideario copyleft es que si pudiésemos enviarle dos, tres, cuatro euros a nuestro grupo favorito con sólo pulsar un botón, en agradecimiento por los servicios prestados en nuestro iPod, casi todos lo haríamos. Los de Thom Yorke han aprovechado su libertad contractual para construir una arquitectura que permita hacer exactamente esto; me resulta difícil imaginar que el experimento no vaya a tener éxito. Steven Levitt analiza en Freakonomics el grado de éxito de distintos sistemas económicos basados en el honor, en especial el caso de Paul Feldman, un vendedor de bagels que dejaba en manos de sus clientes la decisión de pagar o no pagar por las rosquillas que sus clientes consumían. El resultado demuestra que la mayoría de la gente está dispuesta a pagar, incluso si no está obligada, si considera que el precio es justo, el servicio merece recompensa, y hay un cierto elemento de presión social.
Hay dos importantes diferencias entre el caso de Radiohead y el de Paul Feldman. Hay poca presión social cuando eres solamente un usuario de una Web, y a diferencia de en el caso de Feldman y sus baguels, Radiohead ni siquiera se han molestado en precisar qué es lo que ellos consideran un precio justo. De todas las decisiones que el grupo ha tomado en este lanzamiento, la de dejar por completo en manos del público la capacidad de determinar cual es el valor de la música hoy es la más audaz y más incierta de todas, y me apuesto un brazo que en departamentos de economía de universidades de todo el mundo se mueren por ver los resultados.
El único precedente que he podido encontrar sobre el que se dispongan de datos claros se menciona también en el blog de Freakonomics; es el caso de la cantante canadiense de culto Jane Siberry, que ofrece la oportunidad también de pagar o no por su música, hacerlo antes o después de escuchar las canciones, y aceptar o rechazar una cantidad sugerida. Sus datos: sólo el 18 por ciento de sus usuarios no pagaron nada. Hasta el 57% de los que pagaron lo hicieron después de haber escuchado las canciones. El 80 por ciento se ciñieron al precio que Siberry sugirió, y de los que no lo hicieron, hubo más que pagaron por encima del precio sugerido (14%) que por debajo (6%).
3. Radiohead no son Jane Siberry, ni Prince, ni tampoco Bruce Springsteen. La primera objeción obvia en que piensa cualquiera es que la banda ha necesitado del apoyo de la industria discográfica para alcanzar su 'status' actual, y que grupos con menos seguidores no podrían repetir la apuesta. Esto es cierto y refuerza la teoría de que no nos dirigimos hacía un modelo único sino a una variedad de soluciones adaptas a las necesidades de cada caso.
Merece la pena sin embargo explorar un poco más la clase de necesidades de un grupo como Radiohead. Hasta ahora, la mayoría de los experimentos en distribución musical los habían realizado artistas minoritarios claramente insatisfechos con el trato que reciben de la industria en estos momentos, o leyendas en retirada que han perdido peso y atractivo y tampoco se sienten contentos con sus compañías, como Prince. Radiohead no están en ninguno de estos extremos: son un grupo considerado aún relevante, con muchos miles de seguidores fieles y cuya producción tiene todavía un atractivo y valor indudable. Sin embargo, tampoco podríamos decir que sean un grupo de masas o macroestrellas globales; son tan conocidos para un sector determinado y una generación específica de amantes de la música como desconocidos para todas los demás. Tras siete discos, es muy improbable que en el resto de su carrera superen las cotas de popularidad que alcanzaron con "OK Computer" (1997), su disco de consagración, y su futuro depende mucho más del público que ya han conquistado que del que les queda por conquistar.
Radiohead son para el analista de la industria de la música Bob Lefsetz el ejemplo perfecto de grupo que sobrevivirá en la economía de "la larga cola", el modelo de consumo cultural propiciado por la Red en que no habrá un pequeño número de artistas que gocen de una masa inmensa de fans, sino una gran cantidad de creadores con públicos más pequeños. "Mucha gente odia a Radiohead, pero a Thom Yorke y compañía eso no les importa. No van a esforzarse en lanzar cuatro singles para intentar que los adolescentes les pidan a sus madres que le compren su disco en el Walmart. Radiohead están dando el gran mercado por perdido. No quieren los esfuerzos promocionales de una gran compañía porque no creen que les compensen. Radiohead son un nicho, y los nichos sobrevivirán."
"El portal de información de Alasbarricadas.org ha sido demandada por comentarios inferidos acerca de la imagen y la reputación del señor Jose Ramón Julio Márquez Martínez (más conocido como 'Ramoncín'). Supuestamente se ha violado 'el derecho al honor' de esta persona, mediante infamias, comentarios injuriosos y difamaciones ('graves expresiones atentatorias contra el honor del demandante', lo llaman).
A lo largo del escrito de la demanda podemos encontrar citado textualmente por el abogado demandante el párrafo en que se declara que cada usuario tendrá la responsabilidad sobre lo que escriba y que Alasbarricadas.org declina la responsabilidad sobre los contenidos no firmados por la administración. Y sin embargo, la demanda arremete contra la administración de esta página".
Obviamente, visto que la demanda se dirige contra el sitio que alberga el comentario y no contra el usuario autor del mismo, de ganar la SGAE las consecuencias serían preocupantes. Los administradores de medios en internet como foros y blogs se convertirían en responsables de eliminar cualquier comentario injurioso a riesgo de ser demandados a causa del mismo. Son claras las presiones que eso impondría a la libre comunicación en estos ámbitos. La SGAE vigila la red española y demanda cuando no le gusta lo que encuentra. Otros pueden hacer lo mismo, si es que no lo hacen ya.
[¿Encontrará la SGAE injuriosas las implicaciones de la cita detrás del titular?]
La Federación de empresarios de peluquería de Galicia, que preside el ourensano Antonio Peiteado, no quiere saber nada con la Sociedad General de Autores de España (SGAE) ni con sus tasas. La agrupación gremial recomienda a sus asociados que no paguen la cuota que esta entidad pretende cobrarles por la difusión de música ambiental en sus establecimientos, bien tenga su origen en un aparato de radio, en un reproductor de música, una televisión, un vídeo o cualquier otro sistema que permita hacer lo que consideran «comunicaciones públicas» de música.
La SGAE prosigue su expansión empresarial. Y yo, que vivo estos dias metalmente en una origial combinacion de relectura de la Divina Comedia y revisionado de los 86 episodios de Los Soprano, no puedo dejar de acordarme de ese momento en el que dos mafiosillos van a extorsionar al nuevo "Starbucks" (no tiene ese nombre, pero es obvio) del barrio y, en lo que no deja de ser revelador, se quedan con un palmo de narices. Ahora los chicos de Teddy se dedican a rondar las peluquerías. Ignoro el motivo por el cual esa E de sus siglas siempre me hace pensar no en un país sino en Tony Soprano.
El alcalde de Bilbao arremetió contra Santiago Calatrava tras anunciar éste la demanda por las obras que unen su pasarela con la de Isozak. La demanda que el arquitecto valenciano va a interponer contra el Ayuntamiento de Bilbao por «permitir un enlace que vulnera el diseño original de su pasarela» destapó ayer al Azkuna más beligerante. Tras recordar que el Consistorio bilbaíno es el «legítimo dueño del puente» por «más derechos de propiedad intelectual» que el arquitecto valenciano tenga sobre la pasarela, el alcalde no tuvo ningún reparo en tachar al reconocido urbanista de «dictador» y le volvió a retar a verse las caras en los tribunales. «A ver quién le mete el paquete a quién», desafío.
Luego, algunas ideas a vuelapluma (vamos, un copipaste de un email, levemente reescrito):
Interesante pregunta para una clase sobre derecho de la propiedad intelectual, o sobre el impacto de la arquitectura sobre el espacio público, o entre las relaciones entre la arquitectura y la sociedad, o sobre, simplemente, si la arquitectura es un arte más o es "diferente" y el status de artista del arquitecto. O, en teoría estética, qué tipo de concepción del artista hace posible esta bronca. O del arquitecto. En el fondo, lo interesante no es que Calatrava tenga razón, sino que sea capaz de imaginarse algo semejante. Por decir una obviedad, lo que define un cierto momento histórico no son sus verdades, sino que ciertas ideas simplemente se le ocurran a la gente. En ciertos ámbitos, en ciertas disciplinas, esa habría de ser la cima de la pedagogía: descubrirle a alguien que ciertas cosas se pueden pensar. Pero divago...
Sospecho que, con la ley en la mano, Calatrava tiene las de ganar. Barbaridades del derecho de autor, más restrictivo aún que el copyright... aunque Calatrava podría decir que es lo mismo que si el Estado español, propietario de Las Meninas, decidiera borrarle la enana porque eso de sacar enanos en posiciones subordinadas está feo. Si esto suena a disparate, imaginemos una obra célebre en manos de un coleccionista privado que quiere quitarle las gasas a un cuerpo que se intuye desnudo debajo... o ponérselas a uno desnudo que carece de ellas. ¿Podría hacerlo? ¿Debería poder hacerlo? A fin de cuentas en Francia se prohibió que se emitiera la versión coloreada de "La jungla del asfalto" de John Houston, incluso si eso no significaba destruir el original en blanco y negro o hacer pasar esa versión coloreada por la original, como si fuese obra de Houston. ¿Cambian las cosas si es una obra "única"? Y esta pregunta va cargada, claro, porque ya estamos apuntando a Walter Benjamin, pero meter sin rigor a Benjamin en cualquier discusión es como darle una Magnum .38 a un niño de seis años..
Bonita pregunta de examen, ésta podría ser una causa célebre.
“Se presentó a las pruebas un tal Ramón vestido de forma muy particular, con gorra de Ché en la cabeza y dispuesto a todo. Tocando el Jumpin jack flash de los Stones se desgañitaba y se tiraba por el suelo. Se subía a la batería y daba saltos. Era lo que estaban buscando así que le admitieron en el grupo.
A partir de letras de Ramon, Jero comenzó a escribir la música para las futuras canciones: ”Rock and roll duduá”, “Marica de terciopelo”, “El rey del pollo frito”, “Cómete una paraguaya”, etc...
(...) Un buen día, (o mal día), Ramón llegó diciendo que Emi-Odeón estaba interesada en fichar al grupo y que se tenían que ir a Barcelona él y Carlos a ultimar detalles. El grupo se quedó esperando y así siguió hasta la fecha. Lo siguiente que se supo es que salió un disco de Ramoncin y W.C.? donde estaban todos los temas famosos pero grabado con músicos de estudio además de Carlos y Ramón y donde Jero Ramiro no figuraba como autor de la música por ningún lado, aunque si lo hacia en su nombre Carlos Michelini. Jero intentó reclamar con abogados y demás, pero su minoria de edad, (17 años entonces), y el no haber registrado las canciones con anterioridad, hizo que no se pudiera hacer nada.”
La clave para comprender esta directiva europea que no gusta ni a los bibliotecarios ni, en contra de lo que cabría suponer, tampoco a los autores, está, cómo no, en las entidades de gestión de los derechos de autor. Son estas entidades las que presionan e intrigan para recaudar más, al más puro “estilo SGAE”. En España las riendas las lleva CEDRO, entidad cuya misión, en teoría, consiste en “mejorar en España las condiciones de trabajo de los creadores de la cultura escrita y facilitar a los ciudadanos el acceso legal a libros”. Ahora bien, cuando uno echa un vistazo al organigrama de CEDRO, la cosa se complica: el actual presidente de CEDRO, Josep M. Puig de la Bellacasa (de Multimedia Ediciones, grupo Planeta), es en estos momentos vocal de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y era hasta hace bien poco el vicepresidente 2º de esta misma entidad y presidente del Gremio de Editores de Cataluña. El vicepresidente 2º de CEDRO, Antonio Roche (editorial Biblioteca Nueva), era todavía en 2003 vicepresidente 1º de la FGEE. El actual vicepresidente 3º de la FGEE, Javier Gogeascoechea (Desclée de Brouwer), es vocal de CEDRO y presidente del Gremio de Editores de Euskadi. Fermín Vargas (Alianza Editorial) es tesorero de la FGEE y vocal de CEDRO…
El Ministerio Público solicitó que J.M.L.H. fuese condenado por un delito contra la propiedad intelectual a dos años de cárcel, 7.200 euros de multa y al pago de una indemnización de 18.361 euros a Afyve y de otra en la cantidad que se acreditase posteriormente a Adese y a Asociación de Distribuidores e Importadores Videográficos de Ambito Nacional (Adivan). Afyve suscribió la petición del fiscal y Adese solicitó un año y medio de multa y 6.000 euros de multa.
La juez Paz Aldecoa, en una sentencia a la que ha tenido acceso EFE, responde a fiscal y las acusaciones particulares que para que exista el delito contra la propiedad intelectual es necesario que medie ánimo de lucro, una intención que no observa en el acusado. Ni mediaba precio ni aparecían otras contraprestaciones que la propia de compartir entre diversos usuarios el material del que disponían. Y, a juicio de la juez, ello entra en conexión con la posibilidad que el artículo 31 de la Ley de Propiedad Intelectual establece de obtener copias para uso privado sin autorización del autor; sin que se pueda entender concurrente ese ánimo de obtener un beneficio ilícito", argumenta la magistrada.
Hace más de diez años, mi amigo Jose Luis Pumares comenzó una serie de cuentos con un personaje central: el Increíble Poeta Intergaláctico. En honor a la verdad, el Increíble Poeta Intergaláctico no era poeta sino traficante: viajaba de planeta en planeta vendiendo poemas de distintos autores, que estaban prohibidos en todas las galaxias por sus efectos intoxicantes sobre la población. En el mercado negro intergaláctico existía una jerarquía de autores, una escala de pureza. Un poema de Ruben Darío te hacía flotar durante varias horas; una elegía de Rilke colocaba mucho más. A los gobernantes de dichas galaxias no les interesaba que sus ciudadanos se colocaran porque se volvían difíciles. Los que no quedaban tan ensimismados que ya no soportaban su trabajo diario se volvían violentos y contestatarios y todos, sin excepción, quedaban enganchados de por vida. Con su pequeña obra cómica de ciencia ficción y sin preverlo siquiera, mi amigo le dio la razón a los lobbys del copyright: la poesía ofrece un beneficio inmenso a aquellos que la consumen. Les ayuda a pensar.
Sciencia Donum Dei Est, Undi Vendi Non Potest
Que el acceso a la cultura -la filosofía, la historia, las artes y las ciencias- ayuda a pensar no es una idea moderna ni revolucionaria, lo revolucionario es el derecho a pensar. Por motivos políticos y religiosos, la capacidad de leer y escribir ha sido un derecho limitado a las clases favorecidas durante gran parte de nuestra historia. Siglos antes de nuestra era, los griegos ya creían que las ideas llegaban al poeta por gracia de las Musas y otros dioses, un regalo divino que debían compartir. Los poetas, fabulistas e historiadores no eran autores sino mensajeros de lo divino y reproducían sus copias a mano por medio de escribas o esclavos entrenados a tal efecto. Pero sus obras no eran colocadas en tiendas y vendidas al por mayor, sino repartidas entre familiares y colegas, reservando una copia para la memoria, es decir, biblioteca familiar o real. Que el acceso a dicha biblioteca estuviese reservado a los nobles no generaba ningún problema: el resto no sabía leer. Que la gracia de las Musas estuviera reservada a las familias nobles tampoco resultaba extraño, puesto que aquellas estaban más cerca de los dioses que la plebe vulgar. (sigue)
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ++El Derecho a Pensar es un articulo que escribí el verano pasado para la Revista Libre Pensamiento, publicado en el número como parte del especial "Libre acceso a la cultura libre". La revista se edita cuatrimestralmente a iniciativa de la secretaría de comunicación de la central anarcosindicalista Confederación General del Trabajo (C.G.T.).
Además del papel, mi articulo ha sido publicado aquí y el resto de los articulos de tan interesante dosier le seguirán más adelante.
++ La ilustración es un retrado de Eleanor Read
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En China, donde inventaron la primera imprenta a mediados del siglo X, Confucio se declaraba traductor de Dios y rechazaba como inmoral la comercialización del conocimiento, reservado a aquellos cercanos a Dios (1). En tierras islámicas, el mismo Koran era un dictado de Dios a Mahoma, palabra que era estudiada y transmitida a los hombres por aquellos más cercanos a EL, del mismo modo que Moises reproducía la palabra de Dios. Tras la caída del Imperio Romano hasta el siglo XVI, Occidente tuvo a la Iglesia como única empresa editorial, dedicada a copiar, editar y distribuir la palabra de Dios por medio de monjes escribanos. Sciencia Donum Dei Est, Undi Vendi Non Potest (La sabiduría es un regalo de Dios y por lo tanto no puede ser vendida). Durante todo el Renacimiento, las ciencias y las artes florecieron gracias al patronazgo de la iglesia y la nobleza, pero su generosidad era interesada y estricta. El artista al servicio del poder sigue siendo artista, pero no es autor. El autor no pudo tomar posesión de su propia consciencia, independizándose de sus mecenas y de Dios, hasta la Ilustración, dos siglos después de Gutemberg.
El invento de Gutemberg y las primeras leyes de Copyright
La imprenta china consistía en planchas de madera talladas, una mejora sensible con respeto a la copia manuscrita que funcionaba a la perfección con los ideogramas. La genialidad de Gutemberg consistió en partir las tablas en caracteres individuales de plomo fundido que pudieran ser redistribuidos una vez acabado el proceso, tal y como hacemos hoy. Aunque las producciones más notables de la nueva tecnología fueron textos eclesiásticos como las bulas de indulgencia del Papa Nicolas V y la famosa Biblia de Gutemberg, la versatilidad del sistema y la resistencia de las placas aligeraron el proceso de producción y muchos empresarios avispados se lanzaron al negocio editorial, comprando las obras directamente de los autores y adquiriendo el derecho exclusivo de reproducirlas a perpetuidad. Hicieron falta casi 200 años para que se decidiera que “para siempre” era demasiado tiempo. Fué entonces cuando llegó la primera ley de Copyright, conocida como el Estatuto de la Reina Ana.
El monopolio a perpetuidad de los editores mantenía un mercado de ediciones limitadas y caras, por lo que el derecho a leer seguía estando reservado a nobles y ricos que se las podían permitir. Esto convenía a la corona tanto como a la Iglesia porque, como eran cuatro gatos, mantenían un control directo sobre lo que se publicaba y lo que no, pero tenía sus desventajas. El Estatuto de la Reina Ana, aprobado por el parlamento inglés en 1710, establecía un plazo de copyright de 14 años, renovable por un máximo de 28 años si el autor seguía vivo. A partir de este momento, la obra quedaba a disposición de cualquiera que pudiera reproducirla. Se hizo de este modo para animar la creación y proteger la inversión del editor (que pagaba al autor por los derechos sobre la obra), pero sobre todo para facilitar el acceso a la cultura al mayor número posible de gente, permitiendo la producción de ediciones baratas y asequibles al cabo de un tiempo prudencial. Por primera vez se reconocía la necesidad de extender la cultura a todos los rincones del reino. Leer ayuda a pensar, y pensar ayuda a construir una economía más rica, variada y avanzada para la nación.
La primera Ley de Propiedad Intelectual llegó a España en 1762, y a Alemania y Francia en 1791, después de la Revolución Francesa. Europa se separó de la tradición anglosajona creando la figura del derecho de autor en favor del creador sobre el editor. Cada sistema de reproducción mecánica ha generado leyes que regulan su reproducción, cuya función es mantener la tensión entre los intereses económicos del editor y la responsabilidad gubernamental de favorecer el desarrollo cultural de sus países. En las últimas décadas, sin embargo, los derechos de autor se han ido estirando hasta los 70 años posteriores a la muerte del autor, llegando a los 100 años en algunos países. Ese crecimiento en el derecho de explotación ha crecido paralelo a los derechos mismos sobre las obras, que han pasado de lo literal (la reproducción literal de un texto, una pintura o una canción) a lo abstracto (la obra derivada del original o las ideas detrás del mismo). Las grandes compañías editoriales y mediáticas, las grandes corporaciones de software y las multinacionales del entretenimiento presionan, por medio de lobbys, a sus respectivos gobiernos para que las leyes protejan un monopolio cada vez más exclusivo y excluyente de la producción cultural. La tensión entre los intereses editoriales y los ciudadanos se ha perdido, devolviendo el privilegio de pensar a la aristocracia de nuestro tiempo: las grandes corporaciones, los herederos y las sociedades de derechos. Y tenemos buenas razones para creer que sus intereses son menos elevados que los de los poetas griegos, los historiadores romanos o Dios.
EL COPYRIGHT EN LA PRÁCTICA: Tres casos ejemplares
Stephen James Joyce y James Joyce: la locura de poder. El 16 de Junio es la efeméride más famosa de la literatura contemporánea. Es Bloomsday, el día en que Leopold Bloom y Stephen Dedalus se encuentran y recorren Dublín en el Ulysses de James Joyce. Hace dos años, la ciudad de Dublín decidió celebrar su primer centenario con un festival de tres meses: reJoyce Dublin 2004. A los tradicionales recorridos turísticos se sumaron una superproducción de Exiles -la única obra de teatro de Joyce- en el teatro nacional, lecturas, tertulias abiertas con los más prestigiosos académicos, exhibiciones de manuscritos originales y todo tipo de eventos conmemorativos en la Biblioteca nacional, la televisión nacional, la radio nacional y el Centro James Joyce. Iba a ser el festival más grande jamás dedicado a un autor que no fuera Shakespeare y tiraron la casa por la ventana: 700.000 libras, más de un millón de euros para una fiesta literaria sin precedentes. Una semana antes del festival, el único heredero del escritor informó al gobierno irlandés que les demandaría por infracción de copyright si alguien recitaba una sola línea de la obra de Joyce.
Fue una catástrofe. Dos años antes, el gobierno irlandés había pagado 12,6 millones de libras por más de 500 páginas originales escritas por Joyce, incluyendo los bocetos de ocho episodios de Ulysses y las pruebas de Finnegans Wake, que constituían la pieza central de la exhibición de la Biblioteca Nacional. En vísperas del festival, aterrorizado, el gobierno propuso un cambio de emergencia en la legislación para impedir que la biblioteca nacional se enfrentara a un juicio. Tanto las lecturas como la representación de Exiles quedaron canceladas.
Stephen James Joyce, que tenía nueve años cuando su abuelo murió, es el heredero absoluto de la obra de Stephen Joyce desde mediados de los ochenta, cuando compró los derechos que no había heredado de un familiar alcoholizado en apuros. Desde entonces se ha hecho famoso -y multimillonario- gracias a cuatro actividades que deberían tener poco o nada que ver con el desarrollo cultural: insultar, prohibir, acosar y demandar.
En 1998 prohibió las lecturas del Ulysses en vivo por la Red. En el 2000, canceló el estreno de la versión musical del famoso monólogo de Molly Bloom en un festival de Edimburgo. Obligó a la Biblioteca Nacional de Irlanda a retirar documentos sobre Lucia Joyce que habían sido donados por la familia de Paul Léon, secretario personal del escritor. Poco más tarde prohibió a un compositor irlandés el uso de 18 palabras de Finnegans Wake porque, por decirlo de manera educada, a mi mujer y a mí no nos gusta tu música.
Desprecia a los académicos e insulta a los biógrafos, los universitarios y los editores de revistas especializadas. Amenazó, acosó y chantajeó sistemáticamente a la profesora Carol Shloss para que abandonara una biografía de Lucía Joyce, hija de James Joyce. Stephen considera que es su derecho y su deber proteger la obra de su abuelo de las garras de los académicos y las editoriales, pero eso no explica su complacencia en marearlos durante años o su costumbre de boicotear en el último minuto aquellos eventos en los que el publico general se vería especialmente beneficiado, como las reediciones baratas, las lecturas públicas o los documentales para la televisión.
Su control sobre la obra de Joyce habría entrado en el dominio público el 31 de diciembre de 1991, 50 años después de la muerte del autor, pero la regulación europea decidió extender dichos derechos por 30 años más desde el 1 de julio de 1995. Además de su nieto, el estado de James Joyce es protegido por la Sociedad de Autores -miembro de IFRRO (Federación Internacional de Organizaciones de gestión de derechos)- junto con los de Bernard Shaw, Virginia Woolf, Philip Larkin, E. M. Forster, Rosamond Lehmann, Walter de la Mare, John Masefield o Compton Mackenzie.
El estado de John Cage y The Planets: la codicia.A mediados del año 2002, el estado de John Cage demandó al grupo The Planets por plagiar una composición protegida por Copyright. El album Classical Grafitti de The Planets incluía un minuto de silencio llamado, lacónicamente, A One Minute Silence, que el productor había incluido como un recurso de estilo para separar el disco en dos partes. Fueron acusados de plagiar el famoso 4’33" , una pieza de 273 segundos de silencio compuesta por John Cage en 1952.
La cagada, si se me permite, fue ponerle título. De haber incluido el minuto sin decir nada, el disco habría sido legalmente original gracias a su vulgaridad; todos los discos incluyen silencios entre canción y canción. Pero, de haberlo hecho así, algunos fans habrían pensado que el disco era defectuoso o realmente corto, y lo habrían sacado del reproductor sin escuchar la otra mitad. Consciente del problema, Mike Batt decidió marcarlo. Y, ya metidos en harina, hacerle un pequeño homenaje al maestro Cage firmando el silencio como Batt/Cage. Era una broma. A Batt no se le ocurrió que alguien, ni siquiera Cage, pudiera poseer el silencio. Su sorpresa fue tal que, cuando llegó la denuncia, se permitió otra broma: dijo que su silencio era mejor que el silencio de Cage porque había dicho lo mismo en menos tiempo. Eso fue antes de perder el juicio, que se saldó con un cheque de seis cifras a favor de los demandantes y que probablemente acabó con su sentido del humor.
Coca-Cola y Sharad Haksar: la censura. Sharad Haksar, león de plata en la edición de Cannes de 2005 y uno de los fotógrafos más reputados de la India, recibió una demanda judicial de Coca-Cola por una fotografía de grandes proporciones situada en una calle principal de Chennai. En dicha fotografía se ven un bombeador de agua y varios recipientes de barro vacíos, con un enorme anuncio de Coca-Cola de fondo. La misma imagen se puede ver a lo largo y ancho de la India, pero no en foto sino en verdad; los anuncios de la empresa estadounidense están en todas partes y la gente hace colas de varias horas para recoger agua potable que necesitan para vivir. Sin embargo, la foto no es costumbrista, es una denuncia: entre las colas y los anuncios hay una estrecha relación que Sharad Haksar ha querido señalar. Las zonas en las que las fábricas de embotellado de la empresa se han asentado sufren cortes de agua continuos y los residuos de las naves contaminan los sembrados, envenenando plantaciones y animales. Esa relación tampoco es un secreto; la "sequía" ha llegado al extremo de levantar fuertes protestas en varias poblaciones, porque la falta de agua no les deja sembrar, ni criar ganado, ni vivir. En Plachimada, en el estado de Kerala, los vecinos han impedido que Coca-cola instale su enésima planta de embotellado. Llevan intentándolo dos años.
En su denuncia, Coca-Cola Beverages Private Limited exigió que el panel fuera retirado "de inmediato y de manera incondicional" y el pago de dos millones de rupias (37.000 euros) por daños y perjuicios, pero no acusó a Haksar por difamación sino por infracción de su propiedad intelectual. Aunque se trata de un caso evidente de censura, la ley está de su parte: la foto contiene una imagen que Haksar no tiene permiso legal para utilizar. Amparado por la ley, el uso directo del copyright como herramienta de control y censura se ha vuelto cada vez más habitual en los últimos años. En los libros Free Culture de Lawrence Lessig y Copia este libro, de David Bravo, se pueden encontrar muchos ejemplos más.
CONCLUSIONES
Parafraseando al escritor Malcom Gladwell (2), la diferencia entre un crimen de maldad y un crimen de locura es la diferencia entre un pecado y un síntoma. No podemos culpar a aquellos que, como los herederos de Joyce y John Cage, utilizan la ley para sacar provecho de su situación. Ni siquiera podemos culpar a las empresas por abusar de su poder acallando denuncias o eliminando a la competencia, porque eso es lo que hacen las empresas. Por egoísta, disparatada, dañina o codiciosa que resulte su actitud, no es pecado sino síntoma, el síntoma de una ley enferma que debe cambiar.
Las leyes de Copyright y de Propiedad Intelectual, al igual que los colegios, las bibliotecas y las universidades, no se crearon para que existiera una industria que se lucre de nuestras necesidades ni para devolver el privilegio de pensar a unos pocos en detrimento de todos los demás, sino para que existiera un desarrollo cultural que nos beneficie a todos de todas las maneras posibles. En una sociedad sana, los intereses de la industria sólo son relevantes para la legislación en cuanto redundan en beneficio de todos y nunca, en ningún caso, se superponen al derecho de los ciudadanos a pensar, a crear y, en definitiva, a ser. Y ser no es poder elegir y consumir sino poder crear nuestras propias elecciones y ser libres. Cualquier ley que contamine esa libertad es una ley enferma que necesita desaparecer.
1) Además, los mismos caracteres de la lengua china son obra de la naturaleza y, por lo tanto, no pueden ser poseídos por ningún mortal. Como tan bien explica el ensayo de John Perry Barlow “Vender Vino sin Botellas”*, era el contingente y no el contenido lo que se podía comprar y vender. http://biblioweb.sindominio.net/telematica/barlow.html
2) Malcom Gladwell, Damaged [The New Yorker, 24 de Febrero de 1997] http://www.gladwell.com/1997/1997_02_24_a_damaged.htm
Estos días os estamos recomendando que os descargueis La Televisión No Lo Filma, el libro que acaba de publicar en papel (y liberar en la Red) el colectivo sevillano Zemos98, como culminación del proyecto Más allá de la Televisión, la octava edición de su festival que tuvo lugar en Sevilla el pasado marzo. Admiro que partiendo de algo tan efímero como suele ser un festival, los Zemos sean capaz de alejarse del modelo de catálogo testimonial que suele valer como souvenir y para poco más, y aprovechen la excusa para financiar y producir volúmenes de pensamiento y reflexión llenos de buen material de la primera a la última página.
“La Televisión no lo Filma” (PDF) recopila visiones alternativas del medio desde todos los ámbitos: del activismo al arte a los proyectos comunitarios de carácter social, a las utopías políticas y tecnológicas que imaginan una televisión posible diferente, que no nos trate como una masa uniforme. En el libro, Laura Baigorri homenajea a Nam Jun Paik, José Luis Brea reclama una antitelevisión, Carles Amelier cuenta la historia de Video Nou (la primera televisión comunitaria creada en España en los 70), Juan Varela habla sobre la televisión que la Red nos traerá, y a mi me han dejado hablar sobre la fascinante historia de la conquista y colonización del espectro electromagnético, a raíz del proyecto Reclaim the Spectrum.
Es una muy buena noticia el que cada vez sea menos necesario hablar de por qué hace falta liberar libros, y cada vez sea más fácil recomendar libros licenciados bajo Creative Commons, descargables a un enlace de distancia. Más: Copyleft, Manual de Uso, una magnífica introducción a la cultura libre editada por Traficantes de Sueños, con artículos por disciplinas de Jesús Gonzalez Barahona, Natxo Rodriguez, Javier de La Cueva o Eben Moglen, ente otros. Y no libre, pero si gratis: Too Perfect:Seven New Denmarks, catálogo de la exposición del pabellón danés en la bienal de arquitectura de Venecia exquisitamente diseñado por Bruce Mau. Y si has crecido en los 80, merece la pena echarle un ojo a la colección completa de Microhobby escaneada página a página; efecto Magdalena de Proust garantizado.
La premiere mundial del video tuvo lugar ayer en Yahoo Music. El disco, que incluye parodias de Kelly, Green Day, Usher y otros, llegará a las tiendas a finales de septiembre.
DrBoiffard nos ha llamado la atención sobre un (otro) caso de Explotación Intelectual Moralmente Repugnante:
La gente de Bizarre Creations acaba de presionar mafiosamente a un desarrollador independiente por hacer un clon freeware del Geometry Wars, y lo ha tenido que sacar de su página. La cuestión es que los de Bizarre han copiado bastante descaradamente a Kenta Cho para hacer Geometry Wars y no solo ya forrarse, sino hacerse una reputación de originalísimos cuando el estilo de este juego es clara copia del inconfundible estilo del japonés. La indignación en la blogosfera viene solo por las presiones mafiosas de la compañía, que no es poco, pero parece que soy el primero en juntar las dos piezas del puzzle.
Si la cosa se hubiera quedado en la simple copia no me importaría demasiado, aparte de que GW ya tiene su tiempo, pero es que los tíos de Bizarre son tan gañanes que pretenden hacer creer al mundo que el estilo del Geometry Wars es completamente suyo, aprovechando que Kenta Cho no es conocido a esos niveles de distribución, cuando el GW es una copia bastante descarada del
japonés, sobre todo a nivel gráfico. En el comunicado de su página por supuesto no mencionan a Kenta Cho y dejan caer vagamente influencia del "Robotron", pero es de cajón que maman completamente de él. Apelar encima a la propiedad intelectual para cerrar la distribución de los clones del juego es realmente vomitivo.
Como una manera de dar forma a las fantasias de su infancia, el fotógrafo francés Cedric Delsaux combina en sus imágenes escenarios de la francia contemporánea con personajes de la serie galáctica de George Lucas. Es curioso como busca equivalentes de tono entre los personajes y las arquitecturas que habitan, como por ejemplo en la imagen sobre el trono del emperador.
Delsaux no es el primero en construir proyectos sobre el lugar que ocupaban en sus fantasías infantiles la saga de Star Wars. En 1997, Pierre Hyughe, uno de los artistas más interesantes del panorama actual del arte contemporáneo y que más ha abordado la cuestión de la propiedad intelectual, bromeaba sobre el tema en Death Star Interior; un diagrama en corte de la Estrella de la Muerte en el que había introducido el plano de su dormitorio de la infancia.
Con varios "disclaimers" escritos en neón sobre la propiedad de hitos culturales y artísticos ("yo no soy el dueño de la Tate Modern ni de la estrella de la muerte" / "Yo no soy el dueño de Blancanieves" / "yo no soy el dueño de 4'33'") arranca Celebration Park, la exposición individual más ambiciosa de la trayectoria de Hyughe que puede verse estos días en el famoso centro londinense. Buena parte de "Celebration Park" gira alrededor de las fuertes relaciones emocionales que establecemos con la cultura popular contemporánea y de las maneras en que las corporaciones del entretenimiento emplean el copyright como una fuerza represora de estas relaciones. Algunas de las obras anteriores más famosas de Hyughe hubieran sido un caso de estudio perfecto para Lessig, como "No Ghost Just a Shell", en la que el artista compró los derechos de un personaje de manga y se lo cedió a distintos creadores para que realizasen diferentes trabajos basados en él, y a través de una pirueta legal acabar cediéndole los derechos de esas obras al propio personaje.
La obra que mejor aborda estas tensiones entre memoria y propiedad es “Snow White Lucy”, un vídeo protagonizado por Lucie Dolene, la mujer que dobló al francés al personaje protagonista de la clásica película de Disney:
Una mujer aparece cantando “Someday my Prince Will Come”, con su cara enmarcada por sus cabellos de platino. Se trata de Lucie Dolene, la mujer que puso su voz al personaje protagonista de “Blanca Nieves y los Siete Enanitos” en su versión francesa. El vídeo de Hyughe nos explica que Disney utilizó repetidamente su interpretación de esta canción sin su permiso, y que ella demandó a la compañía y ganó el caso. Dolene explica que “cuando le puse voz a aquel personaje yo era Blanca Nieves, pero cuando veo la película hoy tengo una sensación extraña. Es mi voz, pero es como si ya no me perteneciese a mi, le pertenece al personaje y a la historia
Celebration Park incluye también viajes a la Antártica, una obra de títeres protagonizada por Le Corbusier, y puede verse hasta el 17 de septiembre. Quien no pueda acercarse a Londres deberia echarle un vistazo a la recomendable guía interactiva de la exposición.
TRAXTORE es una tienda minorista de informática a la que SGAE reclama judicialmente el Canon, por los soportes digitales que ha comercializado tanto antes como después de septiembre del 2003, fecha de entrada en vigor del canon. SGAE aplica a TRAXTORE todos los caracteres, el retroactivo, el solidario y… pero no sigas leyendo. Mejor te lees el Comic. (via)
Más de 300 autores y entidades culturales han suscrito un manifiesto de apoyo a Ramón J. Márquez, Ramoncín, por considerar que 'es víctima de una campaña de acoso y persecución que tiene como objetivo el desprestigio de las diversas entidades de gestión', informó hoy la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).
Alejandro Sanz, Carmen París, El Fary, Dyango, José Luis Borau, José Luis Cuerda, José María Cano, Ketama, Lolita, Los Chunguitos, Manuel Gutiérrez Aragón, Víctor Ullate, Ventura Pons, Rosa León, Pilar Baredem, Pasión Vega, Pilar Jurado, Niña Pastori, Mercedes Ferrer, Melendi y María Dolores Pradera han rubricado este manifiesto, titulado 'En defensa de los creadores'.
Este próximo jueves a las 19:30, como parte del ciclo ciclo MP7: músicas en proceso, el CCCB de Barcelona acoge un debate-concierto sobre el estado de la industria discográfica tras el impacto de Internet y las licencias de contenidos libres. Será una de las raras ocasiones en que se sentarán en la misma mesa representantes de las dos posturas enfrentadas, moderadas por una voz neutral, el periodista Bruno Sokolowicz, de la excelente netradio ScannerFM.
En la mesa estarán sentados José Neri, el conocido directivo de la SGAE; Gerardo Sanz de EMI representando a las discográficas multinacionales, y el el otro lado Angel Luis Lara de La Dinamo y Raul Tudela de Creative Commons. Parece una excelente oportunidad para hacerle algunas preguntas a los ponentes, sobre todo al señor Neri.
Y después del debate, un concierto en el que uno de los músicos más inteligentes de la escena electrónica global , dj/rupture, presenta su nuevo proyecto en directo: Nettle.
El productor norteamericano de música electrónica Jace Clayton (conocido como dj/rupture), la violonchelista escocesa Jenny Jones y el multiinstrumentista de Marruecos Abdel Hak forman el trío Nettle. Aplicando la rítmica y la tecnología contemporáneas a la música del norte de África, Nettle entienden la fusión con las músicas de raíz de una forma propia y libre de los habituales clichés de la “world music”. Hace cuatro años publicaron el álbum “Build a fort, set that on fire”, y su segundo disco está previsto para el próximo año. Aunque los tres músicos viven en Barcelona, éste será su primer concierto en la ciudad
Pocas semanas después de la aprobación de la nueva Ley de Propiedad Intelectual, las tiendas de venta directa al público han comenzado a recibir la visita de auditores que, aparte de exigir el pago del canon, solicitan documentación y facturas, según publica el diario Expansión y recoge la Asociación de Internautas.
Josep Jover, presidente de la Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática y Nuevas Tecnologías (APEMIT), explica que "en apenas dos años el 3% de los minoristas se ha visto obligado a cerrar" por la imposibilidad de hacer frente al pago de las cantidades reclamadas.
Dichas cantidades se exigen en concepto de compensación por copia privada y llegan -como en el caso de una empresa de Murcia- hasta los 600.000 euros.
Unas 200 empresas que se han negado a pagar o a proporcionar la información solicitada por los auditores se encuentran actualmente inmersas en procesos judiciales.
La EFF ha publicado un pequeño video que explica algunas de las maneras en que el DRM -impersonado en tres supervillanos llamados "los corruptibles"- impide que los usuarios hagan uso de sus legitimos derechos. Entre otras cosas.
Ya estaban tardando. Con esto del vídeo amateur en servicios como youtube y googlevideo, mas y mas gente se lo pasa pipa sin pasar por caja y eso no puede ser. La MPAA ya ha tomado medidas enviando las primeras amenazas de cese o derribo, que a lo largo del proceso se convierten en cartas al usuario con este aspecto: dear Member.
Ahora la RIAA ha empezado a darle el toque de rigor a aquellos usuarios que publican videos de si mismos en youtube o Googlevideo cantando y bailando al son de material protegido por Copyright. Como explican en el post, es dificil demostrar que estos usos de material protegido se convierten en perdidas millonarias en las arcas de la industria discografica y es poco probable que saquen un duro de cinco jovencitas haciendo una version de los Pixies. Pero es que algunos confunden marketing viral con libertinaje.
Gilberto Gil, la leyenda de la música brasileña y ministro de cultura del gobierno de Lula, estará este próximo lunes en Barcelona para inaugurar el Internet Global Congress de este año.
Como es conocido, Gil es un ferviente defensor de la cultura libre que ha apoyado activamente la aplicación de licencias libres en su país, y ha colaborado en numerosas ocasiones con organizaciones como Creative Commons. Su credibilidad y carisma han sido una importante fuente de inspiración para las ideas del movimiento por la cultura libre, y un testimonio de que es posible hacer otras políticas sobre la propiedad intelectual.
Es probable que en su viaje a España sea repetidamente alabado y agasajado por los mismos políticos que, desde el progresismo y el "compromiso", están aprobando las leyes más represivas y reaccionarias posibles..Espero que le aplaudan un poco menos, y le escuchen un poco más.
La presentación de GIlberto GIl será el lunes a las 12:45 de la mañana, en el Palacio de Congresos de la Fira de Barcelona. Atención; la asistencia es gratuita pero es necesario preinscribirse en esta dirección.
La RIAA acaba de demandar a XM, una de las compañías pioneras de radio por satélite, por Inno, una suerte de iPod que salió al mercado hace tres semanas (400$) y que permite a los usuarios de XM radio guardar hasta 50 horas de música desde sus programas de radio favoritos bajo el lema "Hear it, click it, save it". Unsurprisingly, la RIAA reclama que el servicio es una infracción de copyright -en palabras de la asociación, un massive wholesale infringement- y exige el pago de 150.000 dólares por cada canción (!!)copiada por los usuarios de XM. La empresa ha prometido defender su postura en los tribunales y ha acusado a las compañías discográficas de utilizar la demanda como medida de presión en sus negociaciones sobre el precio de las licencias.
En el extenso documento los expertos dejan claro que no discuten los derechos de propiedad intelectual, pero argumentan que el canon es "injusto". Esta fórmula impone un sobrecoste a CD, DVD y aparatos reproductores y grabadores para compensar al autor por las copias de los usuarios. Pero la comisión explica que el canon también se aplica a usos lícitos (copias de seguridad, fotografías) y que, además, ya hay tecnologías que permiten la protección de los derechos de autor.
Los expertos aseguran que los ingresos de las entidades de gestión por copia privada han pasado de 31 a 114 millones de euros entre 2002 y 2004, lo que supone un incremento del 267%, mientras que en Europa la cifra rondó el 85%. La Comisión se pregunta, además, por qué motivos "se tiende a mezclar y confundir [la copia privada] con la piratería", y concluye que "lo más razonable sería la supresión pura y simple del canon". "Lo que queremos es abrir un debate sobre cómo gestionar los derechos de autor en un mundo digital, y no medieval", explica Manuel Castells.
Con estas conclusiones de la comisión de expertos que asesora a Montilla, la vasta conjura contra Teddy se expande. Una noche de estas acabará en coma y con la identidad cambiada, y tras visitar un monasterio de monjes Hare Krishna Steve Buscemi lo invitará a entrar en una casa iluminada.
Los descendientes de los grandes artistas españoles del siglo XX están a la que salta. Ven pasar un billete de 500 euros y se lanzan a por él como si fueran testaferros de Marbella.
Los familiares de Picasso ya nos han dado algunos ejemplos de su amor por la pasta, perfectamente compatible con el respeto por el legado del artista, faltaría más. Si fueron capaces de ponerle el nombre del pintor a un coche, está claro cuáles son los sentimientos que les conmueven. Los que tienen forma de billete, talón o transferencia.
Las muy respetables personas que tienen la responsabilidad de vivir de las rentas de Miró también pertenecen a la misma cofradía. Ni siquiera los homenajes les conmueven. Cuando vieron que Google había alterado su logo, como ha hecho en otras ocasiones, para recordar la obra del pintor en el aniversario de su nacimiento, llamaron al banco y descubrieron anonadados que no habían recibido ningún ingreso.
Por eso, se pusieron en contacto con Google y les advirtieron que por ese camino iban a acabar en los tribunales. Como diría la SGAE, ¿cómo van a trabajar los artistas si saben que décadas después de su muerte sus nietos y bisnietos no podrán llenarse los bolsillos con este tipo de cosas?
En internet, en Google, al escribir ladrones la primera entrada es la SGAE
Teddy Bautista: presidente de la SGAE -Eso es por la impunidad. Qué pasaría si tecleas periodistas y sale chorizos. Por un lado, es fascismo. Acusar sin pruebas y aprovecharte de la impunidad es exactamente lo que hacen los gobernantes absolutistas. ¿Qué pasaría si sale en la portada de su periódico? Pues yo invoco al Estado de derecho. ¿Por qué hay impunidad, la ley española no es como en el resto de Europa? Si eso pasa en Francia, el responsable es el operador que alberga ese portal.
-¿Sería Google?
-Exacto, yo no puedo ir contra Google tal y como está la legislación. En España es donde más redes de pederastas se capturan. Es como si el quiosquero vendiera pornografía infantil y no se le pudiera llevar a los tribunales. Mucha gente se escandaliza cuando yo digo esto. Advertí de que la piratería es asunto de mafias y crimen organizado y me tacharon de todo.
Un dato más que se le escapó a Teddy Bautista en la entrevista con La Nueva España. Según adelantó su presidente, la SGAE ingresó "sólo" 320 millones de euros durante el año 2005. Son "sólo" 20 millones de euros más que el ejercicio anterior, que ya era el récord histórico de esta entidad de gestión. Como ven, la crisis es terrible.
¿Qué tendrá la SGAE para caer tan bien a los políticos? Tanto Izquierda Unida como el Partido Popular se opusieron al canon del CD para después aprobar su ampliación en el Congreso. Ahora los de IU amenazan con chivarse a la SGAE por el “delito” de usar el Emule y en el PP piden mano dura. Teddy Bautista debería ser el próximo Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. No hay nadie mejor que él para alcanzar el consenso.
El estado de MARTIN LUTHER KING JR cobra 50 dólares a académicos e historiadores cada vez que imprimen la archiconocida frase "I had a dream" (yo tuve un sueño) en un libro, revista o publicación académica.
El editor de "Super Hero Happy Hour" tuvo que quitar la palabra "Super" del comic cuando Marvel y DC Comics reclamaron la propiedad sobre el término "Superhéroe" y todas las variaciones del mismo.
RENTAMARK.COM cobra derechos cada año por la propiedad de 10.000 frases como “chutzpah,” “casual Fridays,” “.com,” “fraud investigation,” o “big breasts.”
Cerca del 20% de los 23.688 genes humanos conocidos estan patentados en los USA. Otro 63% pertenece compañías privadas.
42% de los videos compartidos en los sistemas P2P en los USA son pronográficos. Sin embargo, no se ha dado ningún caso de persecución legal por parte de la industria pornográfica.
Y que éste articulo de Michael Crichton quebranta la ley. Si ese Michael Crichton.
¿A quién se refiere Pedro Farré, portavoz de la SGAE, cuando dice eso de que “detrás del 'copyleft' y derivados hay intereses comerciales con nombres y apellidos”? No es la primera vez que suelta esta especie envenenada. Ya lo dijo hace un par de meses, en una entrevista, y se refería a Microsoft y a Google. Ayer, cuando le preguntaron otra vez, no quiso citar a estas compañías, como si sólo mentar su nombre fuese algo prohibido y temible. Así siembra también la sospecha sobre todos aquellos que criticamos los tejemanejes de la SGAE y defendemos esa obviedad que tanto les preocupa: tengo derecho a regalar lo que es mío.
Aunque no dijese los nombres, me conozco el argumento. Microsoft y Google son dos de los muchos donantes que ayudan a la supervivencia de Creative Commons. No es ningún secreto. Lawrence Lessig, el abogado que ha creado estas licencias y al que Farré ha citado en numerosas conferencias como jurista de referencia, ya lo explicó en su momento.
Hace varios meses, Pedro Farré no era tan crítico con este tipo de licencias: “verdaderamente nos parece bien”, me dijo. “Si los creadores, si los autores, deciden que quieren regalar su esfuerzo, su trabajo, sus obras, nosotros no tenemos nada que oponer a eso”. “Puede haber distintas entidades y una puede ser Creative Commons si algún día se consolida y que esa entidad tenga sus reglas y que éstas sean distintas de las que tiene la SGAE”, argumentaba entonces.
¿Qué ha cambiado para que mudase su opinión? ¿Por qué ahora molesta tanto a la SGAE el copyleft? Sospecho que algo tendrán que ver esas últimas sentencias, tan interesantes, donde los jueces entendieron que si en tu bar pinchas música de autores que no están dados de alta en la SGAE, canciones “copyleft”, no tienes por qué pagarles. Así de oscuros son los intereses comerciales.
"Esta es una imagen muy dramatica con mucha intensidad en la foto aparese mi amiga Laurita Bullins que siempre tuvo mucha afision a la musica,antes se compraba casetes y compas disc de todos sus idolos pero desde que descubrio el internet no para de bajarse cansiones y se las graba direstamente sin dar benefisios a los artistas.Entonses un dia estabamos merendando tan tranquilamente cuando aparesio Terry Flautista el presidente de la asosiasion de cantantes y de musicos en general y le rompio todas las grabasiones ademas la amenaso con remitirla al departamento por ejerser la pirateria internautica."
La reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual que pactaron ayer todos los partidos del Congreso establece que el canon digital se negociará entre fabricantes y entidades de gestión. Sin embargo, hasta que se pongan de acuerdo en cuánto pagamos los consumidores, la reforma establece unas tarifas que entrarán en vigor cuando se apruebe la nueva ley. Son las siguientes:
Para equipos o aparatos digitales de reproducción de libros y publicaciones asimiladas reglamentariamente a libros:
1.º Escáneres o equipos monofunción que permitan la reproducción de documentos: 10 euros por unidad.
2.º Equipos multifuncionales de sobremesa con pantalla de exposición cuyo peso no supere los 17 kilos y la capacidad de copia no sea superior a 29 copias por minuto, capaces de realizar al menos dos de las siguientes funciones: copia, impresión, fax o escáner: 16,67 euros por unidad.
3.º Equipos o aparatos con capacidad de copia de hasta nueve copias por minuto: 16,67 euros por unidad.
4.º Equipos o aparatos con capacidad de copia desde 10 hasta 29 copias por minuto: 114,95 euros por unidad.
5.º Equipos o aparatos con capacidad de copia desde 30 hasta 49 copias por minuto: 153,28 euros por unidad.
6.º Equipos o aparatos con capacidad de copia desde 50 copias por minuto en adelante: 189,01 euros por unidad.
b) Para equipos o aparatos digitales de reproducción de fonogramas: 0,60 euros por unidad de grabación.
c) Para equipos o aparatos digitales de reproducción de videogramas: 6,61 euros por unidad de grabación.
d) Para soportes materiales digitales específicos de reproducción sonora, discos o minidiscos compactos para audio, sean o no regrabables: 0,35 euros por hora de grabación o 0,006 euros por minuto de grabación.
e) Para soportes materiales digitales específicos de reproducción visual o audiovisual, discos versátiles para video, sean o no regrabables: 0,70 euros por hora de grabación o 0,011667 euros por minuto de grabación. A estos efectos, se entenderá que una hora de grabación equivale a 2,35 gigabytes.
f) Para soportes materiales de reproducción mixta, sonora y visual o audiovisual:
1.º Discos compactos, sean o no regrabables: 0,16 euros por hora de grabación o 0,002667 euros por minuto de grabación. A estos efectos, se entenderá que una hora de grabación equivale a 525,38 megabytes.
2.º Discos versátiles, sean o no regrabables: 0, 30 euros por hora de grabación o 0,011667 por minuto de grabación. A estos efectos, se entenderá que una hora de grabación equivale 2,35 gigabytes.
Que todos los partidos políticos sin excepción sigan el dictado de la SGAE, no tiene precio.
La nueva Ley de la Propiedad Intelectual permitirá a discográficas y distribuidores de DVDs proteger los originales con sistemas anticopia al tiempo que siguen cobrando por el canon. Pagaremos por un derecho que no podremos ejercer. Hasta el mismísimo Antonio Guisasola, presidente de Promusicae (el lobby que agrupa a las principales discográficas) reconoce una contradicción que –si no se resuelve- acabará con miles de reclamaciones en los tribunales:
”Otro de los problemas que vemos en el artículo en relación con la copia privada es que en los supuestos en que haya conflicto entre una medida tecnológica y la copia privada la solución se deriva a los tribunales de Justicia. Esto es un error grave, ningún país ha hecho una cosa parecida, puesto que supone que cada particular que compre un CD protegido por una medida tecnológica, o un DVD, que todos vienen protegidos ya, y tenga un conflicto con su utilización va a tener que acudir a los tribunales civiles a reclamar contra ese caso concreto, con lo cual nos podemos encontrar con miles de reclamaciones por toda la geografía española, con sentencias contradictorias y, desde luego, con muy poca claridad y muy escasos resultados para el particular, porque, tal y como funciona nuestro sistema judicial, pasarán años hasta que esto se resuelva.
Todos los partidos políticos, sin excepción, han acordado el nuevo texto de la reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual donde se extiende el canon a reproductores de MP3, a PDAs, a teléfonos móviles e incluso -si la SGAE así lo desea- a ordenadores portátiles. La nueva ley no podría estar más acorde con sus tesis. La Comisión de Cultura del Congreso ha aprobado estos cambios con dos abstenciones y sin ningún voto en contra. El siguiente paso será el pleno del Congreso, donde se espera otra mayoría a la búlgara.
El nuevo texto no sólo amplia el canon sino que reduce el concepto de copia privada hasta convertirlo en un chiste. Sólo se podrán realizar copias en el ámbito familiar –ya no se podrá grabar un CD de música a un amigo–. Por si fuera poco, tampoco tendremos derecho a ejercer este derecho si el fabricante decide implementar un sistema anticopia. La anterior obligación a permitir al menos tres copias privadas también ha desaparecido de la ley. Seguiremos pagando un canon de 60 céntimos de euro por cada DVD virgen pero no tendremos derecho a grabar en él una película en DVD.
Me uno a Nacho en sus felicitaciones: espero que las palmaditas en la espalda les caigan tan bien como el dia que multen al primero de sus crios por grabarle canciones a la churri. Como decia alguien hace tiempo en slashdot, se ha vuelto prácticamente imposible no quebrantar la ley. ES que a ciertas generaciones nos pierde la delincuencia.
Ni los abogados ni los detectives privados han bastado esta vez. Un juez de Badajoz ha fallado a favor de un disco bar porque considera que la SGAE no ha probado que la música que reclamaba era de sus representados. La sentencia habla explícitamente de música copyleft licenciada con Creative Commons y sienta otro precedente que seguro no gustará a Teddy Bautista. Ya que la SGAE no representa a todos los autores, tendrá que probar que la música es suya antes de pretender cobrar.
La información que provee Copyfight es como un cubo de agua helada sobre el modorro. Yes que la gestión de los derechos de autor en las artes visuales -como afirmó el catedrático Juan Antonio Ramírez en el simposio- es una cuestión clave en lo que respecta a la configuración futura de las industrias culturales, ya que afecta al derecho básico del artista de decidir sobre su propia creación. En vista de que artistas que rehúsan proteger su obra se ven afectados por la normativización de las entidades privadas de gestión de derechos, o de que se aplican los mismos parámetros legislativos a las nuevas prácticas artísticas en internet que a un cuadro al óleo, se hace urgente un replanteamiento del modelo. Copyfight desea disponer un territorio para el debate abierto en torno a estas dislocaciones, esforzándose por crear un foro de intervenciones plural.
Copyfight no acaba aquí, por supuesto. La próxima etapa del proyecto no llegará en forma de evento ni de festival, sino de libro. Más noticias en breve.
"Eva, Niki, Tomo y Ancor están formando un grupo de música, quieren tocar y emprender un proyecto: Root Café.
Desde la elección del nombre hasta los primeros conciertos, se encuentra en el momento de definirse en todos los planos, y para elegir el camino que más les conviene se entrevistaran con diferentes personas y entidades relacionadas con la industria musical y los derechos de autor, estudiando que opciones se adaptan más a su realidad y a las de un mercado que se está transformando con las nuevas tecnologías.”
El 28 de febrero se presenta Copyright 2.0, el documental de Daniel Muñoz y Ruth Ponce sobre los derechos de autor en el entrañable Antic Teatre de Barcelona. Si les pilla lejos o no tienen paciencia, también lo pueden ver aquí. Also starring: Santiago Balmes (SGAE Cataluña), Ani aka Defunkid e Ignasi Labastida, responsable de Creative Commons España.
El miércoles próximo, la nueva Ley de la Propiedad Intelectual pasará a la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados. Pero los grupos parlamentarios ya han pactado un nuevo borrador. En él se establece que los reproductores de MP3, como el popular iPod, o los teléfonos móviles que sirvan para escuchar música estarán también obligados a pagar el canon de copia privada que ya se cobra con los CDs vírgenes.
Aún no está claro cuánto encarecerá este tipo de productos el nuevo canon digital si esta reforma legal es finalmente aprobada. Según ha confirmado a Informativostelecinco.com Pedro Farré, director del gabinete de relaciones institucionales de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), el canon de copia privada que plantea la reforma legal afectará a todos los dispositivos electrónicos portátiles que sean aptos para reproducir música o vídeo. En esta descripción genérica están excluidos explícitamente los discos duros de los ordenadores de sobremesa pero no así los discos duros de los ordenadores portátiles.
Sin embargo, la SGAE asegura que en un primer momento sólo recaudará el canon en el caso de los reproductores de MP3 y, en principio, no pretende cobrar ni por los ordenadores portátiles ni por dispositivos como la consola de Sony PSP, que también sirve para escuchar música. “Dependerá de cómo evolucione el mercado”, afirma Pedro Farré.
La SGAE demanda a Apple para que pague un canon por el iPod
La Sociedad General de Autores y Editores ha presentado una demanda judicial contra la compañía Apple en España. Consideran que este fabricante de equipos informáticos tiene que pagar canon de copia privada, como los CDs y DVDs vírgenes, por cada reproductor portátil iPod que vende. En Francia, el pago de este canon supone que el consumidor paga al menos seis euros más por su iPod.
Según ha confirmado la SGAE a informativostelecinco.com, la demanda fue presentada hace dos semanas. Tal y como interpreta esta entidad de gestión, Apple está obligada a pagar el canon de copia privada por cada reproductor MP3 iPod que vende. La SGAE no sólo pide que Apple pague el canon a partir de este momento sino también demanda los atrasos por las unidades vendidas con anterioridad.
La gamberrada no sólo es ilegal. Es también estúpida. Cosas así sólo sirven para dar la razón a la SGAE cuando dice que los que la critican son unos vándalos que no representan a nadie. En este caso tienen toda la razón. Esta gente a mí no me representa.
A la SGAE no se la “combate”. No estamos en ninguna guerra. Contra la SGAE sólo se discute. Pero para eso no valen ni los insultos ni los sabotajes informáticos ni las amenazas. Sólo sirven los buenos modales y los argumentos.
Me acuso de tener conciencia de formar parte de un diálogo permanente con una inmensa herencia cultural precedente; de creer que toda obra de arte deriva de otras previas que forma con ellas un tejido, una red, así como con sus contemporáneas y con aquellas otras por venir.
(...)
Me acuso de indignarme ante las campañas de propaganda que recurren al tan popular mito del artista bohemio y sus penalidades como coartada para restringuir el acceso a las producciones culturales en un momento en que la tecnología permite su libre circulación e intercambio. Y me acuso de ver esta ofensiva como parte del proceso general de privatizaciones que exige el sistema de explotación capitalista globalizado: liquidación de todo tipo de bienes y servicios públicos, incluido -¡cómo no!- el conocimiento, reducido a mercancía, en beneficio de los propietarios y los intermediarios y a costa del empobrecimiento general.
Me acuso de creer que los grandes propietarios utilizan a los chicos como coartada para conservar sus privilegios; de creer que la inmensa mayoría de los artistas no obtiene beneficios del copyright -o que éstos son irrisorios- y que lo que aquí está en juego son las grandes ganancias generadas por la industria del ocio -el cine y la música comerciales: best sellers, hits, blockbusters, taquillazos... que de lo que en realidad se está hablando es del control por parte de las corporaciones del mercado de las comunicaciones. Un lienzo más del muro, de la verja, las vallas, las barreras de leyes que levantan por todas partes para mantener la chusma a raya y separar a los ricos de los pobres, a los solventes de los indeseables, y extender el campo de la exclusión.
Es fácil hacer creer a algunos artistas que todo el mundo se aprovecha de ellos y que por eso deben cobrar indiscriminados “derechos de reproducción” de sus obras, como, supuestamente, harían los músicos y los escritores. Pero ya hemos visto que el asunto tiene muchos matices y que una concepción equivocada de la naturaleza de las artes visuales puede volverse en contra todos los subgrupos de este sector (y especialmente contra los artistas). Sólo las grandes empresas editoriales (casi todas extranjeras) y los creadores muy consagrados pueden obtener a corto plazo algunos beneficios con la aplicación “a ciegas” de los cánones por las reproducciones. Los artistas emergentes, sin excepción, tienen mucho interés en que sus obra se reproduzcan y se comenten todo lo posible, algo que no es factible si se mantienen las pretensiones mostradas últimamente por los agentes que operan en España.
Sería bueno que se supiese, al menos, a quiénes, y con qué cifras, está favoreciendo la situación actual. ¿Cuánto dinero va a qué artistas y cuánto a los aparatos burocráticos de las agencias? Es doloroso tener que reconocerlo abiertamente, pero somos muchos los que pensamos que VEGAP (un ente surgido con el loable deseo de velar por los intereses legítimos de los creadores visuales) es, en estos momentos, una de las peores amenazas para el desarrollo de la crítica y de la historia del arte. Ojalá se imponga el buen sentido y los debates actuales sirvan para que sus directivos y algunos de sus socios más candorosos recuperen la razón.
Durante el último año, el catedrático de Arte Juan Antonio Ramirez ha explicado reiteradamente de qué forma los procedimientos de las entidades de gestión de derechos, especialmente de VEGAP, están perjudicando seriamente la investigación académica y poniendo en peligro la publicación de libros especializados sobre arte en los que, evidentemente, es necesario incluir reproducciones de la obra. Las denuncias de Ramirez han puesto tremendamente nerviosos tanto a VEGAP como a otros estamentos de la estructura artística española; al fin y al cabo, no es lo mismo que te llamen reaccionario un grupo de activistas copyleft que uno de los catedráticos de arte más veteranos y respetados del país. Tras el Manifiesto de Soria, un texto de denuncia que inquietó tanto a VEGAP cómo para hacerles meter deprisa y con calzador una respuesta en la portada de su web, Ramirez publicó un artículo en la revista Lápiz que fue la base de su conferencia en COPYFIGHT hace dos semanas. Contraindicaciones reproduce ahora el texto completo.
Ramirez ha publicado además en el último número de la revista Exit otro texto con el gráfico título de "Los Verdaderos Enemigos de los Derechos de Autor". No he encontrado el texto; si alguien lo tiene, agradeceríamos un enlace.
David Bisbal crea su propia editora musical. Encuentro la noticia en el blog de Alex de la Nuez, que está indignado. “Este payaso quiere cobrar por lo que sus ricitos y volteretas generan en forma de derechos de autor. ¡Para esto la SGAE quiere demandar a medio mundo!”, dice Alex. Es el mismo Alex de los Zombies y de Alex y Christina, el mismo que formó parte de Tequila. Como músico que lleva más de dós décadas en el negocio, Alex de la Nuez sabe muy bien qué significa esta noticia que parece tan inocente.
La Sociedad General de Autores y Editores ha presentado una denuncia contra la Frikipedia, una página de humor inspirada en la Wikipedia pero con definiciones absurdas y satíricas en clave de humor. Según ha confirmado la SGAE, la denuncia entre 9.000 y 12.000 euros de indemnización y se presentó la semana pasada por “improperios e insultos” amparándose en la defensa del derecho al honor de los directivos de esta organización.
Y como no quiero que la siguiente demanda me la pongan a mí, os rogaría que demostréis en los comentarios la educación que ellos no parecen tener. Ya sabéis: nada de caricaturas de Teddy Bautista.
Eric Doeringer es el mantero de la industria del arte contemporáneo. Desde hace años, Doeringer se planta con su tenderete frente a múseos, galerias y ferias de arte de todo el mundo y vende al público por cantidades muy módicas sus bootlegs": copias de pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, o vídeo originalmente realizados por algunos de los artístas más cotizados de la industria del arte contemporáneo. Sus obras copiadas incluyen videos de Mathew Barney o Doublas Gordon, Lienzos de Damien Hirst, impresiones de Gilbert and George, hasta reproducciones fabricadas de manera casera de las piezas de LEDs de Jenny Holzer.
De entre los cientos de artistas a los que Doeringer ha copiado, sólo dos le han pedido que deje de hacerlo; la mayoría le han apoyado y algunos de ellos, como el polémico Maurizio Cattelan son tan partidarios de sus copias que las coleccionan. Doeringer tiene menos fans, evidentemente, entre los galeristas y las sociedades de gestión de derechos, que le han amenazado más de una vez física y judicialmente.
Eric Doeringer plantará su tenderete hoy de cuatro a siete frente al Centre d'art Santa Mònica, si la autoridad y la nueva legislación cívica de Barcelona no lo impide. A las 7, estará contando su experiencia en el Simposio Arte Ilegal que se está celebrando estos días en Santa Monica como parte de Copyfight.
Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.
A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de venticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.
Arte Ilegal: un simposio sobre el apropiacionismo y la propiedad intelectual en las artes visuales
BARCELONA, 1, 2 y 3 de Febrero
Centre d'Art Santa Mònica, Barcelona.
Entrada Libre
Con la participación de Federico Guzmán, Pedro G. Romero, Daniel García Andujar, Roc Parès, Eric Doeringer, Laura Baigorri, Rosa Pera, Juan Antonio Ramirez, Yproductions, y otros.
Hoy empieza el segundo ciclo de conferencias y presentaciones del proyecto Copyfight en el CASM de Barcelona. Si la semana pasada los dos días de Copyfight Revisited fueron una recapitulación y puesta al día de todo lo que se planteó el pasado julio en el primer Copyfight, hoy abrimos un nuevo frente que hasta hoy no habíamos tocado.
Una semana antes de que empiece ARCO, la gran cita anual de la industria del arte contemporáneo, el seminario ARTE ILEGAL tratará desde hoy y hasta el viernes los conflictos que está generando el modelo actual de propiedad intelectual en el ámbito de las artes visuales y en el circuito de las galerías y los múseos.
Los participantes incluyen críticos y especialistas como Laura Baigorri, Juan Antonio Ramirez o Florenci Guntín; artistas de amplia trayectoria como Pedro G. Romero, Federico Guzmán o Daniel Garcia Andujar, y abogados y expertos en la gestión de colecciones y patrimonio artístico.
ARTE ILEGAL es probablemente la más diferente de todas las actividades que han formado parte del proyecto Copyfight, y por eso los argumentos e ideas que se escuchen y los problemas que se denuncien también lo serán; la situación en el mundo del arte contemporáneo es hasta cierto punto distinta a la que se da en el resto de campos.
Después del salto podeis encontrar toda la información y el programa por días y horas.
¿Cómo beneficia el modelo actual de gestión de los derechos de autor a los artistas? ¿cuál es el futuro de las nuevas licencias que reformulan la noción de propiedad intelectual dentro del ámbito de la producción artística? ¿Qué expresa el reciente debate entorno al uso de reproducciones de obras de arte entre los historiadores? ¿Cómo se gestiona el patrimonio público y las collecciones privadas según el marco legal vigente? ¿Qué influencia puede jugar la escena copyleft y la emergencia de la cultura libre en el arte?
Entre sus actividades, Arte Ilegal contará con conferencias en torno a la Historia del Apropiacionismo en el siglo XX y del Arte Ilegal en Internet por parte de las comisarias Rosa Pera y Laura Baigorri, junto a disertaciones sobre el marco legal vigente y la introducción de las licencias libres a cargo de la profesora Carmenchu Buganza, y sobre la defensa de la cita visual por parte del Historiador del Arte y escritor Juan Antonio Ramirez.
Además, el simposio incluirá presentaciones como la del proyecto Hamaca del colectivo *YProductions, de la exposición Copilandia por el artista Federico Guzmán, la exposición Plagiarismos por el comisario Alex Mendibil y de las licencias Creative Commons y Aire Incondicional, por el profesor Ignasi Labastida y el abogado Abel Garriga.
Cada jornada se cerrará con tres mesas redondas en torno a la gestión del patrimonio público, el presente y el futuro del marco legal vigente en el siglo XXI, y los beneficios y perjuicios del sistema actual de derechos de autor en las artes visuales por los propios artistas en las que participarán Lluis Bagunyà, subdirector del Museo Picasso, Joan Llinares, administrador del MNAC, Lluis García, responsable de Patrimonio del Centro Unesco de Catalunya, el secretario de la AAVC Florenci Guntín, el abogado Enric Enrich o los artistas Pedro G. Romero, Daniel G. Andujar, Roc Parès y Joan Morey.
¿Puede, realmente, existir un arte ilegal?
PROGRAMA
Miércoles 1 Febrero
5-6*PM
“Apropiacionismo y arte contemporáneo: gesto, práctica, metodología, actitud”.
ROSA PERA, comisaria independiente.
Un itinerario por algunos proyectos que incorporan el apropiacionismo. Una mirada sobre los síntomas de un largo proceso.
6-7*PM
Presentación del proyecto *CopyFight”
OSCAR ABRIL ASCASO / JOSE LUIS DE VICENTE, codirectores de CopyFight.
Exposición de contenidos y balance del desarrollo del proyecto CopyFight en el Centre d’Arte Santa Mònica.
Presentación del proyecto "Hamaca”
*YPRODUCTIONS, Productora cultural.
Charla entorno a Hamaca, proyecto de distribución de producciones audiovisuales, y de su adaptación al marco legal vigente.
7-8*PM
"La crítica y la historia del arte ante los derechos de reproducción”.
JUAN ANTONIO RAMIREZ, Historiador del Arte.
"La pretensión de grabar económicamente las imágenes de la historia y de la crítica del arte atenta contra la libertad de expresión, impide el desarrollo de estas disciplinas y perjudica seriamente al sistema del arte contemporáneo".
8-10*PM
-Mesa redonda “El Acceso al Patrimonio Cultural y sus limitaciones de uso”.
LLUIS BAGUNYÀ, Subdirector del Museo Picasso.
JOAN LLINARES, Administrador del Museo de Arte Nacional de Catalunya.
LLUIS GARCIA, Responsable de Patrimonio del Centro Unesco de Catalunya.
PEDRO G. ROMERO, Artista.
¿Qué pasa cuando la riqueza cultural de la que nos queremos beneficiar pertenece a un pueblo, y no a una persona? ¿Cómo se defienden los derechos culturales de un pueblo o de una nación, y quien tiene potestad para hacerlo? ¿Qué función tienen los instrumentos legales de protección de patrimonio que tenemos actualmente?
Jueves 2 Febrero
5-6PM
"El derecho de autor en las artes visuales y la introducción de las nuevas licencias libres”.
CARMENCHU BUGANZA , Abogada, Profesora de la UB y Coordinadora del Master IP&IT (Propiedad Intel.lectual y Sociedad de la Información)
El marco legal de los derechos de autor en las artes visuales, ¿cuál es la normativa nacional, la comunitaria y la internacional?¿Cuáles son las facultades morales y patrimoniales del autor? ¿Cuál es el alcance y los límites de sus derechos y cuál es su tiempo de duración? ¿Qué sucede con los derechos de autor en la era digital y qué son las medidas de protección tecnológica de las obras?¿Qué son las nuevas licencias libres?
6-7PM
“Presentación de la licencia Aire Incondicional”
ABEL GARRIGA , Abogado.
La licencia Aire Incondicional nace como un instrumento legal para la protección de los derechos de autor y la distribución de las obras no restrictivo.
“Presentación de las licencias Creative Commons”
IGNASI LABASTIDA, Profesor de la Universitat de Barcelona y Responsable de Creative Commons España.
La conocida iniciativa creada por Lawrence Lessig reescribe el concepto de propiedad intelectual y está revolucionando la escena de los derechos de autor.
7-9PM
-Mesa Redonda “Presente y futuro del marco legal actual de los derechos de autor en las artes visuales”
FLORENCI GUNTIN, Secretario de la Asociación de Artistas Visuales de Catalunya.
ENRIC ENRICH, Abogado. Enrich Abogados.
ABEL GARRIGA, Abogado. Aire Incondicional.
CARMENCHU BUGANZA, Abogada, Profesora de la UB y Coordinadora del Master IP&IT (Propiedad Intelectual y Sociedad de la Información)
La gestión de los derechos de autor, desde el marco legal vigente sobre las obras objectuales o las producciones audiovisuales hasta el uso de internet como espacio de exposición, es un tema cada vez más controvertido y complejo en las artes visuales. Dentro este debate han venido a sumarse nuevos actores como son el movimiento copyleft y la creación de las nuevas licencias libres las cuales pretenden reformular el concepto de propiedad intelectual.
Viernes 3 Febrero
5-6PM
El pleito en arte dentro de la época de Internet”.
LAURA BAIGORRI, Comisaria independendiente.
Proyectos artísticos on line que han tenido que enfrentarse a procesos legales. Desde Warhol hasta el artisterrorismo, todo pasando por Nike.
6-7PM
Presentación de la exposición Plagiarismos”
ALEX MENDIBIL , Curador independendiente.
Proyecto en torno al plagiarisme como forma creativa comisariado por Alex Mendibil y Jordi Costa para La Casa Encendida de Madrid.
Presentación del proyecto Copilandia
FEDERICO GUZMAN , Artista.
Proyecto entorno a la libre distribución de creaciones artísticas organizado por el colectivo Gratis de Sevilla en el río Guadalquivir.
7-8PM
“*Bootlegs”
ERIC DOERINGER , Artista.
En Bootlegs, el artista de Nueva York Eric Doeringer realiza y vende copias de obras de arte otros artistas: pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, collage o vídeo. Ha vendido sus bootlegs frente a museos y ferias de arte contemporáneo como el List Art Fair de Basilea, el Frieze Art Fair en Londres o el Flash Art Shows de Bologna y Milán. Coincidiendo con el simposio, Doeringer instalara su stand de venta de copias en Barcelona.
8-10PM
-Mesa Redonda, “¿Beneficia o perjudica a los artistas el actual modelo de derechos de autor en las artes visuales?”
DANIEL G. ANDUJAR, Artista
ROC PARÈS, Artista
JOAN MOREY, Artista.
OSCAR ABRIL ASCASO, Artista y curador independiente.
El modelo actual de los derechos de autor dentro del ámbito de las artes visuales es el más beneficioso para los intereses de los artistas? ¿Tendrían los artistas que tener libertad total para tomar, reutilizar y reapropiarse de cualquier elemento o deben pedir siempre permiso siempre a los autores originales? ¿Las innovaciones tecnológicas como internet hacen necesario revisar el modelo legal vigente de los derechos de autor?
Marta y David Casacuberta en la primera jornada de Copyfight Revisited; la versión barcelonesa de la Crime Scene de Mogens Jacobsen.
(Gracias por las imágenes a Albir y a Sospechosos Habituales).
Muchas gracias a todos los que os acercásteis el pasado jueves y viernes al CASM para tomar parte en las presentaciones de Copyfight Revisited. Queríamos que fuese sobre todo una conversación y un encuentro entre amigos, y eso es lo que fue; si no nos hubiesen echado todavíe estaríamos allí discutiendo sobre cómo seguir defendiendo nuestra cultura de los que nos quieren quitar a todos lo nuestro.
Resultó muy estimulante además escuchar en las intervenciones argumentos e ideas alrededor de aspectos que no discutimos habitualmente; desde la importancia de la educación, hasta el apunte final de uno de los asistentes sobre la necesidad de dejar de obsesionarnos por los posibles modelos económicos futuros que sostenga a las industrias culturales, ya que "la economía es como la energía; ni se destruye ni se crea, se transforma". Y porque esta batalla se está librando aquí y ahora, no mañana, me permito añadir.
Las conferencias de Copyfight en el CASM siguen esta misma semana con el simposio Arte Ilegal, tres días de conferencias sobre apropiacionismo, copyright y copyleft en el ámbito del arte contemporáneo y el circuito de museos y galerias. Más detalles en seguida.
Y un mensaje para Sergio: Lo siento, no pretendía ser tan soporífero. La hora era dura y los argumentos, poco originales, lo sé...
¿Qué piensa del «Copy left»? (movimiento que propugna la libre circulación de ideas)
Pedro Farré (SGAE): Es un movimiento alentado por intereses oscuros. Hay quien quiere cargarse la propiedad intelectual por beneficio propio. El sector tecnológico quiere cargarse la propiedad intelectual y expulsar de la cadena del audiovisual a agentes tradicionales, como los productores o los distribuidores, para entrar ellos y pagar lo menos posible. Microsoft, Google y otras empresas tecnológicas están detrás de este movimiento.
Hace unos meses, Pedro Farré no pensaba lo mismo cuando le pregunté sobre este tema. Ésta era entonces su opinión sobre las licencias Creative Commons.
"Pues verdaderamente nos parece bien. Si los creadores, si los autores, deciden que quieren regalar su esfuerzo, su trabajo, sus obras, nosotros no tenemos nada que oponer a eso."
En esta misma entrevista para La Voz de Galicia, Pedro Farré también se queja de que hasta los propios autores, esos a los que se supone defienden, se meten con ellos. “Hay una notable falta de sensibilidad. El otro día Buenafuente hacía un sketch en donde la SGAE aparecía como si fueran unos mafiosos. Él tiene que comprender que también vive de sus derechos de autor.”
¿Cobra la Sociedad General de Autores y Editores por los conciertos y representaciones benéficas sin ánimo de lucro? Después de conocerse el escandaloso caso del festival de teatro para niños discapacitados psíquicos de Fuentepelayo, Juan Nebreda, el director general de la SGAE para la zona centro, aseguró que esta entidad de gestión no recauda en estos casos. “Si mañana Nike monta un concierto benéfico y destina el dinero a los niños de África, por ejemplo, sí se cobra porque se considera que es una acción publicitaria, pero desde luego no en casos como el del festival de Fuentepelayo”, recalcó.
¿Cuántas licencias libres diferentes existen? Que derechos mantienen y que derechos ceden cada una de ellas? ¿Para qué se pueden utilizar exactamente? Todas estas preguntas están respondidas en el libro Guide to Open Content Licences, de Lawrence Liang. La buena gente de Constant no sólo ha editado el libro sino que nos ha mandado un buen puñado de ejemplares, y los estaremos distribuyendo mañana y pasado en el Punto de Consulta Copyfight del Centre d'Art Santa Mònica, como parte de las jornadas Copyfight Revisited.
Libros gratis y David Bravo. Yo no sé que más quieren ustedes, la verdad...
Además: Presentación de "Crime Scene", del artista danés Mogens Jacobsen.
Dos ordenadores precintados por un cordón policial intercambian entre sí hasta el infinito material protegido bajo Copyright. Una instalación cuya exhibición ha sido prohibida en dinamarca.
El pasado mes de julio,desde Elástico y junto a Oscar Abril Ascaso organizamos Copyfight, un encuentro que reunió en Barcelona a creadores, pensadores y activistas defensores de la reforma de la propiedad intelectual para mostrar los argumentos y las iniciativas de los que pensamos que no hay más solución que el cambio de las reglas del copyright. Este jueves y viernes próximo, los comisarios del proyecto y algunos amigos como David Bravo, José Cervera y David Casacuberta nos volvemos a reunir para hablar con perspectiva de todo lo que surgió durante aquellos días;de lo -mucho- que ha ocurrido desde entonces en los distintos frentes de la lucha por otra propiedad intelectual; y de los problemasque desde entonces se han vuelto más evidentes y urgentes.
El jueves, el periodista y blogger José Cervera (no creo que necesite demasiada presentación) y servidor hablaremos sobre el impacto de la crisis del derecho de autor en la cultura escrita, literatura y pensamiento, y Marta y David Casacuberta -activista, artista digital, pensador profesor universitario- sobre videojuegos, arte digital y software libre.
El viernes, Nacho Escolar y David Bravo hablarán sobre música, cine y cultura de masas, y cerraremos los dos días con una mesa redonda entre todos los participantes.
Pero además, el viernes se presentará de manera oficial la instalación "Crime Scene", con la presencia de su creador, el artista danés Mogens Jakobsen. s una pequeña red “Peer to Peer” de sólo dos ordenadores. Cada ordenador almacena en su disco duro una serie de materiales protegidos bajo copyright (programas comerciales de software, música y vídeos). En este circuito cerrado se está intercambiando información de alto valor comercial. El valor hipotético de los bits - y la presunta ilegalidad de la acción- es consecuencia del estátus legal de los archivos almacenados. Los archivos en esta red nunca llegan a ser utilizados: los MP3 no se reproducen, la copia de Photoshop nunca se llega a instalar.
Al enfrentarse a este acto de copia en la línea entre lo legal y lo ilegal, el visitante debe decidir si está presenciando un delito. Y si lo está haciendo, ¿debería interrumpir el proceso que se está llevando a cabo? Mucha más imformación sobre Crime Scene en esta entrada anterior de Marta.
Las actividades son en el auditorio del Centre d'Art Santa Mónica (final de las Ramblas, metro Drassanes) las tardes del jueves y el viernes de 5 a 9. Y la entrada es por supuesto totalmente libre.
Os esperamos; esperamos que esto sea sobre todo una conversación agradable entre los que nos reunamos allí.
Después del salto podeis encontrar el cuadro completo de horarios de estos dos días.
JUEVES 26 ENERO
LITERATURA Y CULTURA ESCRITA
17:00h José Luis de Vicente
18:00h José Cervera
SOFTWARE Y CULTURA DIGITAL
19:00h Marta Peirano
20:00h David Casacuberta
VIERNES 27 ENERO
MUSICA Y CULTURA POPULAR
17:00h Ignacio Escolar
18:00h David Bravo
19:00 Mesa Redonda con todos los participantes, moderada por Oscar Abril Ascaso.
20:00 Presentación de la instalación "Crime Scene" a cargo del artista, Mogens Jakobsen.
Esta semana y la siguiente empiezan las actividades más importantes de nuestro proyecto Copyfight en el barcelonés Centro de Arte Santa Monica. Hoy mismo tendreis toda la información sobre lo que sucederá este jueves y viernes en su auditorio. Pero antes queremos recordaros que hasta el 5 de marzo sigue abierto el punto de consulta Copyfight; una amplia selección de textos, sonidos e imágenes alrededor de la crisis de la propiedad intelectual y la emergencia de la cultura libre. Estáis más que invitados a visitarlo.
En el Punto de documentación Copyfight se pueden consultar:
Textos y bibliografía. Más de treinta libros y publicaciones nacionales e internacionales sobre copyleft, apropiacionismo artístico, collage, reforma de la propiedad intelectual y licencias libres. Acceso a la Biblioteca de Cultura Libre de Elastico.net.
Videoteca Copyfight. Grabaciones a la carta de las conferencias de Lawrence Lessig, Cory Doctorow, John Perry Barlow, Jimmy Wales (Wikipedia), Carrie McLaren (Illegal Art) y Holmes Wilson (Downhill Battle), celebradas el pasado julio en el CCCB de Barcelona dentro de la primera parte de COPYFIGHT. Entrevistas con Barlow, Wales, Doctorow, David Bravo, Ignasi Labastida, Jesús Barahona, Jose Antonio Millán, y otros participantes en el evento.
Selección de proyectos comisariales. Publicaciones, documentación audiovisual y digital de exposiciones, festivales y simposios celebrados alrededor de la revisión de la propiedad intelectual. Con la colaboración entre otros de Copy-art.net, Copycult, Plagiarismos, Illegal Art y Jornadas Kopileft. Destaca especialmente la presencia de Copilandia, el proyecto desarrollado por el colectivo GRATIS que se celebró en Sevilla simultáneamente a la inauguración de COPYFIGHT en el CASM.
Licencias Libres. Una mesa de documentación sobre diferentes licencias legales para creadores que permiten modelos más flexibles de organización de los derechos de autor, como Creative Commons o Arte Livre, entre otras.
Proyectos Artisticos. Piezas a cargo de artistas visuales que tratan desde diferentes perspectivas las crisis del copyright y el impacto de las estructuras de control de la propiedad intelectual sobre la sociedad y la creación contemporánea. Con trabajos de Jordi Mitjà, BCNova, Pierre Hyughe, Eric Doeringer y Euskadi-TM, entre otros.
El Punto de Consulta Copyfight está en el Centro de Arte Santa Monica, justo al final de Las Ramblas. Abierto de 11 a 8 de martes a sábado y los domingos por la mañana. La entrada, por supuesto, es totalmente libre.
Gizmodo: Tu proyecto, “Crime Scene: Installation for 2 Computers” examina la legalidad del intercambio de archivos en Internet. ¿Qué tratabas de conseguir con este trabajo? Y ¿por qué es ilegal en Dinamarca?
MJ: Hace años que discutía sobre “new media art” con la gente del circuito del arte -dueños de galerías y gente de museos. Todos parecían super interesados en la escena del “new media art”. Pero al final siempre resulta que lo del “new media art” no era más que “arte multimedia”—cosas hechas con ordenadores mostrando impresionantes gráficos interactivos en la pantalla o proyectados en la pared. Asi que quise alejarme del arte multimedia, que es algo que esencialmente me parece un invento de la industria para vender más ordenadores como centros de entretenimiento caseros. ¡Queria hacer algo que fuera realmente aburrido! Una pieza que consistiera en ordenadores de oficina realmente sosos. Y no sería interactiva sino ni mostraría ningún gráfico molón. Y el tema del intercambio de archivos es un asunto que me asombra especialmente cuando ves la contradicción entre la legalidad y lo que ocurre en el mundo real. Y al mismo tiempo me rompí la cabeza tratando de imaginar qué era legal y qué no. Y al final me rendí. Así que hice esta instalación de la manera más simple posible: dos ordenadores intercambiando archivos. Nada más. Sin usar los archivos para nada, ni siquiera para escucharlos.
Tras mostrar la pieza en la Galeria Electrohype, en Suecia, un grupo de comisarios de museos y funcionarios del Ministerio de Cultura me preguntaron si me gustaría participar en un estudio acerca de los problemas para mostrar net.art en los museos. Huno muchas reuniones con representantes de la industria discográfica y sus abogados. Al final todo acabó en un papel que dice que la pieza es ilegal y no puede ser expuesta o vendida en Dinamarca.
Pero en ESpaña no. Asi que ya saben: Por favor, visite Nuestro Bar. ¡Es gratis!
No, no me he vuelto loca. Lo cuenta RinzeWind en Las penas del Agente Smith: son los apuntes que cayeron en sus manos en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación. Y lo he visto en menéame junto con otras joyas.
El segundo y último segmento de CopyFight abrió sus puertas el 17 de diciembre en Santa Mónica, pero no se me asusten: las conferencias no empiezan hasta el uno de febrero. Lo que tienen en el centro hasta el cinco de marzo es el punto de consulta que hemos preparado los elásticos en colaboración con Óscar Abril. Además de la instalación de Morgen Jacobsen que ya nos enamoró en su puesta de largo dos años atrás, hay vídeos, libros, entrevistas y las grabaciones de todas las conferencias que tuvieron lugar en el CCCB.
De las conferencias ya hablaremos más tarde. Pronto, quiero decir. Sigan conectados.
Seguro que lo han tarareado alguna vez. Su autor, el compositor francés Maurice Ravel, lo tituló “Bolero”, pero todo el mundo conoce la pieza como el bolero de Ravel. Dicen que su especial cadencia rítmica, su melodía repetitiva que evoluciona casi desde el susurro hasta una barroca explosión final, es lo más parecido al sexo que se ha compuesto jamás.
Bo Derek en “10, la mujer perfecta” ayudó a popularizar esta obra que es la composición francesa que más derechos de autor ha recaudado de toda la historia. Cada año genera unos dos millones de euros, una fortuna que se reparten, a través de una enigmática empresa con sede en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes, entre la hija de una enfermera y un anciano ex directivo de SACEM, la SGAE francesa. Ninguno de los dos se apellida Ravel.
El meme "copyfight" sigue dando vueltas por el mundo. Primero fue un excelente blog; después, una manera acuñada por Cory Doctorow para referirse a la lucha por la redefinición de la propiedad intelectual, y má tarde, nuestro proyecto.
Ahora, como parte del festival itinerante de cine digital Resfest Copy Fight es una serie de paneles que se celebrarán en distintas ciudades del mundo para hablar sobre todos estos temas y poner especial énfasis en como afectan a la creación audivisual contemporánea.
El primero de ellos arranca este domingo en el National Film Theatre de Londres. Estaré allí como moderador dándole la palabra a un grupo de invitados de lujo: DJ Spooky; el fundador de Macromedia, Marc Canter; Ben Metcalfe de la BBC, hablando de sus proyectos abiertos como Backstage y el Creative Archive; Suw Charman, una de las mejores blogger inglesas que hablan de propiedad intelectual, y algunos más con posible sorpresa de última hora. Será el domingo a las 16:00 en el National Film Theatre. Si alguien está por Londres y quiere invitaciones, sólo tiene que mandarme un correo (jl en elastico punto net).
Arturo Pérez Reverte El Semanal, 10 de abril de 2005
Acabo de ponerme ciego a matar cofrades y nazarenos de Semana Santa, pistola en mano, con el fondo de La Macarena, el Gran Poder y el Cristo de San Bernardo. Bang, bang, bang. Todo eso, por supuesto, en la pantalla del ordenata. Pistola virtual, claro. Matanza cofrade, se llama el juego. Matanza uno y matanza dos, porque tiene segunda parte. La mano guasona de un amigo sevillano me lo envió todo ayer. Un juego cutre y de pésimo gusto, por cierto. Más que para matar cofrades de la Semana Santa, el juego es para darle patadas en la boca al patoso que lo parió. Pero la cuestión es otra. Al patoso que lo parió, que por lo visto es un informático de Utrera, las cofradías sevillanas le piden un año de cárcel y ocho mil mortadelos de multa. Como lo oyen. O leen. Cuando Matanza cofrade 1 apareció en Internet –la segunda parte es de otro fulano que se sumó por su cuenta y en plan solidario al escabeche–, las cofradías, que en Sevilla mandan más que un capitán general cuando los capitanes generales mandaban algo, hicieron detener al autor por la Guardia Civil, la fiscalía intervino, y un juzgado dictó auto de apertura de juicio oral, que aún está pendiente. Resumiendo: al pazguato de la matanza lo pueden meter en la cárcel por atentar «contra los sentimientos religiosos y contra la propiedad industrial».
Como ustedes, supongo, yo también aluciné una miaja con eso de la propiedad industrial, hasta que me informaron de que las imágenes del Gran Poder y la Esperanza Macarena están registradas como marcas. Para entendernos: si usted se aplasta un dedo con un martillo y blasfemando en arameo se cisca en algo, ojo. Puede estarse ciscando en una marca registrada. El siguiente paso puede ser la Menetérica, que decía Chiquito de la Calzada, llamando a su puerta. Así que cuidadín, pecadores de la pradera. Con la Semana Santa de Sevilla no se juega.
El jueves comienza en Sevilla el juicio contra el autor de "Matanza Cofrade". Más en El Semanal
Una juez ha absuelto a varios comerciantes acusados por Osborne de utilizar ilegalmente su toro. Según la sentencia, la silueta de las carreteras es ya más que una marca comercial y se ha convertido en un símbolo nacional, por lo que puede ser utilizado sin la autorización de la empresa.
(...)Según la juez, es cierto que la silueta del toro impresa en dichos objetos "es una marca registrada cuya titularidad ostenta el Grupo Osborne", pero en lo referente a productos que no son "el objeto social y el renombre de la marca" tal efigie ha pasado a ser "patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España".
Que el toro de Osborne ha trascendido su carácter de logotipo comercial es algo que no necesita explicación; es la única razón por la que sigue en las carreteras españolas. Hasta te pueden condenar por asaltarlo. El caso del Toro de Osborne es un magnífico ejemplo de que aquello que ocupa el espacio público y se introduce en el ámbito de la cultura identitaria de toda una comunidad no puede ser propiedad que se controle y se defienda ferreamente. Me alegra especialmente además que esta sentencia se haya dictado en Sevilla, una ciudad donde te pueden condenar a un año de cárcel por utilizar en un videojuego la foto de una imagen religiosa tomada en plena calle.
Para la juez del caso Osborne, fabricar camisetas, gorros y postales con la única intención de venderlos, usando una imagen que en su día fue un logotipo comercial pero se ha convertido en mucho más, no constituye un delito contra la propiedad industrial. El jueves que viene empezará también en la capital andaluza el juicio por el caso Matanza Cofrade, en el que se decidirá si usar una foto de una imagen religiosa que tiene más de cuatrocientos años y cada año se saca en procesión al espacio público, sí lo es.
El fiscal pedirá para el acusado 10 meses de multa por atentar contra los sentimientos religiosos, y 1 año de prisión por delito contra la propiedad industrial, ya que las imágenes religiosas son marcas registradas propiedad de sus respectivas hermandades. Según me dicen algunos familiares que entienden de esto, las imágenes se registran como propiedad industrial para que no se puedan utilizar de maneras poco apropiadas, como para fabricar camisetas, gorros y postales. Como las del Toro de Osborne.
A través de una lista de correo me llega un documento absolutamente alucinante: la minuciosa y obsesiva lista de tarifas que aplica VEGAP, la sociedad gestora de los derechos de los artistas visuales en España, a todo aquel que quiera reproducir en cualquier soporte y de cualquier manera alguna obra de sus socios.
(Decir que VEGAP representa a los artistas visuales de nuestro pais, por cierto, es una notable exageración; en realidad no tiene más de 1000 socios. Si metes a 100 pintores, escultores, fotógrafos o videoartistas de este país escogidos al azar en un autobús, es muy improbable que alguno de ellos sea socio de Vegap. Es cierto, eso sí, que son socios de Vegap la mayoría de artistas más cotizados, como Barceló o Tapies).
En algún despacho de VEGAP hay un señor muy aplicado, porque la lista es realmente completita; no se han dejado casi nada. Desde llaveros, puzzles, postales y pins pasando por reproducciones de una obra en libros de texto, todo tiene su tarifa propia. Hasta los tags de HTML.
En la página 30 del documento, referida a la videocreación, se detalla lo que se debe pagar en derechos por enlazar a una página web de un videoartista en la que se pueda visionar alguna de sus obras:
4.6.1.3 Link - ámbito internet En el caso de que la obra de videocreación se haya creado para su difusión online o bien sea una forma de divulgación de la misma, el usuario tendrá, previa autorización del autor, posibilidad de enlazar su página en la red con la obra de videocreación mediante un link. Esta utilización está sujeta a las siguientes tarifas:
Además de ser una profunda sandez el punto 4.6.1.3 es en realidad poco rentable. No es habitual que los artistas de vídeo cuelguen sus piezas completas en la Red. VEGAP lo sabe, por supuesto, así que este artículo es sólo una medida preventiva, un "por si acaso", sobre todo una declaración de principios: que no nos quiten lo nuestro, aunque lo nuestro sea una URL.
Pero, ¿qué pasa con el arte en la Red? Ah, esto es otra cosa. Una de las ventajas del arte en la Red es que la Web está llena de él. Por eso el documento dedica casi tres páginas a detallar todo lo que cuesta enlazar a una pieza de arte en Internet de un socio de VEGAP (por ejemplo, desde el clásico de Muntadas The File Room al reciente Canal Gitano de Antoni Abad). 1630 euros por ordenador al año si enlazas a una obra desde un ordenador accesible en una exposición pública organizada por una institución sin ánimo de lucro. 3200 al año si eres una "página comercial" e incluyes el enlace en una exposición virtual formada por distintos enlaces. 1086 euros al año si eres un festival. Si además eres un hortera que usa todavía frames, y metes la web enlazada dentro de uno, la cosa se dispara:4890 euros al año.
Señores de VEGAP: cuando alguien te invita a su casa, es conveniente mantener las formas; mearse en la alfombra suele estar considerado de mala educación. La Web ya estaba aquí antes de que cualquiera de sus socios llegase a ella; de hecho, antes de que nadie empezase a pensar en utilizarla como medio artístico.
La capacidad de enlazar es consustancial a la naturaleza de la Web. Forma parte de su arquitectura, la misma arquitectura que le permite a sus socios colgar sus obras sin necesidad de obtener una licencia, ni tener que pedirle permiso a nadie.
En la Web, poner un enlace resulta tan natural como en la calle mencionar a alguien durante una conversación. Enlazar es un derecho fundamental del usuario de Internet respaldado por más de una decisión judicial.
Lo malo de la arquitectura de la Web es que viene en uno de esos paquetes cerrados; "o lo tomas o lo dejas". Ninguno de sus socios está obligado a mantener un sitio web accesible con una URL; pueden proteger sus valiosas piezas con contraseña, o distribuir los archivos a través de servidores FTP. Siempre les queda el CD-ROM. Pero mientras estén en la Web, me temo que no son nadie para pedirle dinero por un enlace ni al más modesto de los blogs, ni al Sónar, ni a Terra ni al Corte Inglés. Aquí las cosas no funcionan así.
Lo preocupante de las pretensiones de VEGAP por tarifar el enlace no son sus posibilidades de éxito. Estoy seguro de que a la mayoría de sus propios artistas les parece una aberración. Y puedo asegurar que no hay un festival o institución artística de este país (o de otro) que haya aceptado esta clase de condiciones, o esté dispuesto a aceptarlas. Lo preocupante de esto es hasta qué punto evidencia que las sociedades de gestión de derechos viven en una especie de realidad alternativa totalmente impermeable al sentido común, ignorantes de cosas que resultan completamente evidentes a cualquiera que haya pasado más de diez minutos en Internet.
Ah, y un consejo: dejen de utilizar el término "net art", por Dios. Les hace parecer todavía más viejos.
Que la industria discográfica aproveche toda oportunidad posible para insultar a sus clientes o meterles miedo no es una novedad. Que la ONG "Save the children" y "Unicef" -nada menos que el organismo de la ONU que se ocupa de velar por los derechos de la infancia- se sumen a la fiesta ya no es tan común. Lean, lean (PDF).
Holmes Wilson, miembro del colectivo activista por la reforma del copyright Downhill Battle, y usuario de MacOS X
La largísima y meditada respuesta de Holmes Wilson de Downhill Battle a nuestras preguntas aporta hoy nuevos argumentos a este debate. Algunos apuntes a modo de resumen:
- La gente debería darse cuenta de que a veces, Linux tiene en ciertas circunstancias limitaciones que no tienen fácil solución para ciertos usuarios.
- Es difícil imaginar la cantidad de horas que pasan delante de un ordenador gente como Lawrence Lessig y Cory Doctorow. Cuando le dedicas esa cantidad de tiempo, usar un ordenador que no se ajusta a tus necesidades es un suicidio. ¿Es preferible que utilizen Software Libre o que le puedan dedicar a su trabajo un 20 por ciento más de tiempo?
- Los vegetarianos preparan una comida rara y deciden que les gusta, en vez de preparar buena comida que les guste también a los no vegetarianos.
- Los usuarios novatos de Windows, las universidades, los cibercafés, etc, son objetivos estratégicos mucho mejores que la gente que pasa 60 horas a la semana viviendo o muriendo con sus ordenadores. Además de que hay muchísimos más en las primeras categorías que en la última.
El texto completo después del salto.
El texto original, aquí.
Recomendable también la discusión generada en Barrapunto sobre este debate, mucho más variada ideológicamente de lo que se podría pensar en un primer momento.
No soy un experto en este tema, y no pretendo hablar en nombre de ninguna comunidad. Dicho esto, actualmente trabajo 60 horas a la semana en un proyecto Open Source, y en Downhill Battle le hemos dedicado mucho tiempo a pensar sobre la cuestión de cómo hacer que el Software Libre domine la esfera de los programas que los usuarios comunes utilizan todos los días, porque es un tema que nos importa.
Respecto a que software empleo, yo fui uno de los que utilizaron Keynote desde un Powerbook con Mac OSX para su presentación en Copyfight. Mi ordenador anterior era un Thinkpad con Debian, y antes de dedicarme por completo a Downhill Battle trabajé en un proyecto de creación de centros ciudadanos en nuestra ciudad con ordenadores donados y Debian. Así que comparado con la mayoría de la gente, he utilizado Linux bastante.
Lo que me hizo pasarme a un portátil Mac fue algo muy simple. Necesitaba usar WiFi desde my Thinkpad porque viajo mucho, y no conseguí que funcionase en el Thinkpad. Compré una tarjeta que de acuerdo con toda la información que pude conseguir debería haber funcionado. Nuestro programador -un experto en Linux- le dedicó cuatro horas de su tiempo y sólo consiguió que funcionase a ratos. Su tiempo es muy valioso para nosotros, así que abandoné, y finalmente tuve que hacer un viaje importante en el necesitaba de manera crucial poder usar el WiFi. No encontré ninguna solución para comprar un portátil nuevo e instalarle debian sin convertir esta cuestión del WiFi en un problema que requiriese una cantidad importante de tiempo para solucionarse, así que me acabé comprando un mac.
Resumiendo: estoy ideológicamente comprometido con el Software Libre y estaba dispuesto a dedicar cantidades de tiempo algo irracionales para hacer de Linux mi plataforma. Pero me ví oblicado a cambiar. La gente debería darse cuenta de que Linux tiene a veces en ciertas circunstancias algunas limitaciones que hacen que para ciertos usuarios no haya una solución sencilla.
Por otra parte, soy al menos un 20 por ciento más eficiente trabajando en MacOS que en Linux. Echo de menos cuatro cosas de Debian: los escritorios múltiples, las actualizaciones por apt-get, el reproductor de música Muine, y usar Konqueror y Kate para editar páginas web (es tan bueno). En todo lo demás, tengo que reconocer que me hacía ser más lento y me producía más estrés, incluso cuando ideológicamente lo adoraba.
Es difícil imaginar la cantidad de horas que pasan delante de un ordenador gente como Lawrence Lessig y Cory Doctorow (o sencillamente la cantidad de horas que pasan trabajando; me imagino que hacen semanas de 80 horas al menos). Cuando le dedicas esa cantidad de tiempo, usar un ordenador que no se ajusta a tus necesidades es un suicidio. Otra manera de verlo es la siguiente: ¿Es preferible que Cory y Lessig utilizen Software Libre o que le puedan dedicar a su trabajo un 20 por ciento más de tiempo?
Si todos fuesemos desarrolladores, probablemente Linux se ajustaría a nuestras necesidades mejor que cualquier otro SO. Linux es, en muchos sentidos, una plataforma construida por desarrolladores para desarrolladores. Si yo fuese programador conocería Emacs del derecho y del revés y lo utilizaría para todo (como hace nuestro desarrollador, Nick Nassar). Además, hay miles de ventajas en Linux para desarrollar software que compensarían las otras ventajas de Mac OS, o eso tengo entendido. Los desarrolladores deberían darse cuenta de que Linux se ajusta a sus necesidades mejor que a las de cualquier otra comunidad.
Volvamos al objetivo común de conseguir que el Software Libre triunfe en la esfera de los programas que los usuarios normales utilizan todos los días. Conseguir esta meta requiere entrega, activismo y evangelización, no simplemente compromiso individual y sacrificio. Me preocupa que la gente que prefiere el Software Libre caiga en la misma trampa en la que suelen caer los vegetarianos. Algunos vegetarianos lo son por razones espirituales, pero la mayoría han escogido esta opción por razones éticas o porque no quieren contribuir al daño medioambiental que conlleva la produción en masa de carne. Así que para la mayoría de los vegetarianos, su objetivo político, o la proyección de su objetivo personal en la esfera social, es reducir la producción de carne. El problema, sin embargo, es que la mayoría de los vegetarianos valoran más su propia pureza espiritual que su propia meta social. Esto tiene como resultado varios problemas comunes:
*Los vegetarianos pasan un montón de tiempo en ser vegetarianos, y muy poco en "¿cómo puedo producir más vegetarianos?"
*Cuando los vegetarianos piensan en cómo convencer a otras personas, se centran en convencerlos de que participen del mismo compromiso político que ellos, en vez de conseguir que reduzcan la cantidad de carne que comen. (Intentan convertir a una persona en un vegetariano al 100% en vez de intentar conseguir que 20 personas reduzcan su consumo de carne en un 50%).
*Los vegetarianos drásticamente sobrevaloran la forma en la que realmente funciona el "guiar con el ejemplo", junto a otras estrategias.
*A sus amigos y familiares el fervor ideológico de los vegentarianos les acaba pareciendo propio de santurrones encantados de haberse conocido, y hace que se alejen de la posibilidad de considerar el ser vegetariano en términos de sus beneficios para la economía, la salud y el medio ambiente.
*Los vegetarianos preparan una comida rara y deciden que les gusta, en vez de preparar buena comida que les guste también a los no vegetarianos.
No todos los vegetarianos son así. Pero estos casos abundan. Y creo que las analogías con la forma en la que cierta gente piensa sobre el software libre son muy obvias. Todo se reduce a si te importa más la pureza ideológica individual, o la meta social final. Si la meta social es para ti más importante, entonces deberías darte cuenta de que el purismo ideológico no es muy estratégico, y limita tu capacidad para conseguir tus fines.
Los usuarios novatos de Windows, las universidades, los cibercafés, etc, son objetivos estratégicos mucho mejores que la gente que pasa 60 horas a la semana viviendo o muriendo con sus ordenadores. Además de que hay muchísimos más en las primeras categorías que en la última.
Con un retraso de dos días causado por la playa (a la que habré, ay, de volver) este anuncio de Eduardo sobre el próximo lanzamiento de Creative Commons México. O mucho me equivoco, o el formato de la imagen no es libre. Venga, explíquennos otra vez que, por ello, nos es imposible defender la cultura libre.
1. Colocar tu ejercito en formación de círculo es una tonteria - es evidente que son más los puntos de vista que nos unen que los que nos separan, por lo que demonizar o atacar a alguien por el sistema operativo que ha escogido es improductivo y doctrinario.
2. FreBSD es un sistema operativo libre. Hasta la gente de Debian lo admite. Mi máquina está corriendo BSD.
3. Ama el pecado y odia al pecador. Yo adoro Disneyworld, aún y cuando pienso que la Disney es la corporación más malvada del mundo. Pedirle a la gente que disimule y esconda que les gustan las cosas que les gustan sólo porque los que las producen son "malvados" es profundamente orwelliano. Cuando exista un sistema operativo licenciado bajo la GPL que me proporcione todo lo que me da mi sistema operativo basado en BSD, lo usaré. Hasta entonces, uso MacOS porque me ofrece la simplicidad de uso, utilidad y fiabilidad que necesito. La gran mayoría de aplicaciones que utilizo son libres. Las que no lo son me permiten salvar los documentos en formatos libres, particularmente en texto sin formato y archivos mbox (el 99% de mi trabajo son documentos de texto o correo).
Si los defensores del software libre se escandalizan porque referentes importantes de este movimiento utilizan software que no es libre, quizás una táctica más productiva que atacarlos sería investigar qué factores les llevan a escoger esas utilidades, y desarrollar aplicaciones libres que sean de verdad una alternativa real y efectiva.
La semana pasada, a raiz de la celebración de COPYFIGHT, Pere Quintana publicó una entrada en su blog titulada Copyfight:más "fashion" que libres en la que -a pesar de no haber asistido al evento-, criticaba que varios de los participantes utilizasen aplicaciones y sistemas operativos propietarios como Windows o Mac OSX. La discusión se extendió por otras páginas (MiniD, Ricardo Galli, Madelman, Elena Cabrera, JMones), calentándose cada vez más y mostrando las clásicas señales de inevitable degeneración hacia la flamewar.
Personalmente, el post original de Pere Quintana me pareció frívolo y superficial en su tono e improductivo en su fondo, pero el debate es necesario y relevante. El tema admite tantos matices que, por ejemplo, en Elastico seríamos incapaces de adoptar una postura común; Marta es una militante defensora del uso del software libre en todos los ámbitos, y otros oscilamos más entre aplicaciones libres y sistemas operativos propietarios por razones prácticas y, por qué no decirlo, estéticas.
El principal blanco de las críticas fueron los ponentes internacionales presentes en COPYFIGHT, portavoces y líderes reconocidos del movimiento por la cultura libre, a los que muchos acusaban de hipocresía e incongruencia por no ser los primeros en predicar con el ejemplo y sustituir sus Mac OSX por una distribución de Linux. Es imprescindible, para que este debate sea justo, concederles un turno de réplica.
Hemos remitido a los seis conferenciantes internacionales que estuvieron en Barcelona la siguiente pregunta:
¿Utilizar software propietario es contradictorio con vuestra activa militancia en pos de la cultura libre? ¿No deberían las figuras públicas que representan a este movimiento ser los primeros en usar exclusivamente software libre?
Las respuestas aparecerán en forma de serie en los próximos días. Como vereis, se mencionan constantemente factores como la productividad, la libertad de elección y la necesidad de no adoptar posiciones más dogmáticas que pragmáticas.
La Historia Ilustrada del Copyright, de Edward Samuels, está fuera de edición (aunque se pueden comprar de segunda mano un precio ridículo). Ahora bien; lo que en peores manos habría sido una pérdida, en este caso no lo es tanto. Samuels ha subido el libro [casi] entero a la Red y nos invita a descargarlo e imprimirlo siempre y cuando a) no lo publiquemos en nuestros blogs y b) no los distribuyamos de ninguna manera. Cumpliendo con ambas normas, el libro está ahora enlazado en nuestra Biblioteca de Cultura Libre [Literatura y esas cosas, al final. Todo lo nuevo va al final].
¿De qué va La Historia Ilustrada del Copyright? De la primera imprenta a las fotocopiadoras modernas pasando por el Estatuto de la Reina Ana, del fonógrafo al P2P, de la radio a la fábrica de sueños y todos los documentos relevantes que se firmaron por el camino. La web ha ido reuniendo revisiones del libro y material actualizado, desde artículos sobre el caso Grokster y anécdota s sobre las anécdotas.
Aunque algo tarde, presentamos una de las más bonitas historias del verano, por descarada, por ilustrativa y por ejemplar. Y me gusta que sea las tres cosas porque resuelve por si misma las dudas que muchos lectores han manifestado con respecto a Copyfight, a la intención del festival y al valor del trabajo de las personas que invitamos. O, al menos, eso espero. Ya me contarán.
La imagen que ven sobre estas líneas ha hecho que Coca-Cola Beverages Private Limited, subsidiaria de Coca-Cola de los Coca-Cola de toda la vida, amenazace a Sharad Haksar, león de plata en la edición de Cannes de este año y uno de los fotógrafos más reputados de la India, con una demanda judicial si no retira de la via pública ésta pieza de arte.
Lo que ven en la foto es uno de los innumerables banners de Coca-Cola que cubren el pais, un bombeador de agua y varios recipientes vacíos. En conjunto es una escena muy común en la India, donde la gente -como todo el mundo- necesita agua potable para subsistir. O la necesitaban, porque ahora ya no tienen agua, tienen Coca-cola. Las zonas en las que las fábricas de embotellado de la empresa se han asentado sufren cortes de agua contínuos. La "sequia" ha llegado al extremo de levantar fuertes protestas en varias poblaciones, porque la falta de agua no les deja sembrar, ni criar ganado, ni vivir. En Plachimada, en el estado de Kerala, los vecinos han impedido que Coca-cola instale su enésima planta de embotellado. Llevan intentándolo casi año y medio.
La obra de Haksar, situada en la zona más transitada de Chennai, describe perfectamente la situación. La empresa ha exigido que el panel sea retirado "de inmediato y de manera incondicional". Se habla de una compensación de 2 millones de rupias billboard was replaced 'unconditionally and immediately'. Coca-Cola would seek Indian Rupees 2 million (unos 37.500€) por el daño incalculable a la buena fe y reputación de Coca-Cola. También se ha exigido una disculpa formal, incondicional y por escrito.
En la India, Coca-Cola es una plaga. Los campesionos de zonas rurales se han levantado contra La chispa de la vida porque les deja sin agua y contamina los rios y los campos. La empresa ha sido retirada del sponsor de los conciertos Live 8 por exigencia popular y del India Resource Center. Coca-cola también quedó fuera de la famosa marcha Make Poverty History por el mismo motivo.
Claro, Coca-Cola no puede ir al juez y decirle: señor juez, aqui hay un desgraciado que nos pone en evidencia con lo de los cortes en el suministro de agua por culpa de nuestras plantas de embotellado. Y nos parece fatal. Por eso lo que hace es acusar un uso indebido de la marca. En Illegal Art pueden ver muchos ejemplos de esta práctica tan extendida. En el libro de Lawrence Lessig, Free Culture, pueden encontrar muchas más.
Haksar ha dicho: No tengo intención de disculparme por nada porque no he hecho nada malo. Si Coca-Cola prosigue con su demanda, mis abogados tomarán las medidas correspondientes. Su pequeña campaña ha recibido ya el apoyo de su pais y de muchos otros. Y por lo que respecta a los habitantes de Chennai, lo han dicho bien claro: el banner se queda donde está.
Uniéndose a la noble lucha contra los piratas y otros seres indeseables que quieren ver películas sin pagar la cantidad requerida por las productoras para mantener su modesto negocio, el festival de cine de Edimburgo ha decidido confiscar los teléfonos móviles de la audiencia durante las proyecciones. Una agencia profesional británica se encargará de revisar bolsos y mochilas y cachear convenientemente a los cinéfilos en taquilla.
Esos teléfonos nuevos de tercera generación son un peligro -comentaba uno de los organizadores. -Algunos pueden llegar a grabar hasta tres minutos de video y tomar todas las fotos que quieran.
Y ya sabemos lo que eso puede significar para la indústria: millones de pérdidas anuales por culpa de los piratas del movil de los festivales de cine que venden sus tres minutos de video y luego usan el dinero para drogas o se lo dan a los terroristas.
Mi querido Amador en turno de preguntas: "¿Qué podemos hacer?"
John Perry Barlow: "Toma todo aquello que amas, digitalízalo, y ponlo en la Red".
Y prácticamente así terminó su presencia en COPYFIGHT, con una invitación a compartir amor. Lo digo para darles ideas a todos aquellos atrapados en ciudades abrasadoras, sin playas (o pseudoplayas) pero con mucha tecnología y sostenida conexión online. Yo, por mi parte, comienzo mi anual peregrinaje a Huelva, ese cercano paraíso, y dada mi precaria conectividad en las próximas semanas los dejo hasta septiembre invitándolos, junto al inigualable Barlow, a dar amor.
Aún no existe un registro meticuloso de los absurdos más escandolosos de la industria de la propiedad intelectual, pero casos para no perder el asombro abundan. A mediados del año 2002, los defensores de los derechos del desaparecido artista estadounidense John Cage presentaron una demanda contra la agrupación musical británica The Planets, acusándolos de plagiar la composición 4'33" (una pieza musical , de 273 segundos de absoluto silencio) que Cage había creado en 1952. El album Classical Grafitti de los Planets incluía la pista “A One Minute Silence”, un recurso empleado para separar en dos la producción, diferenciando los estilos.
Mike Batt, representante y productor musical de artistas y grupos de fusión multiétnica, como la sexy Vannesa Mae, Bond y The Planets, había firmado la silente canción como “Batt/Cage”, como un pequeño guiño hacia la obra del pianista, que falleció en 1992.
Pese a haber llegado a un arreglo extra judicial para terminar con la bizarra acusación (por un monto de seis cifras no divulgado), Mike Batt, quien admira el trabajo realizado por John Cage, señaló que el silencio que escribió para el album de Planet es mejor que el del aludido, porque dice lo mismo en menos tiempo, y no es una cita o plagio de 4'33, sino un silencio original.
Lo cuenta Eric Baez (pese a la firma errónea) en Hipatía, el suplemento sobre cultura y tecnologías libres de Rocinante, la más importante revista de cultura y sociedad de Chile, que también daba gratas noticias como el lanzamiento hace unas semanas de Creative Commons Chile. Vista la turbia creatividad desplegada en titulares por cierta prensa española, da gusto ver cuando un gran medio explica las cosas con claridad y honradez. En cuanto al tema del artículo, se puede mencionar que el lunes por la noche, hablando de ese concepto para mí inasible, el silencio, bromeaba sobre la necesidad de iluminar las profundas diferencias entre los silencios de John Cage y los hipotéticos de, digamos, Luigi Nono. Parece que los abogados, denunciando parecidos y creando, por tanto, la posibilidad de diferencias, se inventaron ya semejante absurdo.
David Muñoz de los Reyes para Cinco Dias (opinión, edición impresa)
Hace poco se publicó en el diario inglés Daily Mirror la sorprendente noticia de que el futbolista David Beckham podría ser demandado por el artista corporal Louis Molloy, autor de los tatuajes que luce la familia Beckham. El motivo de la demanda sería la exhibición comercial de los tatuajes de Victoria y David Beckham para una campaña publicitaria.
Louis Molloy diseñó y grabó en la piel del famoso futbolista hasta nueve tatuajes, entre los que se encuentran una cruz, un ángel protector y los nombres de sus tres hijos (Romeo, Brooklyn y Cruz), que luce en su espalda. La esposa de David, Victoria, también encargó al mismo artista gráfico que le tatuara cinco estrellas en su espalda y las iniciales de su marido en la muñeca.
Como creador de las ilustraciones tatuadas, Molloy considera que ostenta los derechos de propiedad intelectual existentes sobre las mismas y, por lo tanto, para poder reproducir o explotar estas ilustraciones se debe contar con su autorización, como autor de las ilustraciones tatuadas, o con el propietario de los derechos, en caso de que éstos hayan sido transferidos.
Al no contar con su autorización, el creador del tatuaje considera que la copia o exhibición de estos dibujos en una campaña publicitaria constituye una infracción de los derechos de propiedad intelectual, a pesar de que el que realice estos actos sea la persona que ha pagado por el tatuaje y sea su propia piel donde esté representado esta ilustración.
En el presente caso, se produce un conflicto entre el derecho de David Beckham a explotar su propia imagen y el derecho del creador a explotar las ilustraciones tatuadas.
Cuando compramos una obra pictórica o fotográfica o cuando nos tatuamos un dibujo y pagamos por ello, lo que realmente estamos comprando es ese objeto material para poder disfrutarlo en nuestro ámbito privado, pero no estamos adquiriendo el derecho a hacer copias de ese dibujo o fotografía para su posterior venta, así como tampoco adquirimos el derecho a explotar esa obra en una campaña publicitaria o hacer una exposición, lucrándonos de ese uso comercial.
Al crear una obra original susceptible de protección se generan una serie de derechos de carácter personal y patrimonial, independientes del objeto material al que están ligados.
La titularidad de estos derechos reside en la persona de su creador, pudiendo éste transmitir a un tercero los derechos de carácter patrimonial, también llamados derechos de explotación. Ahora bien, para que esta cesión sea válida nuestra Ley de Propiedad Intelectual establece que se recojan de forma expresa las modalidades de explotación que se ceden y que esta cesión se formalice por escrito.
Por tanto, para poder realizar un uso comercial de una obra que hemos adquirido es necesario obtener la titularidad o licencia de los derechos de explotación que deseamos utilizar.
El caso Beckham no es tan atípico. Este problema se produce casi a diario en la vida mercantil: cuando encargamos fotografías para incluirlas en nuestro catálogo, nuestro propio retrato o la imagen o distintivo gráfico de nuestra empresa. Pagamos al creador de estas obras sin preocuparnos de recabar de forma expresa y por escrito aquellos derechos de explotación que necesitamos para poder explotarlas.
Este problema suscita numerosos conflictos cuya solución pasa por un acuerdo extrajudicial o un costoso pleito judicial, en el peor de los casos. Sin embargo, es un problema de fácil solución si tenemos la previsión de suscribir un contrato por escrito de cesión de los derechos de explotación que vayamos a necesitar, ya se trate de un tatuaje, una obra pictórica o fotográfica o cualquier otra obra susceptible de protección.
Despues de tanto tiempo tratando de insultar a Linus Torvalds y diciendo barbaridades acerca de la comunidad linuxera, el señor Dvorak ha encontrado una nueva obsesión: Lawrence Lessig.
Will someone explain to me the benefits of a trendy system developed by Professor Lawrence Lessig of Stanford? Dubbed Creative Commons, this system is some sort of secondary copyright license that, as far as I can tell, does absolutely nothing but threaten the already tenuous "fair use" provisos of existing copyright law. This is one of the dumbest initiatives ever put forth by the tech community. I mean seriously dumb. Eye-rolling dumb on the same scale as believing the Emperor is wearing fabulous new clothes.
Eso, que se lo expliquen. Alguien a quien le importe lo que piensa Dvorak, digo.
Como me acabo de despertar de una siesta de cuatro imprescindibles horas, va a ser que la modorra me puede y me lleva a incurrir en ilegalidades bien satisfactorias. No otra cosa puede ser, tal y como explica Jim Wales, reproducir sin permiso este retrato de Shakespeare de dudosa autenticidad y mas de cuatro siglos.
Hace unas semanas la National Portari Gallery de Londres pidió a la Wikipedia que retirasen una foto que había en el artículo sobre Shakespeare. El cuadro, pintado hace cuatrocientos años, se exhibe en la pinacoteca, y aunque la Wikipedia carece de ánimo de lucro, el museo no quiere que usen esta imagen del escritor. Es un ejemplo entre muchos de los excesos del copyright y los derechos de autor que impiden la creatividad de los ciudadanos a través de internet, dicen algunos.
Lo cuenta Adolfo Estalella, y mas, en Cinco Dias. Que carita de satisfaccion, que ganas de bulla la de Wales al comentar en su presentacion en COPYFIGHT que estaba deseando recibir esa demanda.
El pasado fin de semana se celebró en Barcelona CopyFight, dedicado a las nuevas alternativas en la propiedad intelectual con la participación de figuras como Lawrence Lessig, fundador de Creative Commons; Cory Doctorow, escritor y activista; John Perry Barlow, ranchero y fundador de la EFF; David Bravo, abogado; Jimmy Wales, creador de la Wikipedia; Pablo Soto, programador de P2Ps y productor musical, y muchos más. A diferencia de lo informado en algunos medios, las intervenciones no pidieron recortar ningún derecho. Pero sí denunciaron la concertada campaña por extender la propiedad intelectual. Las voces presentes en CopyFight no queremos quitarle lo suyo a nadie. Pero hay quien quiere quitarnos a todos lo nuestro.
Ahora que los Elasticos se han vuelto a desperdigar por el mundo y quedo sólo yo en Barcelona, acabo de caer en que todavía no hemos dicho de manera alta y clara GRACIAS. A todos los que vinisteis, a los que no pudisteis venir pero aún así corrísteis la voz y el enlace varios cientos de veces en menos de cuatro semanas; a todo el mundo en el CCCB y la Generalitat que se atrevió a confiar en el proyecto; al equipo de producción y a nuestros fantásticos asistentes que curraron como el que más; a los invitados que abandonaron a sus familias, retrasaron vacaciones y cambiaron sus agendas para poder venir, en ocasiones desde miles de kilómetros y en circunstancias muy complicadas; a todos los que echaron una mano desinteresadamente y sin que tuviesemos ni siquiera que pedirlo, como Xavi, que tradujo la web al catalán, o Pixel, por unas fotos que no hubieramos soñado. Y sobre todo, al primero, a Oscar Abril, por darnos la oportunidad, hacerlo posible, y guiar el proyecto hasta buen puerto con su experiencia, sabiduria y permanente sensatez.
A todos los que habeis preguntado por las grabaciones de las conferencias: intentaremos que estén disponibles cuanto antes. Esperamos que el audio no tarde demasiado. Las conferencias en video, me temo, serán algo más lentas, dado que habrá que volcarlo y comprimirlo. Si alguno tenéis grabaciones de alguna de las sesiones, como Dave, podeis enlazarlas en esta entrada. Si teneis material pero no ancho de banda para hospedarlo, nosotros estaremos encantados de ocuparnos.
Porque ni siempre el resto ha de ser silencio ni todo acaba en polvo, en sombra, en nada. A veces, sólo a veces, quedan fotos. Se vive para un puñado de ellas...
Esta foto espléndida de Pixel, en la que Pablo Soto le cuenta algo muy interesante a Jota el de Los Planetas, es ideal para introducir estos apuntes a vuela pluma tomados por mi tocayo jerezano Antonio Delgado sobre dos de las tres sesiones vespertinas de ayer en COPYFIGHT. En la primera, César Rendueles, David Bravo (del cual se formo ayer el primer club de fans), Pablo y Jota fueron amablemente moderados por nuestro Nacho. En la segunda, la única persona en este planeta que sabe usar el Powerpoint, Lawrence Lessig, lo bordó tras una brevísima introducción de un servidor que no quiso robarle ni un minuto. Supo a poco. Lessig, no mi introducción.
Vaya, coja un inodoro, póngalo en un museo, diga que es obra suya: en 1907 y si se llama Marcel Duchamp, usted pasa a la historia del arte como parte de ese esfuerzo vanguardista (diría Peter Bürger) de (re)integrar el arte en las prácticas diarias. Haga lo con una lata de sopa de tomate y si tiene pelo raro y vive en los sesenta, igual lo toman por Andy Warhol. Pero si, ay, hace estas cosas hoy, puede que termine en Illegal Art, el sitio dedicado a recopilar arte ilegal (ilegal por violar el copyright) y ponerlo a disposición de todos, desde su sitio y mediante torrents, o en exposiciones itinerantes que recorren los EE.UU. mostrando las obras que los propietarios de ubicuos copyrights eternos no querrían que jamás hubiesen sido creadas. En la foto, la máscara de gas Mickey Mouse, ese personaje creado en 1928 que debería haber pasado al dominio público en los EE.UU. hace mucho tiempo, de no haber la Disney actuado como grupo de presión para extender más y más los plazos del copyright. Entre las víctimas de la onda expansiva, miles y miles de obras no explotadas comercialmente ni a disposición del público, miles y miles de obras que nadie ha creado, ni crea, ni creará durante años por miedo a millonarias demandas. La letal sombra de Mickey es alargada... Esta noche, después de la charla de Cory Doctorow, Carrie McLaren, presenta la labor de Ilegal Art en COPYFIGHT.
1. Los sistemas de control de derechos digitales (DRM) no funcionan.
2. Los sistemas de DRM son malos para la sociedad.
3. Los sistemas de DRM son malos para los negocios.
4. Los sistemas de DRM son malos para los artistas.
5. Los sistemas de DRM son una estrategia empresarial equivocada para Microsoft".
Y entonces llegó la digitalización y la Red, y las ideas se liberaron de su prisión de materia. Desde el momento en que una idea carece de expresión material sólo es controlable mediante leyes, no físicamente. La copia se convierte en algo prácticamente imposible de controlar sin un grado de control de la actividad humana habitual inaceptable. El coste de copia, en términos económicos, de calidad y de riesgo, disminuye de forma drástica hasta aproximarse a cero. El autor/editor carece de mecanismos que lo impidan. El 'copyright' se hace impráctico.
Pero lo peor que puede decirse de este mecanismo no es que sea irrealizable; es que es contraproducente para los autores y editores. Está en contra de sus intereses en la nueva ecología de la información, en la cual la principal divisa es la atención. Intentando reducir el número de copias en circulación de sus trabajos lo único que consiguen es perder cotización en el mercado de la atención. Y con ello dinero.
El nuevo mercado de la atención es como un ecosistema: el objetivo es que los memes se reproduzcan cuanto más mejor, de manera que ocupen un nicho ecológico razonable y consigan suficiente atención como para alimentarse. Cualquier forma de restricción es autodestructiva, pues va en contra del interés fundamental del creador de los memes en cuestión: acaparar tanta atención como sea capaz.
El 'copyleft' no es más que un mecanismo para aumentar el valor de la información permitiendo hacer copias de la misma; animando, incluso, a hacerlo. La única condición es mantener el reconocimiento de autoría; la marca que permite al autor recibir por vía indirecta la recompensa por su trabajo, es decir, la atención que merece.
Así dos conceptos que han estado entreverados hasta la confusión en la historia económica se separan nítidamente; por una parte el derecho de Autor y por otra el derecho de copia. La expresión material de las ideas que era la única manera de diseminarlas obligó a mezclarlos, puesto que la única forma que tenía el autor para recibir una recompensa por su trabajo era mediante un impuesto a la copia.
Hoy limitar, vía cobro, el número de copias de una información sólo daña al autor, que pierde una vía fundamental de generar la única divisa de libre circulación en la Red: Atención.
En otras palabras: el copyleft no es generoso. Es una cuestión de supervivencia, de adaptación. Hemos pasado de una ecología de la información escasa a una de la información sobreabundante, y las reglas cambian. No se puede mantener la economía de la información en el nuevo ecosistema con las viejas reglas. Hay que encontrar nuevas vías. Y cualquier cosa que ayude a superar los 216 segundos de ojo humano, incluyendo la multidifusión de millones de copias, te hará rico.
Pepe Cervera es un habitual de este blog, pero de lo bueno a veces hay que dar más de dos cazos. De ahí que sea un placer enlazar a su "216 segundos de mirada: la justificación económica del copyleft". Este es uno de los textos disponibles en la biblioteca sobre Cultura Libre que Marta está recopilando para COPYFIGHT (disponible a partir de mañana). Pepe será moderador el viernes, y hablará el domingo en la sesión de doce a dos sobre medios de comunicación.
R. Todos son voluntarios, excepto una persona contratada para el software. La Wikipedia disminuye el sentimiento de propiedad de los individuos, porque se trata de una obra colectiva. En cuanto a los editores, más del 50% de la edición en inglés está hecha por 524 editores activos, el 0,7% de los editores. La Wikipedia en español tiene 450 editores, pero el 8,1% es responsable de más del 90% de los artículos. La edición anónima está disminuyendo. Ha pasado a ser una forma de comenzar a participar.
P. ¿Cómo se toman las decisiones?
R. Se trabaja de forma descentralizada. Se debate si se borra o no un contenido en una hoja de discusión. El proceso de escribir una enciclopedia requiere la toma de muchas decisiones. La manera de gestionar la Wikipedia tiene una mezcla de consenso, en el que hay que llegar a un acuerdo final; democracia, mediante una votación informal; aristocracia, según la cual las decisiones de los usuarios más respetados pesan más; monarquía, es donde entro yo; y una dictadura benévola, en la que al final hay que tomar decisiones. La idea es que cada vez haya que utilizar menos esa manera dictatorial hacia formas más de consenso. Si alguien rompe la confianza y el respeto, ahí entro yo, como por ejemplo cuando grupos neonazis han intentando imponer su ideología.
P. Será difícil que tanta gente pueda ponerse de acuerdo.
R. Los wikipedianos provienen de campos culturales, políticos, etcétera distintos, pero tienen el compromiso de tratar los temas de manera neutral. Quiero que la Fundación sea como una Cruz Roja cultural.
P. ¿Cómo evitan los daños de los que se aprovechan de la facilidad de publicar?
R. Hay gente dedicada específicamente a bloquear a los vándalos. En la próxima versión del software habrá la posibilidad de colocar artículos en espera. Así evitaríamos lo que nos ocurrió con la información del nuevo Papa, en la que hubo alguien que cambió su foto por la del emperador de Star Wars.
Ayer me quedé a mitad sin aclarar nada sobre esterilidades posmodernas. Hoy, en lugar de completar dicha entrada o explicar qué tiene que ver la imagen y su enlace con mi texto, prefiero dejarlo a medio hacer y pasar por contra a esta entrevista a Jimmy Wales en el Ciberpaís. El artículo está cerrado para quienes no sean subscriptores, pero es que la vida no sería nada sin sus pequeñas cosas contradictorias...
En 1750 una obra en progresiva publicación en Francia lleva el (relativamente corto) título de Enciclopedia, o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, por una sociedad de hombres de letras, ordenada por M. Diderot de la Academia de las Ciencias y las Bellas Letras de Prusia y, en lo que toca a la parte matemática, por M. d'Alembert de l'Academia Real de Ciencias de Paris, de la de Prusia y de la Royal Society de Londres. En 1975, en su agradable novela Changing Places, David Lodge imagina a un catedrático de literatura inglesa de la ilustre Berkeley que sueña con escribir (o efectivamente cree haber escrito, no recuerdo exactamente) una monografía sobre Jane Austen que cierre definitivamente el campo, agotándolo; el libro sobre Jane Austen que, apocalípticamente, dé fin a todos los libros sobre Jane Austen. En 2001, fecha de odiseas, se crea Wikipedia.
Wikipedia no la escribe una casta de expertos. Wikipedia no la ordena ni dirige nadie. Wikipedia no pretende agotar el campo dando (y teniendo) la última palabra. Pero, a su vez, Wikipedia nunca ríe la última porque ese concepto, esa fantasía de académicos de fantasía, la idea de "último" no cabe en su diseño. Y ello porque la Wikipedia no es producto, sino que se produce.
Cualquiera con un modem no sólo puede consultar Wikipedia, sino cambiarla. Y ver cómo sus cambios son cambiados. Y cambiar los cambios de ese cambio. Y entrar en foros a discutir las razones para cambiar los cambios de ese cambio. La Wikipedia, según Jim Wales, director de la fundación detrás de ella (pero no su director), es un "esfuerzo para crear y distribuir una enciclopedia libre de la más alta calidad posible a todas y cada una de las personas de este planeta en su propia lengua". Bajo una licencia libre con mínimas limitaciones se trata de llevar a cabo de forma práctica la descentralización de la inteligencia a la que ciertamente se asiste. Frente a enciclopedias tradicionales que necesariamente enmascaran la genealogía de los conocimientos que presentan, la Wikipedia hace realidad de forma fácilmente accesible, participativa e intuitivamente comprensible algo que ciertos teóricos llevan argumentando desde hace tiempo: cada saber es un campo de batalla, cada momento en el desarrollo de una disciplina es resultado un contencioso cerrado (acaso en falso) y da pie a uno(s) nuevo(s). Esto no es necesariamente defender un extraordinario y estéril cinismo posmoderno que imagina
Actualización de Marta Peirano. El domingo a las nueve habrá una presentación especial de Wikipedia a cargo de Jim Wales. Así cerraremos COPYFIGHT.
Pasamos ahora a presentarles a otro cabeza de cartel de COPYFIGHT, John Perry Barlow, cofundador de la EFF y autor de "La economía de las ideas" y ”Una declaración de independencia del ciberespacio”, entre otros textos fundacionales de la cultura digital. Gracias a mi amiga Sarah Guerrero pude hacerle una entrevista una preciosa mañana de primavera en Cambridge, MA. “Venga, una cosita corta”. Y mientras se echaba un cigarrito en la sombra dijo todo lo que sigue. Aquello tuvo lugar en el 2002, y desde entonces ha iniciado (y abandonado) un blog con largos y espléndidos posts en los que iba del descubrimiento del “casualspace” con iChat, a cómo echar a Bus de la Casa Blanca y luego cómo digerir la derrota y tender puentes, a maravillarse ante el planeta íntimo creado por Skype. No dejen de leérselo enterito. Y ahora paso al texto de la entrevista que ya publicamos aquí. De ella, este es el extracto mas importante:
Pero creo que hay que superar la idea de que el valor de tu arte va a disminuir porque la gente haga copias sin propósitos comerciales. Tengo una enorme experiencia que me lleva a la conclusión de que la fórmula económica usual que establece que hay una relación directa entre escasez y valor, que es cierta en lo que respecta a bienes físicos, sufre un giro total con respecto a las formas de expresión. Con la expresión, hay una relación directa entre familiaridad y valor. Cuanta más gente haya haciendo copias no comerciales de mis canciones, más gente habrá interesada en mi obra, en acudir a conciertos donde se interprete y, de una forma muy interesante, en comprar el producto comercial.
¿Les gustó? Pues no olviden que Barlow dará su conferencia el domingo a las ocho de la tarde.
JOHN PERRY BARLOW: "DESAFORTUNADAMENTE, LA INDUSTRIA DE LOS CONTENIDOS SE NIEGA A VER LO OBVIO"
Ha criado ganado en un rancho en Wyoming, sido letrista de los míticos Grateful Dead y co-fundado la Electronic Frontier Foundation (Fundación de la Frontera Electrónica). Sus escritos, como el imprescindible "La economía de las ideas", lo han convertido en uno de los innegables gurús de la era digital. Miembro en la actualidad del Centro Berkman para la Sociedad e Internet de la escuela de derecho de la universidad de Harvard, John Perry Barlow participó recientemente allá en un encuentro sobre la extensión e impacto de las nuevas tecnologías en los países en vías de desarrollo. Fue allí donde habló con nosotros sobre la cuestión de la "brecha digital", la actuación de la industria de los contenidos en la era digital, el peligro de los monopolios y la necesidad de defender los derechos del ciudadano en la nueva situación posterior al once de septiembre.
¿Cuáles son los retos que la "brecha digital" presenta, y cuáles son las posibles soluciones?
Nunca he creído realmente en la brecha digital. Como William Gibson dijo, el futuro está aquí, sólo que distribuido irregularmente. No es realmente una cuestión de gente que tiene frente a gente que no tiene, sino de gente que tiene frente a gente que no tiene todavía. Y creo firmemente que aquellos que llegan más tarde puede que vayan más lejos, en virtud de que no tienen los límites impuestos por los hábitos mentales desarrollados durante la era industrial. Por ejemplo, yo diría que aunque la tecnología digital está presente en Alemania bastante pronto, Alemania y Francia y otros países de ese estilo van a quedarse cada vez más atrás en lo que respecta a su capacidad de crear en una economía basada en la información, o de beneficiarse por completo de las posibilidades que ofrece la tecnología digital [En ese sentido, y apoyando la argumentación de JPB, véase cómo el “Silicon Valley alemán” es Baviera, una primitiva región agrícola al final de la Segunda Guerra Mundial que no tuvo las rémoras del Rin para saltar de la “Segunda Ola” a la “Tercera”. Véase también cómo entre las diez regiones de mayor innovación a nivel mundial se halla el Research Triangle Park entre Raleigh y Durham, parque tecnológico surgido de la nada en la muy tabaquera Carolina del Norte, USA. Finalmente, por dar una nota de obsesión local, ¿alguien se acuerda de aquello de ”Andalucía, la California de Europa”? Quizá la estupidez no estaba en el slogan, sino en quienes fracasaron a la hora de hacerlo realidad]. Mientras que África, donde hasta no hace mucho no había ni un proveedor de Internet entre Ciudad del Cabo y Cairo, ha visto una explosión de conectividad. Recientemente estuve en Acra, Ghana, y había 120 cibercafés. Cualquier sitio al que vas, te encuentras a gente conectándose a Internet y dándole progresivamente un uso económico, entendiendo esta oportunidad mejor que gente que entró en los negocios durante la era industrial [Mi amiga Sarah Guerrero, quien acompañó a JPB en ese viaje, me comentó, no obstante, que la mayoría de los usuarios de los cibercafés se dedicaban a buscar información para abandonar el país. En cuanto a la conectividad, tiene que luchar contra los ladrones que se dedican a tirar postes al suelo para robar el cobre de las líneas de conexión].
Me gustaría mencionar mi propia experiencia en estos temas. Yo crié ganado en un rancho durante la primera mitad de mi vida. No tenía ningún contacto con la industria, ni tenía un trabajo en el sentido tradicional del término. Y fue muy fácil para mí saltarme la era industrial y entrar directamente en la de la información, ya que no tenía ninguna de estos conceptos contra los que luchar y pude ver cosas que otra gente que venía de un contexto industrial tenía problemas para entender. Y hay algunas cosas que tienes que entender completamente para sacarle provecho a la oportunidad digital. Entre ellas, el hecho de que las actividades humanas se organizan según redes planas, redes horizontales de interacción en lugar de las jerarquías industriales. Y si tienes muchos años de jerarquías te cuesta entender cómo funcionan las redes horizontales. Desde un punto de vista agrícola, es como funcionan las cosas y como siempre lo han hecho. La agricultura es horizontal, la industria es jerárquica.
Y es ese tipo de problema de paradigmas lo que le va a facilitar a Latinoamérica el convertirse en un actor relevante en la era digital, a pesar de que pueda parecer que hoy existe una brecha entre Latinoamérica y Norteamérica. También creo que hay grandes ventajas culturales en Latinoamérica. Un deseo común de asociarse en redes, comprensión de cómo las redes funcionan, y realmente la red electrónica es otra capa en la redes social y económica. También hay en Latinoamérica un enorme grupo humano con el mismo idioma, lo cual es muy importante. La Red ha sido predominantemente en inglés, pero espero que en los próximos 30 años el componente de español en la Red, en términos de hablantes, sea tan grande como el inglés.
Así que no me preocupo mucho por la brecha digital, creo que se va a resolver por sí sola. Esto no quiere decir que deba ser ignorada. Dedico gran parte de mi tiempo a viajar por los países pobres tratando de ayudar a la gente a establecer contactos y a llevarles los resultados de mi propia experiencia, intentando darles el primer empujón. Pero en realidad pienso que es una cuestión de paciencia y de energía.
¿Pero esta energía fluye espontáneamente o debe sobreponerse a una serie de problemas, como los monopolios de los medios de comunicación?
Creo que todos en este planeta tenemos un problema realmente serio, el que la Industria de los contenidos y la Industria de los medios se han integrado de tal manera que las mismas entidades que crean entretenimiento también controlan la infraestructura de las telecomunicaciones. Y tienen un modelo de información basado en los bienes industriales. Creen que no hay ninguna distinción significativa entre una idea y una tostadora, lo cual es una equivocación. Pero pueden imponer esa noción de una forma francamente efectiva en virtud de su propiedad de las propias redes de distribución, a través de las cuales viajan esas mismas ideas. Poseen las redes y creen que poseen las expresiones, los contenidos. Y ahora mismo es esta integración monopolística de la Industria de los medios contra lo que constantemente lucho.
Usted mismo es un artista. ¿Tiene la impresión de que nos estamos moviendo realmente hacia un nuevo paradigma?
Sí. Sin duda. Creo que hemos pensado en la monetization del arte basada casi por completo en esos bienes físicos que les sirven de soporte, como libros, CDs, etc. Como resultado, no comprendimos qué es el arte. Es un verbo, no un nombre. El arte es relación, es algo entre el artista y el público. Y es altamente interactivo, no es algo que deba ser vendido como un producto material, sino como un servicio, como una actuación [“performance”], y su valor no debe estar basado en lo que se ha hecho aplicando valor a lo que no se ha hecho aún, en vez de poner todo su valor en lo que se ha hecho, porque éste es el modelo antiguo. Que no creo que sea una locura, ya que la idea del copyright fue establecer incentivos a la creación. Pero si puedes escribir tres buenas canciones y vivir el resto de tu vida de lo que producen...
Y no sólo tú, sino tu hijo.
Y el hijo de tu hijo, a estas alturas... entonces ¿qué incentivos hay para crear?
Y por tanto, ¿qué piensa que debería hacerse con el copyright y la propiedad intelectual?
Creo que debemos superar la idea de que la expresión intelectual es una propiedad. A menos que estemos hablando de esas expresiones que hayan sido plasmadas en un soporte material [Testigo de vista: En los noventa, no se podían sacar fotos en el Louvre con flash, lo cual tiene sentido, supongo, desde el punto de vista de la conservación; sin embargo, en el 2003 está prohibido el uso de todo tipo de cámaras, sin flash, o de video, en el museo florentino donde se halla en David: incluso sacar fotos con un celular es motivo de reconvención... no es el mármol la propiedad, sino la ?forma? impuesta, expresada en él lo que el museo da por propio]. Yo creo que el copyright tiene futuro, en la medida en la que restrinjamos su aplicación a las propias copias físicas. Y creo que la solución es deshacernos del copyright en los demás sentidos y establecer formas de contrato que aseguren la financiación de la obra que creas. Me parece que debe haber una cierta dosis de protección legal que asegure que tienes control sobre tus creaciones, de manera que no estés en peligro de que alguien vaya y lo use con propósitos comerciales [Por esas fechas, precisamente, echaba a andar Creative Commons]. Pero creo que hay que superar la idea de que el valor de tu arte va a disminuir porque la gente haga copias sin propósitos comerciales. Tengo una enorme experiencia que me lleva a la conclusión de que la fórmula económica usual que establece que hay una relación directa entre escasez y valor, que es cierta en lo que respecta a bienes físicos, sufre un giro total con respecto a las formas de expresión [idea que explora en su influyente ?The Economy of Ideas?]. Con la expresión, hay una relación directa entre familiaridad y valor. Cuanta más gente haya haciendo copias no comerciales de mis canciones, más gente habrá interesada en mi obra, en acudir a conciertos donde se interprete y, de una forma muy interesante, en comprar el producto comercial.
Y esto ha pasado una y otra vez, pero desafortunadamente la industria de contenidos está tan poseída por la metáfora industrial que se niega a ver lo obvio. Y la industria del cine tiene toda una serie de experiencias que debería indicarles cuál es la dirección a seguir. Jack Valenti consiguió mantener los reproductores de video fuera de este país durante cinco años, porque matarían el negocio. En cuanto la gente pudiera hacer copias de las películas, dejarían de ir a los cines. Pero ya se ve lo que ha ocurrido: hay más gente yendo a los cines que nunca, a pesar de la proliferación de esos videos o, diría yo, precisamente gracias a la proliferación de esos videos. Y la industria del video supone ahora un 70% de los ingresos de la industria del cine. Así que en vez de matar el negocio del cine, fue lo mejor que le pudo pasar nunca. A pesar de esa lección, ahora están intentando parar las copias digitales.
Recuerdo a Jack Valenti en un debate con Lawrence Lessig, diciendo que la Red era lo mejor que le había pasado nunca a la industria del cine, porque le permitía distribuir sus productos a precios justos y razonables.
Ya. Lo que Valenti considera justos y razonable no es lo que cualquier otro considera bueno y razonable. El problema con la industria cinematográfica y musical es que quieren seguir explotando al artista y no están interesados en lo que es justo y razonable, sino en lo injusto e irrazonable. Y tienen los medios para oponerse ya que tienen el único medio de distribución de creatividad intelectual. Pero ahora tenemos otro medio de distribución y tenemos que adaptarnos a él en lugar de continuar con un sistema legal y económico de una era completamente diferente.
Ha mencionado los problemas que plantea este monopolio de los medios y los contenidos. ¿Qué opina del deseo de los gobiernos de extender su control, especialmente después del once de septiembre? Por ejemplo, la nueva potestad que tiene el FBI de investigar a alguien, aunque no esté acusado de nada.
Obviamente estoy muy preocupado por este asunto, como demuestra mi trabajo en la Electronic Frontier Foundation. En la última década hemos intentado promover medidas que protejan la intimidad y que se opongan a la vigilancia injustificada de los ciudadanos. Y todo esto ha sido borrado sistemáticamente después del once de septiembre. Ahora le es posible al FBI llegar a tu casa sin una orden judicial e instalar un dispositivo entre tu ordenador y el teclado que captura todo lo que tecleas para enviarlo al FBI... sin que sepas siquiera que está ahí. Esto es una seria limitación de la Cuarta Enmienda y, desafortunadamente, el pueblo estadounidense está tan hipnotizado con la alucinación de la amenaza por parte de los medios que está dispuesto a permitirlo todo en este punto para lograr la sensación de que están seguros. Pero no van a sentirse seguros, porque tenemos un gobierno que está haciendo todo lo posible para tener a todo el mundo bajo una permanente sensación de peligro. Esto es, verdaderamente, lo peor que le ha ocurrido jamás al ideal americano. Y eso es ya decir mucho, porque la guerra contra las drogas ya fue algo bien salvaje. Pero esto es aún peor. Y solamente puedo esperar que la gente en el mundo desarrollado recupere la razón y se dé cuenta de que es el peor tipo de derrota el que permitamos a los terroristas que dicten las acciones de nuestros gobiernos, que han estado predispuestos a asegurar la libertad. Espero que esta oscuridad pase [la fecha de la entrevista, recuérdese, es junio del 2002: aún no ha caído ni una bomba sobre Iraq].
Ustedes me permitirán (da igual que no lo hagan, sin embargo) que comience este presentación de una de las tres grandes cabezas de COPYFIGHT con una convencional, tópica, gastada referencia personal a mi primer y último no encuentro con el Prof. Lawrence Lessig: no encuentro en tanto que todo se limitó a sentarme entre el público y ver, en otro mítico Lessig vs Valenti, cómo destrozaba lento y sin pausa al presidente de la MPAA una tarde temprana de otoño, en Harvard. Lessig aún no había cumplido los cuarenta ni publicado su segundo libro, The Future of Ideas, ni mucho menos el tercero, Free Culture, ni fundado aún Creative Commons, esa iniciativa para reescribir el concepto de propiedad intelectual dotándolo de una flexibilidad inexistente después de poco más de dos siglos de historia. Ni había avanzado en el caso Eldred, que llevaría hasta el Tribunal Supremo (o Constitucional) estadounidense, cuestionando la constitucionalidad de la Sonny Bono Act y atacando a la industria que la inspiró, esa industria que, cada vez que el copyright del Ratón Mickey está a punto de expirar, logra una extensión del plazo de todos los copyrights en lo que constituye, de facto, un copyright a perpetuidad en perjuicio de creadores y público en general. Todo eso le quedaba por hacer, pero sin embargo, ya había ayudado a diseñar constituciones en el desparecido bloque soviético y publicado el seminal Código y otras leyes del cibespacio, sobre el peligro de que una arquitectura técnica dictada por las grandes corporaciones y los gobiernos impusiera leyes en el ciberespacio no aprobadas por ninguna cámara legislativa ni supervisadas por ningún tribunal humano. También había demostrado una prodigiosa inteligencia y buen gusto buscándose una cátedra de derecho en el norte de California, Stanford por más señas.
Lawrence Lessig estará en Barcelona, participando en COPYFIGHT el sábado a las ocho de la tarde. Es un verdadero placer para nosotros tenerlo en este evento. Nuestra traducción de Cultura Libre se terminó cuatro meses después de la publicación de su libro, y fue posible precisamente a la licencia Creative Commons. Cuesta entenderlo en la vieja Europa, pero se hizo así posible la difusión de su libro en la segunda lengua de los EE.UU., una de las cuatro grandes lenguas a nivel mundial. Salida a la Red algo más de cinco meses más tarde, ha llegado recientemente de forma comercial a las librerías españolas.
Y ahora que básicamente he presentado a Lessig y dado la información fundamental sobre su conferencia, me vuelvo al 2000.
Suspenso entre un “mucho tiempo después” y “tardes lejanas”, Lessig expuso con claridad un concepto sencillo de entender, al menos en la tradición legal anglosajona: el copyright es un medio, no un fin. Un concepto, añado largamente yo por varios párrafos, profundamente extraño a la tradición continental de inspiración francesa. Francia, ese país con decenas de quesos en peligro de extinción, se sentirá amenazada, dicen, por un tal modelo anglosajón, pero en el campo de la propiedad intelectual muchos de sus principios han triunfado en el mundo, tanto desde el punto de vista conceptual (el autor de una obra tiene unos derechos inalienables sobre ella, unos derechos que hay que defender constantemente contra todo tipo de amenazas que no dejan de crecer) como el práctico (plazos de copyright cuanto más largos, mejor; control sobre todo tipo de obras derivadas, a extender automáticamente a nuevos formatos, nuevas formas artísticas). Desde 1791 el modelo de copyright francés (que ni siquiera se llama así, sino que, evocando la declaración aprobada dos años antes, recibe el universal, esencial nombre de “derechos de autor”) es una ameba que, automáticamente, tiende a fagocitar todo el espacio cultural. El que haya tardado en hacerlo tan sólo indica que ciertos potenciales necesitan décadas para realizarse.
Pero en el ámbito anglosajón el copyright es (o era) eso, copy-right, derecho de copia. Un medio para enriquecer a la sociedad, un incentivo para que los autores creen y enriquezcan a la sociedad con sus obras. El copyright es un monopolio con plazo limitado que reserva al autor el derecho a controlar la distribución de sus obras y, con el tiempo, el uso que se pueda hacer de ellas. NO es (o era) el control absoluto a perpetuidad sobre todo el ámbito de la cultura. NO es (o era) una patente a perpetuidad para imponer una economía del permiso sobre la creatividad ajena. NO es (o era) una forma de efectuar un cortocircuito sobre la circulación de ideas, motivos artísticos ni elementos tomados y reactualizados en un acerbo común en continuo crecimiento y transformación.
O por decirlo de otra forma: en el ámbito francés, los derechos de autor son parte de la creación del individuo moderno y están en la línea de la declaración de los derechos del hombre de 1789; es también una respuesta inmediata a la proliferación a veces anónima y siempre aparentemente incontrolable de escritos en esos años, una forma de limitar y regular el derecho a la libertad de expresión consagrada por esa misma declaración. Los derechos de autor son, desde su nacimiento en Francia en 1791, una herramienta del Estado para controlar a los autores. En el ámbito anglosajón, por el contrario, el copyright tal y como cristaliza en 1774, no hace más que crear una mercancía de naturaleza definida con precisión que los autores venden en un mercado de bienes simbólicos en los que los editores tienen el poder. Y el copyright fortalece aún más su posición al dejar perfectamente claros sus derechos sobre lo que compran, derechos previamente un tanto vagos pero que ahora son muy claros y, gracias a la progresiva adopción de la tradición legal francesa, más y más extensos. De ahí que en el ámbito anglosajón pueda surgir el concepto de work-for-hire, en el cual los creadores pueden vender todos sus derechos, perfectamente definidos por las leyes de la propiedad intelectual, a las grandes corporaciones, fundamentalmente de la música y el cine, que pueden hacer con ellos lo que quieran. Se combinan así los peores elementos de ambas tradiciones, y el resultado son presuntos y llamativos escándalos artísticos como el que Ted Turner coloree una película en blanco y negro de John Huston contra la voluntad de sus herederos (quienes lograron ante un tribunal francés que esa versión no se pudiera emitir allá), o que Michael Jackson permita el uso de “Revolution” en un anuncio de Nike en contra de los deseos de su único creador vivo, Paul McCartney.
No obstante, en otros casos las violaciones de los derechos del autor no son mas que origen de obras infinitamente valiosas. Ignoremos los estudios de la estupenda huella del hitita en la Odisea. Saltemonos (el mito de) las cuatro manos escribiendo y rescribiéndose en el Pentateuco. Eso son historias de influencias literarias presentes desde siempre y aptas sólo para estómagos académicos de hierro. Las broncas de abogados son más entretenidas, así que pasemos a incidentes que serían un escándalo para los impulsores de los derechos de autor y, unos meses más tarde, el corte de 40.000 cabezas durante el Terror; pasemos a imaginarnos demandas por violación del copyright que podrían radicalmente rehacer la historia del arte. Pensemos que, con el régimen del copyright actual, Shakespeare tendría que haber pedido permiso para escribir Hamlet y El rey Lear. Habrá, supongo, quien no vea claro que la última es la obra más alta de la literatura occidental; nadie duda, sin embargo, de que la primera es la más importante para la aparición de la conciencia del individuo moderno. Parece absurdo imaginarse a Shakespeare pidiendo permiso para crearlas y, no obstante, ambas son remakes de obras teatrales representadas por primera vez quince años antes. El rey Lear tiene una complicada gestación en cuyo guiso es ingrediente clave el que se inspire fielmente en tres escenas de una obra anónima escrita ca. 1590 tal vez por George Peele, un bohemio Max Estrella de la época que murió en la ruina; el texto se publicó el mismo año que se representó la obra de Shakespeare. En cuanto a Hamlet, se trató de reactualizar una obra que ya existía once años antes, una obra perdida que se cree escrita por Thomas Kyd, quien murió a causa de las torturas infligidas en los interrogatorios que siguieron a la muerte de su compañero de piso, el presuntamente ateo y ciertamente sodomita Christopher Marlowe. Quien sepa algo de Hamlet dirá que la obra ya deriva, vía Belleforest, de una tremebunda crónica danesa del siglo XII. Quien sepa algo más no ignorará que la aparición del fantasma, ese elemento fundamental en la trama y la mecánica espiritual de Hamlet, es un añadido original y novedoso de la obra perdida en la que Shakespeare se inspira. Pero Shakespeare nunca pidió permiso a los herederos de Peele ni a los de Kyd. Se sospecha que se metió en serios problemas con Jacobo I a cuenta de El rey Lear, pero nunca dependió de la autorización de nadie para escribir algo.
Como tampoco Mozart a la hora de aprovecharse del libreto de Da Ponte para Las bodas de Fígaro. La obra de Beaucharmais estaba, de hecho, prohibida en Viena, lo cual no impidio que Da Ponte, empleado como libretista por el Palacio, produjera un texto que no solamente empleó Mozart sino al menos otro compositor, que escribió su propia ópera con él. Llegado el momento, el Emperador, harto de la música mozartiana tras los dos primeros actos decidió seguir la historia de Fígaro con la música de esta otra obra. Nadie pidió permiso a Beaucharmais para convertir su comedia en libreto, y Mozart no tuvo que pedirle permiso a nadie para crear, ni en ese momento ni cuando da Ponte le metió mano al Don Juan de Bertati para Don Giovanni.
Como tampoco pidió permiso a nadie el creador del mejor album de la historia. 24 canciones desoladas, 24 singles perfectos inspirados en un libro de poemas de un autor muerto un año antes de que Schubert compusiera su Viaje de Invierno. Como tampoco lo pidió cuando puso música a cientos de poemas, muchos de ellos de los mejores poetas de su tiempo. Nadie recordaría hoy al pobre y lánguido Mueller de no ser por ese impenitente violador del copyright.
Podría poner más ejemplos de productivos usos sin autorización explícita. Mencionar cómo las putas de Londres atraían a los clientes cantando cierto número de María Magdalena en la adaptación que al inglés hizo Haendel de su temprano oratorio la Resurezzione. Preguntarme según qué lógica los derechos de autor pueden regir los usos de la obra literaria europea más importante del pasado siglo, la de Franz Kafka, si su mera supervivencia supone una violación de los deseos del autor, de sus derechos, si ninguno de sus herederos directos sobrevivieron al genocidio nazi. Pensar que las grandes obras del siglo XX, el siglo del copyright, que usan intensa y agresivamente otras obras lo hacen con creaciones de muchos siglos atrás: La muerte en Venecia, Fedro de Platón, o el Génesis en José y sus hermanos o, acercándonos, la obra de Goethe en el Doktor Faustus de Thomas Mann; el Ulises ya sabemos; Las ciudades invisibles, en la que un “genovés” reimagina al veneciano Marco Polo. Toda esta intertextualidad, aunque viva, huele a museo. Y de todas formas, el abanico de opciones no deja de estar radicalmente limitado. Coppola pudo hacer lo que quiso con El corazón de las tinieblas porque su copyright ya había expirado a nivel mundial en 1974. Con el régimen de hoy habría precisado el permiso de los herederos de los derechos sobre una novela publicada casi 80 años antes. No cuesta trabajo imaginarse a unos herederos Neocon negándole el permiso, a pesar de todo el dinero del mundo, para esa representación alucinada y alucinante de la intervención estadounidense en Vietnam.
Acabada esta breve (y pedante) historia universal de la “piratería”, volvamos a Lessig: el copyright es un medio, no un fin. Y el fin es una cultura viva, y una cultura solamente puede estar viva cuando es libre, cuando los usos creativos de las obras anteriores no precisan el permiso de nadie. Por mucho que se proclame una concepción trasnochada de la idea de autoría, la creación cultural es un proceso de colaboración, de actividad colectiva. La idea del autor idiosincráticamente individual, genialmente original, tiene un parto complejo entre finales del s. XVIII y el s. XIX, pero es en parte un invento de cierta generación de poetas románticos (Byron, Shelley) para crear un star system del que beneficiarse comercialmente al darle un valor de marca a sus creaciones. Byron, Just Read It... y los consumidores agotaron Childe Harold con la misma avidez que lo hacen hoy con X&Y. El autor autónomo no se murió nunca porque jamás existió, pero los derechos legales que esa estrategia publicitaria produjo sí existen, las consecuencias de esa entelequia estética son tangibles, y lo que Lessig viene a proponer es recuperar el equilibrio entre la industria y los autores inactivos o muertos (pero no demasiado muertos, ay) y los activos y vivos y la sociedad general que disfrutaría de sus obras si pudieran crearlas, con plazos muchos más cortos y con un alcance mucho más limitado.
Hace ocho años publiqué un libro de cuentos en Israel. La editorial [que lo publicó] pertenece al principal (y más que adinerado) periódico en Israel. Firmé un contrato que establecía que yo recibiría un 8% de las ventas despues de pagar las comisiones correspondientes a distribuidores, tiendas, etc. Meses más tarde (en 1997) gané el cotizado premio de prosa del Ministerio de Educación. El dinero del premio, unos pocos miles de denares, se lo quedó la editorial bajo la dudosa excusa legal de que todo el dinero generado por el libro les correspondía por ser dueños del copyright.
En la mitología creada por el capitalismo para pacificar a las masas, destaca el mito de la propiedad intelectual. Va tal que así: si los derechos de propiedad intelectual no fueran definidos y reforzados, los emprendedores comerciales no correrían riesgos publicando libros, editando discos y preparando productos multimedia. Como resultado, la gente creativa sufriría porque no tendrían manera de hacer su trabajo accesible para el gran público. Al final -dice el refrán- es el público el que paga por la piratería.
Todo esto es de hecho una mentira. En los Estados Unicos hay un grupo muy limitado de autores que viven de su pluma. Sólo un grupo muy selecto de músicos comen de su ruidosa vocación (la mayoría estrellas del rock que poseen su propia discográfica; George Michael tuvo que litigar con Sony para hacer simplemente eso) y muy pocos actores se acercan a ganar lo bastante como para vivir de su profesión. Estos no pueden ser considerados las personas más creativas. Forzados a defender su propiedad intelectual y los intereses del Gran Dinero, Madonna, Michael Jackson, Schwarzenegger y Grisham son más gente de negocios que artistas.
Lo que sigue en Revolt of the Poor: Demise of Intellectual Property? es el análisis del académico Sam Vaknin sobre el origen de la propiedad intelectual y el momento en que un valor de enriquecimiento social se convirtió en un monopolio del conocimiento para las grandes empresas, un mercado que supera con creces la producción industrial total en el mundo, sus consecuencias y sus mentiras.
Gracias a las redes p2p he podido conseguir Copia este libro, de nuestro admirado paisano David Bravo, libro publicado con una licencia de Creative Commons que permite la libre distribución y la copia siempre que se deje clara la autoría original, no se haga con fines comerciales ni haya alteraciones, transformaciones o se emplee para generar obras derivadas. Es un placer ofrecer este libro desde Elástico, gracias al ancho de banda financiado por los generosos fondos del Berkman Center for Internet & Society.
Permítanme recordarles, también, que David participará en ese tan próximo evento nuestro llamado Copyfight. David estará hablando sobre las mentiras más famosas sobre la piratería en la tarde del sábado. Pero además, el viernes David Bravo puede ser vuestro abogado durante una hora si os acercais a la consultoría legal de COPYFIGHT con vuestras dudas concretas y preguntas.
Descubrí que Burroughs había incorporado recortes de textos ajenos en su trabajo, un hecho que yo sabía que mis porfesores habrían calificado de plagio. Algunos de estos préstamos habían sido tomados de obras de ciencia ficción americana de los años 40 y 50, añadiendo un segundo shock de reconocimiento para mí.
Entonces supe que este método de "corta y pega", como Burroughs lo llamaba, era enescial para todo aquello que él creía que estaba haciendo, y que él pensaba literalmente que aquello tenía un punto de magia. Cuando escribió acerca de ese proceso se me pusieron los pelos de punta de pura excitación. Los experimentos con cintas grabadas despertaron en él una reacción semejante: los pequeños juguetes de dios fue como su amigo Brion Gysin llamó a su máquina de bobinas.
Ya es demasiado tarde para que la ley salve a la industria del disco. La decisión del Tribunal Supremo EEUU, que ha declarado a los fabricantes de programas P2P posibles responsables de incitación a la 'piratería', es un duro golpe para el desarrollo de futura tecnología y una desilusión para los partidarios de un nuevo y más lógico marco legal para el comercio de las ideas. También sella la tumba de la industria fonográfica, pues supone el fin del callejón que empezó con el Caso Napster. Un callejón sin salida en el que la industria perseguirá de la mano de leyes cada vez más draconianas a una tecnología que se hará cada vez más incontrolable. La última oportunidad de tregua se ha evaporado. Las fonográficas verán este triunfo judicial como una reivindicación de su política de 'mano dura'. Y seguirán esa política, hasta su propia extinción.
En 1984, el acusado era Sony. La industria del cine había demandado a la compañía japonesa por su grabador de vídeo doméstico Betamax. Hollywood argumentaba que el aparatito se usaba para violar el copyright de sus películas y pedía su ilegalización. Afortunadamente para ellas, el Tribunal Supremo estadounidense sentenció que Sony no era la responsable de los delitos que pudieran cometer sus clientes.
Gracias a esta sentencia, la industria del cine gana hoy miles de millones de dólares con el alquiler y la venta de películas. Gracias a esta sentencia, hoy existen los grabadores domésticos de CD y DVD, el iPod, las cámaras de vídeo o los ordenadores personales.
Lo mejor que puede hacerse hoy después de la derrota en el caso Grokster es hablar de Brasil y las patentes:
El ministerio de Sanidad de Brasil ha exigido que Abbott Laboratories reduzca el precio de Kaletra, un medicamento contra el sida, en un 42%, amenazando con romper la patente de la farmacéutica para producir sus propias versiones genéricas del fármaco si la compañía no se atiene a esta exigencia.
La farmacéutica estadounidense tiene diez días a partir de la notificación, ocurrida este viernes, para reducir el precio de $1.17 a $0.68 por cápsula. Si Brasil cumple con su amenaza, la maniobra supondrá la primera vez que un país adopta la liberación obligatoria de patentes.
No vamos a caer en la infantil ingenuidad de identificar en cada adolescente que se baja el último éxito de Linkin' Park a una concienciada luchadora por el cambio de régimen en el ámbito de la propiedad intelectual. No vamos a caer tampoco en la estúpida ceguera de no identificar en cada adolescente que se baja la última canción de Linkin' Park a un agente, acaso inconsciente, en el cambio de régimen en la propiedad intelectual que va mucho más allá (como si no bastara) de llenar ese iPod tan monísimo (y cerrado) que recibió por Navidad.
Hoy es un día muy importante para nosotros; después de meses de trabajo, ya podemos contarlo todo. COPYFIGHT es el primer gran proyecto de Elastico fuera de la Red: 3 dias de conferencias, presentaciones, talleres y proyecciones que tomarán el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona entre el 15 y el 17 de julio.
Nuestro cómplice, Oscar Abril Ascaso, codirector del proyecto. El tema, el fenómeno más trascendental que está pasando en estos momentos en el mundo de la cultura: el imparable desmoronamiento de la propiedad intelectual tal y como la conocemos, y la emergencia del movimiento por la cultura libre. Los protagonistas serán algunos de los más importantes pensadores, activistas y creadores que están dando forma a esta revolución, como Lawrence Lessig, referente esencial del movimiento por la cultura libre, en su primera conferencia abierta en España; Jimmy Wales, fundador de la Wikipedia; el gran John Perry Barlow; Cory Doctorow, novelista copyleft y editor de Boingboing; el grupo de activismo por la reforma del copyright Downhill Battle... Entre los invitados nacionales, tendremos desde defensores de la reforma del marco legal como David Bravo y Carlos Sánchez Almeida hasta intelectuales como José Antonio Millán o Amador Sávater, para los que lo que está sucediendo en Internet no sólo está lejor de ser una amenaza para la salud de la cultura, sino que supone una oportunidad histórica. Y artistas como Jota, cantante de Los Planetas o Bea, guitarra de Nosoträsh, vendrán a contarnos de qué viven los músicos realmente.
Y no habrá sólo conferencias: una consultoría legal gratuita en la que abogados y expertos en propiedad intelectual donan una hora de su tiempo para contestar a todas vuestras dudas y preguntas; talleres por las mañanas para introducirse en las aplicaciones abiertas más interesantes para artistas y creadores, como Blender, Processing y PureData; un área de descarga de materiales culturales libres, y una selección de películas, cortos y documentales relacionados con la apropiación artística, la obra derivativa y la cultura del “corta y pega”.
Todo pasa dentro de cuatro fines de semana en Barcelona. La entrada a todas las actividades es libre. Podeis encontrar toda la información sobre el programa y horarios en la web de COPYFIGHT.
Pretendemos que COPYFIGHT sea una afirmación en contra de la represión y la criminalización de los nuevos habitos de consumo cultural, y un gran encuentro entre todos los que pensamos que es necesario otro modelo de cultura más acorde con las nuevas estructuras. Si tienes curiosidad y quieres aprender más, tanto si estás de acuerdo como si no, te esperamos allí. Y si no puedes venir, te agradeceremos que se lo cuentes a todos.
BOB GELDOF no es el único roquero famoso cuyas habilidades políticas hacen sombra a sus más limitadas contrubuciones musicales al progreso cultural reciente. Sonny Bono es otro nombre que se oye mucho en las charlas del departamento de cultura de Cockspur Street, a pesar de que Bono abandonó el escenario hace siete años.
Una vez más, ésta en el Reino Unido, la industria trata de extender hasta el infinito y más allá los derechos de propiedad intelectual. Utilizando peregrinas justificaciones se intenta, otra vez, confundir la propiedad intelectual con la inmobiliaria. La industria editorial está dispuesta a salirse con la suya, pase lo que pase y dañe a quien dañe, Y daño hay; la extensión desmadrada de los derechos de autor en amplitud y extensión tiene consecuencias. Como por ejemplo, ésta: que algunos establecimientos de revelado de fotos se nieguen a positivar fotografías demasiado bien hechas, no vaya a ser que estén violando el 'copyright' de un profesional y les caiga una demanda encima. Una vez más: la propiedad inmaterial desbocada linda con el absurdo.
Imagínese la situación: lleva usted un carrete tomado por usted mismo durante sus vacaciones a revelar. Contiene fotos de amigos, parientes, y alguna puesta de sol. Cuando va a recoger sus fotos, el dependiente le informa de que cuatro (o seis, o diez) de ellas no se las va a entregar. La razón: son demasiado buenas, podrían ser obra de un profesional. Y si lo fueran, y usted hubiese escaneado una obra ajena, y la tienda le hubiese entregado las fotos, el profesional podría demandarles... a ellos. Naturalmente, la tienda no quiere correr el riesgo, así que se queda usted sin sus fotos.
Leo en Barrapunto que periódico quincenal Diagonal, que se publica con licencia Creative Commons, dedica un especial de cuatro páginas a la propiedad intelectual, procomún y creación colectiva. Los artículos se pueden descargar de la web en PDF.
ESPECIAL // PROPIEDAD INTELECTUAL Y CREACIÓN COLECTIVA
-En la actualidad muchos grupos optan por colgar sus trabajos en internet para que la gente se los pueda descargar gratuítamente, ¿que te parece esa opción?
-Me parece una formula bastante razonable y, seguramente, si yo estuviera en esa situación también participaría. Preferiría que me piratearan a que no me conociera nadie. Soy realista. Yo ya he entrado en la dinámica profesional, el rollo de internet es legal y cada uno apechugamos con lo que nos toca. No se si se va a implantar en un futuro, pero yo ya llevo unos años en esta compañía y ya me he hecho al funcionamiento oficial de un proyecto, unos presupuestos, un estudio para grabar, etc. A mi me resulta más cómoda esta forma de trabajo y el resultado final es positivo. También se que estoy en un sitio donde no todo el mundo puede llegar, y me parece una salida muy razonable.
-¿Que te parecen las medidas que la SGAE está imponiendo para luchar contra la piratería?
-Yo soy socio de la SGAE, uno de los pocos estamentos que, se supone, defienden los derechos de los autores, y me siento protegido, y estoy con ellos. Pero entiendo que ahora todo ha evolucionado y hay una serie de historias contra las que es muy dificil luchar. También entiendo que no está bien que alguien que compra CD´s para grabar sus trabajos se le cobre un canon porque haya gente que piratee. Está claro que están cambiando los formatos. Internet se debería legislar un mínimo, porque yo no puedo decirle a nadie que no se baje música. Estoy convencido de que quien quiere tener un disco se lo compra. De todos modos, a mi el pirateo nunca me ha afectado excesivamente, de lo que vivo es de los directos. Nunca he vendido tanto para vivir de las ventas."
Como ya han explicado en Barrapunto, ayer comí con Pedro Farré, de la SGAE, y Juan José Castillo, de la ACAM. A la comida, además de Javier y un servidor, también asistió José Cervera.
No suelo dar parte en mi blog de con quién almuerzo porque creo que no le interesa a nadie y porque tampoco represento a nadie. Y soy de los que opina que hay que sentarse a hablar con todo el mundo, sobre todo con los que no comparten tus ideas. Pero, como veo que se ha montado un pequeño revuelo alrededor de esa comida, os cuento.
La cita la organizó Pedro Farré, que nos llamó hace unas semanas para buscar una fecha para vernos. En principio estaba previsto que acudiese también Ramoncín, que a última hora –nos enteramos en el restaurante– no pudo venir y en su lugar apareció de forma imprevista el representante de la ACAM.
Estuvimos debatiendo sobre el derecho que tiene el propio autor a regalar su obra si así lo desea, sobre las causas de la crisis discográfica y sobre el misterioso auge de los conciertos. Nada que ya no sepáis si pasáis por aquí habitualmente.
También hablamos de las licencias Creative Commons. Como ya ha dicho en otras ocasiones Pedro Farré, desde SGAE están interesados en este tipo de licencias. Por nuestra parte, les explicamos que sólo somos simples usuarios de esas licencias y que si quieren negociar cualquier tipo de acuerdo con CC nosotros no somos las personas adecuadas.
Ni mi opinión ni mi postura al respecto de la SGAE ha cambiado un ápice tras la reunión. No es la primera vez que discuto con Pedro Farré o con representantes de la ACAM, ya habíamos coincidido antes en varios debates y conferencias. La única diferencia es que esta vez estábamos almorzando (pago la SGAE). Y la única novedad es que, desde ayer, ACAM ha decidido acoger los contenidos de su web a una licencia Creative Commons apenas una semana después de cargar contra ellas.
El ministro de Justicia sueco, Thomas Bodström, ha exigido públicamente a la industria del disco el abandono total de sus sistemas de protección anticopia en los CDs. Aunque Bodström cree firmemente en la necesidad de remunerar a los autores, artistas, músicos, compositores y cineastas por lo que crean para el medio digital -lo que se confirma con la reciente propuesta en el parlamento de introducir medidas más severas en contra de la descarga de material protegido en la Red y las redes P2P - esos derechos -añadió ayer en una aparición en la televisión nacional sueca- deben estar compensados con los derechos de los usuarios a utilizar el material por el que han pagado. No es un consejo, es un aviso. El ministro ha advertido que, si persisten en su empeño de utilizar tecnologías de bloqueo en sus nuevos lanzamientos, el gobierno se verá obligado a ilegalizarlos.
Por su parte Magnus Mårtensson, abogado de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, ha concedido que los usuarios deberían ser capaces de hacer copias para uso privado. Añadiendo que, aunque años antes el sistema anticopia era un problema, hoy día sólo hay una empresa que mantienen dicho sistema en la fabricación de nuevos discos.
La ciudad condal acoge la segunda Jornada Sobre Música y Copyleft organizada por Defunkid de laMundial.net. Entre otros dospechosos habituales, Asier Martínez (Copiar, cortar y pegar no te convierte en un pirata) y Joan Ventosa, Gestor cultural con "La música como cultura...el movimiento desarticulado".
28 de mayo, sábado, en el Centre Cultural Collblanc - La Torrassa
c/ Mare de Déu dels Desemparats 87, l'Hospitalet BARCELONA
Entrada libre y gratuita.
El despido de Cortell en la Politécnica de Valencia ha sido tema en dos de los weblogs más populares del mundo -Slashdot y Boing Boing- como un caso claro de censura política. Pepe Cervera lo explica en Retiario:
En la Universidad Politécnica de Valencia es posible mantener cualquier opción política, siempre que no ponga en solfa la propiedad intelectual. Defender, por ejemplo, que las redes de intercambio de ficheros P2P tienen aplicaciones legales al parecer no es aceptable. Y si no que se lo digan a Jorge Cortell, profesor durante cinco años del Máster Multimedia de la citada universidad, que ha sido despedido por defender en público que las redes P2P pueden usarse dentro de la ley.
Actualización: Una cachondada de Wikipedia: Cortellismo. No apta para personas sin sentido del humor o de la ironía.
Aparentemente a Farré la reunión de amigos de ayer le ha puesto como una moto. Hoy en Libertad Digital:
Pedro Farré, abogado que representaba a la SGAE en la IV Jornada de Periodismo Digital, celebrado en Madrid, ha declarado que "igual que se necesita una licencia para conducir, tendrá que haber una identificación necesaria para navegar por Internet". El objetivo de esa identificación es "erradicar el anonimato de Internet". En su intervención, el periodista y blogger Arcadi Espada ha replicado que eso "supone decir que hay que prohibir el anonimato en la vida civil".
Pedro Farré ha justificado su petición sobre la idea de que "internet no es un mundo regulado" y que "no cabe la libertad sin responsabilidad". Según ha explicado, esta responsabilidad se diluye con el anonimato, del que se mostró "absolutamente en contra". No obstante, Arcadi Espada ha considerado que "mucho más peligroso que el anonimato en la influencia", tras lo que ha recordado el caso de la revista Newsweek, que publicó una información que luego se ha demostrado falsa y que sirvió de excusa a un grupo terrorista para cometer un atentado.
Durante el coloquio titulado "¿Qué responsabilidad?" se ha abierto el debate sobre la extensión del derecho al secreto profesional por parte de quienes participan en la información en los nuevos medios de Internet, como los blogs. En este contexto, Félix Lanilla, senador del PSOE, ha declarado que "una cosa es un medio de comunicación y otra cosa es una página web". La diferencia, a su juicio, estaría en que los primeros tienen una audiencia muy amplia. Espada le preguntó "¿Qué es una audiencia muy grande?", tras lo cual Félix Lavilla reconoció que "los límites no son claros" pero confió en que estos límites se fijarían en un acuerdo político.
Otro de los temas a debate fue el "estatuto del periodista". A juicio del periodista Juan Varela, esta propuesta de IU "supone poner en manos de los políticos la decisión de quién es periodista y quién no".
En el contexto del debate sobre la libertad y la responsabilidad de los medios en Internet, Félix Lavilla afirmó que "toda opinión que se reproduzca en España tiene que ser constitucional, es decir, no puede ser racista o sexista". Según puntualizó más tarde, no se pueden publicar "informaciones perjudiciales para la salud humana". Arcadi Espada consideró Internet como "la operación filantrópica más importante concebida jamás".
La IV Jornada de Periodismo Digital ha sido organizada por la Asociación de Periodistas Europeos.
1. La remuneración por copia privada existe desde hace más de 40 años en Europa.
2. Los soportes analógicos han desaparecido casi por completo del mercado.
3. La remuneración por copia privada nada tiene que ver con la lucha contra la piratería.
4. El canon de copia privada en España es de los más bajos de toda Europa.
5. La copia privada sirve para finnaciar actividades culturales y asistenciales.
6. La remuneración digital es aún más económica que la analógica.
7. Según la ley, los deudores del canon son los fabricantes y los importadores de CD.
8. Los colectivos anticanon no respetan el mundo de la cultura.
Firmado:
1. ASOCIACIÓN DE GESTIÓN DE DERECHOS INTELECTUALES (AGEDI)
2. ARTISTAS, INTÉRPRETES O EJECUTANTES SOCIEDAD DE GESTIÓN DE ESPAÑA (AIE)
3. ARTISTAS INTÉRPRETES, SOCIEDAD DE GESTIÓN (AISGE)
4. CENTRO ESPAÑOL DE DERECHOS REPROGRÁFICOS (CEDRO)
5. DERECHOS DE AUTORES DE MEDIOS AUDIOVISUALES (DAMA)
6. ENTIDAD DE GESTIÓN DE DERECHOS DE LOS PRODUCTORES AUDIOVISUALES (EGEDA)
7. SOCIEDAD GENERAL DE AUTORES Y EDITORES (SGAE)
8. VISUAL ENTIDAD DE GESTIÓN DE ARTISTAS PLÁSTICOS (VEGAP)
Linkin Park quieren rescindir su contrato con Warner, coincidiendo con una ampliación de capital del sello discográfico.
El grupo ha emitido un comunicado afirmando que los nuevos propietarios se beneficiarán de la oferta pública, pero que nada de ese dinero llegará hasta los artistas.
La banda afirma que han sido responsables del diez por ciento de las ventas del sello discográfico en los últimos cinco años. Linkin Park tiene todavía que entregar por contrato cuatro álbums más a Warner, pero el grupo afirma que no tiene intención de hacerlo, y que están estudiando distribuir sus nuevas canciones por Internet.
Mucho más en Google News. Parece que por fin algunos se están cansando de poner la cara por los de siempre. Puede que todo vaya a ser mucho más rápido de lo que pensábamos.
Sherman sugiere que las universidades deberían recordar a los usuarios la "necesidad de hacer un uso responsable de los recursos de la Red". En mi clase de Informática en Carnegie Mellon, "Introduction to Computer Music," yo dedico un poco de tiempo a hacer eso. Les explico a mis estudiantes cómo, históricamente, las multinacionales discográficas han dominado la indústria, negándose a grabar a algunos de los más grandes artistas americanos, incluyendo a Louis Armstrong. (Sus primeras grabaciones fueron manufacturadas por una antigua compañía de pianos en Indiana, que fue fue demandada por las multinacionales de la época por infracción de patente). Señor Sherman, es éste un ejemplo del "clima donde se valora la creatividad" que andaba usted buscando?
Esta es la respuesta de Roger Dannenberg en una carta al director que se ha publicado hoy en el mismo periódico. Una traducción más breve sería, probablemente: vete a enseñarle valores a tu puta madre. Estafador.
En cuanto a los argumentos esgrimidos por los artistas de que la piratería, lejos de afectarles, les ayuda a llenar conciertos, [Teddy Bautista] también se mostró contrario, ya que considera que éstos cambiarían su opinión si se les pirateasen las entradas a los conciertos. Ante esto, el director de la SGAE en Canarias, Octavio Álvarez, considera que es muy difícil relacionar el hecho de que la difusión ilegal de las obras llene más conciertos, ya que sostiene que el éxito o no de un concierto es “casi un misterio”.
Yo es que no sé porqué nos molestamos en intentar encontrar explicaciones razonables para lo que entra en el terreno de lo sobrenatural. ¿Alguien tiene el teléfono de Mulder, o por lo menos de Iker Jímenez?
"Mis amigos guionistas y yo teníamos un tanto por ciento de la producción que dependía de los beneficios. Según la productora no nos pagan porque no hubo beneficios”.
Karra Elejalde, coguionista de Airbag, una de las películas españoles de mayor recaudación de la historia del cine español: más de siete millones de euros. El caso fue a los tribunales y la juez dio la razón a la productora. El concepto es el concepto.
“Se están cerrando compañías, se están despidiendo ejecutivos porque no se están cumpliendo los objetivos previstos. Esto es un drama muy grave”
Luis Hernández de Carlos, presidente de la Federación de Distribuidores de Cine (Fedicine) y director general de Warner Sogefilms. Un pobre ejecutivo que ve como por culpa de la piratería sus compañeros de golf están siendo salvajemente prejubilados.
Un tribunal de apelaciones francés ha dado la razón a una organización de consumidores al prohibir los sistemas anticopia de los DVD. La nueva Ley de Propiedad Intelectual española podría prohibir ese tipo de sistemas también.
La Sociedad General de Autores y Editores ingresó el año pasado más de 300 millones de euros, un 11,9% más que el año anterior, a pesar de la crisis discográfica y la piratería. Es la primera vez que la SGAE alcanza esta cifra en toda su historia. Durante los últimos diez años, los ingresos de esta sociedad de gestión no han parado nunca de crecer con un nuevo récord cada año.
Expondré los hechos en orden: de menor a mayor grado de sorpresa. Resulta que el Grupo PRISA tiene un “Master de Propiedad Intelectual” (¡oh!). Y los alumnos, con sus profesores, se están dedicando a visitar institutos madrileños para convencer a los alumnos de lo mala que es “la piratería” (¡ooh!). Y, lo mejor: el diario El País ha decidido que tan magno acontecimiento se merece toda una página del periódico: la número 29 del suplemento de Madrid de ayer (¡ooohhh!).
Una vez repuestos del susto, analicemos el texto. Es una joya del humor. Según recoge el artículo, José Manuel Gómez Bravo, director de Propiedad Intelectual del Grupo Prisa y codirector de dicho master, aseguró sin rubor en la charla: “En Lavapiés hay gente con las manos sangrando después de estar tostando compactos y películas durante 18 horas”.
Otra perla: “A un chaval que toca en un grupo de rock le contaron que si un día decide colgar sus composiciones en la Red es bastante probable que alguien termine plagiándole”. Así que nada de regalar canciones en la Red, jóvenes músicos, que eso además es competencia desleal contra los artistas colegiados.
Pero la mejor es esta frase: “Los alumnos del curso pintaron un panorama desolador, con tiendas de discos sólo llenas de discos recopilatorios”. Yo todavía estoy temblando.
El último anteproyecto que se ha filtrado en Internet de la Ley de la Propiedad Intelectual (LPI), fechado el 20 de diciembre de 2004, recorta el derecho a cita. Esta reforma ilegalizará el “press clipping”, las empresas que comercializan revistas de prensa, e impedirá a medios como Periodistadigital.com reproducir artículos de otros diarios amparándose en el derecho a cita.
El remix original, obra de Luis. El remix del remix a la izquierda, cortesía de Coldwind. El de abajo, perteneciente a una serie de tres, se lo agradecemos a elholo. Con un click pueden llegar a los archivos originales.
Y por supuesto, gracias a Amador, a quien le deseamos un muy feliz domingo con su nuevo Debian.
La estrategia anunciada por nuestra ministra de cultura para solucionar la crisis discográfica por el método Goebbels y pasarle la factura al contribuyente (¿qué fue de los tiempos en que los lobbies privados se pagaban su propia propaganda?) no es la cima de la maldad absoluta; aún se puede perfeccionar. Sólo hace falta mirar un poquito al norte para tomar algunas ideas de los gabachos; ¿Qué tal combinar la propaganda con publicidad encubierta de servicios online de pago, y pasarla en los colegios en hora de clase?
El procedimiento es el siguiente. Un día cualquiera se suspende la clase de inglés y se sustituye por una "sesión educativa sobre el buen uso de la Red". Tras una ilustrativa demostración de cómo usar Google para hacer los deberes y una guía para no caer en las garras de las redes pedófilas, se pasa al momento estrella: el vídeo preparado para la ocasión por PromusicFrance.com, punta de lanza de las campañas contra las descargas de redes P2P en Francia.
"Distribuir archivos musicales sobre los que no posees derechos se paga con 3 años de prisión y multa de 300.000 dólares...es un riesgo muy grande por algo tan pequeño, sobre todo cuando existen ofertas gratuitas y sitios legales de pago". Mientras un locutor lee este párrafo, sobre las imágenes se superponen los logos de iPod y el iTunes Music Store. Apple es obviamente otro de los colaboradores de la campaña.
Me pregunto cuánto se paga en Francia exactamente por la verguenza de un ministro de educación. Los mismos responsables de la campaña, por cierto, son escépticos respecto a su éxito, porque los alumnos a los que va dirigida no son suficientemente jóvenes.
"Para los estudiantes de 3º y 4º es quizás demasiado tarde, porque ya han adquirido malos reflejos...sería necesario quizás poder intervenir en primaria (7 años)".
Cytek de Wifiblanes nos escribe para contarnos el interesante proyecto en el que se han embarcado: Wireless Unplugged. Músicos, editores de vídeo, ilustradores y fotografos de diferentes lugares realizan una obra colaborativa que acabará convertiéndose en una caja con un CD y DVD que venderán fisicamente, pero cuyos contenidos estarán licenciados bajo Creative Commons.
Esther Fuldauer, una de las participantes, explica así el proyecto:
El proyecto quiere demostrar que la música se puede vender con una licencia Creative Commons. Algunas de las canciones que irán en este album creadas por Musik ya están disponibles para bajarse gratuitamente, la única diferencia ahora y que seguramente haga este trabajo más atractivo para su compra es el trabajo realizado por cualquier artista que quiera contribuir. Cualquier cosa que quepa en la caja de un CD es válido: diseño, video arte, fotografía, arte y por supuesto la música. Este proyecto ya ha empezado se lanzará el próximo año 2006.
Ahora, ésta os va a encantar: en pleno lanzamiento de la PSP en las américas, un juez de distrito de Oakland, California, ha ordenado a Sony Computer Entertainment Inc. (jp) y su filial americana el pago de 90.7 millones de dólares en concepto de daños a la empresa Immersion Corp. Además, Sony deberá detener inmediatamente la venta de productos que utilicen los controladores Dual Shock (los que tiemblan), así como otros cuarenta productos de software (aka videojuegos) que circulan por el mercado. Bienvenidos al maravilloso mundo del mercado de patentes.
El momento cumbre de Immersion corp. en el sector tecnológico fue la firma de un papel. Concretamente, la patente sobre el feedback táctil, el uso de dispositivos electrónicos controlados por un ordenador con un motor que vibra para estimular al usuario. Ese papel les ha reportado ya pingues beneficios, incluyendo 26 millones de dólares de Microsoft, ayer demandado por infracción de licencias, hoy parte del accionariado de la compañía; le han metido un puro a Sony por segunda vez y habrá que ver lo que pasa con el resto de los fabricantes de consolas. Esta empresa es el ejemplo perfecto de lo que vamos a ver en casa como las cosas se tuerzan del todo en Bruselas.
Las licencias y la responsabilidad. Tanto la oficina de patentes como el circuito legal del copyright se han convertido en el parquet de un nuevo mercado a explotar: el de las ideas. Propuestas empresariales como Intellectual Ventures, denominada la empresa del siglo XXI, son el ejemplo perfecto de ese nuevo mercado, un sistema de compraventa de un bien extremadamente sobrevalorado. Porque no nos engañemos: las ideas no valen tanto. Las musas de las ideas son ejemplarmente promiscuas; hasta el más borrico ha tenido una gran idea alguna vez, generalmente en el bar, después de unas cervezas. Lo realmente valioso, y raro, es su materialización.
Todos tenemos grandes ideas que cambiarían el mundo pero muy pocos tenemos la energía, el valor, los recursos o los conocimientos necesarios para convertirlas en realidad. Todos hemos salido del cine más de una vez pensando: vaya mierda de película, yo lo habría hecho mejor, pero no todos vendemos la casa para rodar un documental. ¿Qué ocurre cuando el hecho de haber tenido una idea brillante nos convierte en la única persona con derecho legal para llevarla a cabo? ¿Estamos todos capacitados para sacar adelante cualquier cosa que se nos ocurra, explotando todas sus ramificaciones hasta agotar la última posibilidad? Y lo que es más importante: ¿es justo que bloqueemos el camino a otros que sí lo están?
El mercado de las ideas deifica la posibilidad pero obstaculiza su ejecución. O, en otras palabras, premia al especulador y castiga al currante. O lo elimina. Empresas como Immersion empiezan trabajando en un proyecto que cambiará, mejorará o, sencillamente, ampliará el mercado tecnológico de una manera u otra. Hagan lo que hagan, tendrá que ser nuevo o mejor que lo que ya hay, porque si no no hacen negocio y la empresa fracasa. Son empresas llenas de técnicos, ingenieros, programadores y expertos que trabajan diez horas al día para ser los mejores. Pero ¿qué pasa cuando esa empresa gana la lotería patentando una idea que pega la campanada en un sector multimillonario, como es el caso de la industria del videojuego? Lo que pasa es casi un chiste de los cínicos en la industria: el romance con la innovación se acaba y los técnicos, ingenieros, programadores y expertos se van; es la era de los abogados. La compañía se ha convertido en un capítulo de Ally McBeal.
Es un hecho: la mayoría de las empresas que patentan licencias millonarias abandonan la innovación y acampan en el juzgado. Es igual que en el Monopoly: cuando has colocado cuatro hoteles en las calles de más valor ya no quieres seguir circulando, es mejor acabar en el trullo y cobrar peaje a todos los demás. Las ganancias ya no proceden de tu capacidad de innovar sino de coartar los avances de los que vienen detrás, convirtiendo el mercado del desarrollo en un campo de minas que, en última instancia, acaban explotando bajo los pies del consumidor en forma de productos deficientes o precios disparatados.
A mi Sony no me da pena, se lo pueden permitir. Lo que me da pena es el impuesto revolucionario que nos tocará pagar ahora por tener un mando molón, de los que tiemblan cuando viene el malo. Eso, y lo que está por venir.
Una vez más, nos están contando que las recopilaciones caseras (ahora en la forma de ripear y quemar CDs) están matando a la música. No es cierto: sencillamente son una manifestación del verdadero amor y afirmación del ego que supone compartir la música con tus amigos y amantes. Intentar controlar que la gente comparta música -cerrando redes P2P o blogs de MP3 o BitTorrents o la próxima tecnología que venga- es como intentar controlar los designios del corazón. No hay nada que pueda pararlo..
El gobierno brasileño no deja de sorprenderme con sus continuos arrebatos de lucidez extrema. El ministerio de medioambiente ha decidido abrir una base de datos abierta que compile todos los microorganismos descubiertos en el pais. Su intención formal es proteger esta información de la biopiratería, una práctica común por parte de compañías extranjeras que viajan al sur y recolectan este material para su explotación comercial, no sin antes bloquearlo con patentes que sus paises de origen no se pueden permitir comprar.
El Banco de Microorganismos -bautizado Colección Brasileña de Microorganismos Medioambientales e Industriales se inauró el 24 de Febrero, y pondrá sus bancos al servicio de la comunidad científica e industrial.
El gato escapó hace tanto tiempo y está tan lejos de su jaula que no tiene sentido seguir con la caza. Probablemente yo siga consiguiendo más fans de nuestra música, tanto si la consiguen legalmente como si no.
Es la opinión de Andy Gershon, presidente de V2 Records, discográfica de grupos como The White Stripes y Moby. Como muchos responsables de compañías de discos independientes está preocupado por que la disparatada batalla legal contra los sistemas de intercambio de archivos acaben dinamitando tecnologias que, hoy por hoy, son el futuro de la distribución de música en la Red.
Entonces el ADN de Spike Greenbaum probó que ella era la descendiente directa de Jesús o de un hermano suyo. Spike permitió a los católicos usar su Biblia a cambio de que el Papa la casara con su novia. Entonces dijo que como los curas pudieron elegir entre casarse o ser célibes durante los primeros 1.000 años, pero que después tuvieron que ser célibes durante los siguientes 1.000 años, todos los curas deberían ahora casarse con al menos una persona. Y como Jesús había dicho a sus seguidores que vendiesen sus posesiones y dieran su dinero a los pobres, todo objeto valioso propiedad de la Iglesia Católica tendría que ser donado para la investigación sobre el SIDA.
Los Católicos refunfuñaron, pero se consolaron un poco cuando los tribunales fallaron que el Corán era un trabajo derivado y Spike impidió a Arabia Saudí usarlo hasta que permitieran a las mujeres conducir y a los hombres no.
Un internauta francés acaba de ser absuelto por un tribunal de apelación francés, que confirmó la sentencia dictada en octubre pasado por otra sala de menor rango. La acusación provenía de 17 gigantes de la industria cinematográfica (entre ellos Columbia Pictures Industries, Disney Enterprise, Dreamworks, Gaumont Columbia, MGM Entertainment, Paramount y Warner Bros), que acusaban a un estudiante de informática de disponer de 488 películas, unas copiadas de DVDs y otras descargadas desde Internet.
La sentencia -que crea jurisprudencia en el país galo- afirma literalmente que "una vez que una obra ha sido difundida, el autor no puede prohibir las copias o reproducciones estrictamente reservadas al uso privado del copista y no destinadas a un uso colectivo"...
Y ojo al dato: durante el juicio de apelación, el abogado defensor manifestó que un internauta, al comprar un ordenador o incluso un CDROM, ya pagaba una tasa para poder hacer una copia privada, antes de afirmar: "los internautas no son pues piratas, sino meros usuarios-consumidores".
Por su parte, los representantes de la industria del cine no lograron hacer valer ante el tribunal su tesis: "la descarga no es forzosamente ilegal. Lo ilegal es descargar de fuentes ilícitas. Y la primera copia de películas que aparece en los sitios de descarga es forzosamente ilegal".
La noticia es de Kriptópolis y David Bravo se encarga de comentarla breve y pertinentemente en clave local.
El cantautor de la parada de metro de Sol, en Madrid, no quiere una limosna, sino que le compren su CD artesanal. Lo mismo que la banda de viento gipsy instalada en la plaza de Catalunya de Barcelona. Kiko Veneno quiere que le compren sus canciones en Internet y sólo en Internet; M. C. D., que se las descarguen gratis en MP3, y Maria Schneider, que sus fans pongan dinero en ArtisShare para grabar su música.
La tienda de discos, como espacio de venta musical, ha perdido el monopolio. Y no sólo por culpa del top manta ni de la piratería.
La comunicación por Internet, la compresión de la música en MP3 y las nuevas formas del derecho de autor están alterando el final y el principio del negocio musical, la tienda y el sello discográfico. El llamado copyleft es un tipo de licencia que permite la reproducción de la obra siempre que se reconozca la autoría del original y, si se modifica, de los trozos no alterados.
La música de libre copia y distribución ha seducido a decenas de grupos sólo en España, noveles y veteranos. En un alarde de autogestión, ellos mismos producen sus discos y los regalan en sus webs. Defunkid, alma del grupo barcelonés laMundial.net, explica la situación: "Volvemos al directo, a las bandas pequeñas con poco público pero fiel". Defunkid se define como "la Elena Francis de los músicos" porque desde su web escribe artículos y responde a preguntas de cada vez más interesados: "Quieren saber qué implica hacer música libre. Si no hay más grupos copyleft es porque no tienen información".
El Ciberpaís descubre vuelve a tratar del tema del copyleft. La definición que da de éste parece sacada de "Juego de niños" y no sé si se llevaría ni un gallifante; por ignorancia o mala fe inspirada por la SGAE se llama "piratería" lo que no lo es (es los EE.UU. la descarga de las redes p2p de material con copyright será otra cosa e ilegal, pero en España es perfectamente legal en tanto que copia privada); y se repiten viejas falacias como que las ventas de discos bajan en todo el mundo, cuando el año pasado subieron al menos en un mercado tan importante como el británico, importante tanto en volumen como en creador de tendencias comerciales. Pero bueno, supongo que la noticia es que un gran medio generalista hable de la música e Internet citando más a Defunkid y Nacho que a Teddy Bautista. Paso a paso, tacita a tacita...
¿Qué hace un ciudadano europeo ante una tomadura reiterada de pelo? ¿Cuántas veces hay que repetir el partido, hasta que gane el sí de los gobiernos? Después de rasgarse ruidosamente las vestiduras a cuenta de la abstención de los españoles en el Referéndum de la Constitución europea, los gobiernos de la Unión aprueban (si Dinamarca, y los dioses, no lo remedian) las patentes de software en su reunión de hoy lunes. Y luego los burócratas europeos y los gobiernos de los estados de la Unión se extrañan de que los ciudadanos pasemos de su política. ¿Cómo no, si son capaces de rechazar la voluntad popular, expresada varias veces vía parlamento, todas las veces que haga falta hasta salirse con la suya y aprobar una norma perniciosa para Europa?
El aburrimiento en política está grandemente subestimado; siempre es mejor vivir en tiempos carentes de cualquier interés histórico, sin guerras, revoluciones ni convulsiones políticas. Bienaventurados son los tiempos de burocracias, en los que los cambios no son tan radicales como para provocar pasiones, en los que la política no es una cuestión de vida o muerte.
"Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas."
Cultura Lliure es un espacio de publicación de contenidos culturales libres y gratuitos creado por la gente de La Farga. Su primer proyecto es la traducción al catalán del texto fundamental de Lawrence Lessig. Aquí, versiones para descargar en PDF, txt y Open Office.
"Los copyrights de las esculpturas y otros elementos como las fuentes, los jardines, etc, pertenecen a los artistas que los crearon. De este modo, cualquiera que reproduzca las obras, especialmente por motivos comerciales, necesita el permiso del artista. Los artistas cada vez son más sofisticados por lo que respecta al copyright y esta la práctica standard para los artistas de hoy día... Esto no era así hace años".
De manera que esto es lo que hay: incluso algunos de nuestros espacios más obviamente públicos ya no lo son; son propiedad privada. Solamente puedo imaginarme qué es lo próximo que viene--¿hacer micropagos via wireless a cambio de echarles un vistazo a los monumentos? ¿Por qué no? A las ciudades les vendría bien el dinero, ¿no? Lo que me gustaría saber es si los artistas y arquitectos implicados le han pagado a todo el mundo que ha cruzado alguna vez por su conciencia creativa. Una pena. La patología del mercado claramente llega más hondo de lo que la mayoría de nosotros había imaginado. Esta no es la manera de revivir nuestros espacios públicos o de convertir nuestras ciudades a lugares acogedores.
En fin, quizás no se hayan enterado de nada, pero yo explico y ustedes releen. A partir de este enlace en Trademark sobre cómo el ayuntamiento de Chicago limita la posibilidad de hacer fotos en sus parques y cómo, si no te portas bien, dos guardas montados en Segways te van a impedir que sigas adelante y te van a decir que "todo el parque tiene copyright". La historia se va contando enlace a enlace, empezando en Trademark. Cuyo autor se pregunta: "Si no está hecha con permiso del autor, la segunda imagen, de una escena reflejada en la aluvía metálica ¿viola el copyright de ola escultura?" Y añado, yo, ¿a quién pertenece el copyright de una foto reflejada en una obra de arte mostrada en público? En fin, que estas tonterías están de más tan temprano un sábado.
[David aclara en comentarios una cosita fundamental: En España, nuestra LPI dice: "Las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotografías y procedimientos audiovisuales". Necesario recordar siempre que, aunque cada vez más homogéneas a peor, subiendo las restricciones como en una especie de partida de póker contra los ciudadanos, las legislaciones sobre la Propiedad Intelectual de los distintos países difieren, y que las batallas en los EE.UU. son las que quizás se siguen con más atención pero no son necesariamente las únicas ni, a corto plazo al menos, las de todos. Eso sí, son las mías más de 250 días al año...]
A partir de ahora cuando oiga aquello de que la Propiedad Intelectual es necesaria para proteger a los pobrecitos autores, échese mano a la cartera. Porque hay pruebas de que esa afirmación no es cierta.
El estudio se llama "Artists’ earnings and copyright: A review of British and German music industry data in the context of digital technologies" (Ingresos de los artistas y 'copyright'; una revisión de datos de las industrias musicales alemana y británica en el contexto de las nuevas tecnologías), de Martin Kretschmer, y sus resultados son espectaculares. Basándose en amplios estudios sobre la realidad industrial de ambos mercados y entrevistas en profundidad con 8 artistas (4 de cada país), Kretschmer llega a varias conclusiones de interés. La más importante: para la inmensa mayoría de los músicos (entendiendo como tales a compositores, productores y ejecutantes) el 'copyright' es económicamente negativo, y cada vez más.
La razón es que los ingresos que obtienen por este concepto casi todos los músicos son ridículos, mientras que el progresivo endurecimiento de las normativas de protección hace cada vez más difícil (y caro) a los mismos artistas asegurarse de que su uso de obra previa es legal. El efecto es que los costes de hacer música aumentan, pero no así los ingresos.
Más en Retiario. Siento volver al copyright, pero no todo va a ser publicidad acrobática.
Sin ninguna patente de importancia, Lego cambió su estrategia a las leyes del copyright y el trademark para proteger su mercado. En particular, Lego ha intentado en muchos países registrar como una marca el aspecto de un bloque standard de Lego con sus ocho pigotes.
Mientras que Mr. Nielsen [de Lego] acepta el concepto de que se supone que las patentes solamente les dan a los inventores una protección limitada contra la competencia, insistió en que Mr. Christiansen [de inductria competidora Mega Blocks] diseño sus bloques con "atractivo visual" (?) [eye appeal], el cual está protegido por las leyes del copyright y el diseño industrial.
La complejidad de los litigios implica que ninguna parte puede proporcionar una hoja de resultados sin pérdidas. Lego, por ejemplo, ganó en un tribunal chino el año pasado contra el diseño de un juego pirata producido por una pequeña juguetera china. Pero Mega Blocks ha ganado ligitios de importancia en Francia e Italia, al igual que en la Agencia para las Marcas de la Unión Europea.
Igual que Apple, Lego se beneficia del marketing viral gratuito de sus fans, que, con proyectos como la construcción de esta impresionante catedral, le hacen una promoción por la que Lego solamente puede estar agradecida. Yo, por contra, siempre preferí los Tente, no me gustan las idolatrías, seculares o no, y encuentro un cierto placer en acercar a esta empresa en una de las obsesiones de este blog: la perversión de la propiedad intelectual. Tengan o no razón, merece la pena llamar atención sobre las prácticas intimidatorias de Lego, como hace en este artículo el NY Times. Catedral cortesía de Planeta Kornerson.
Como un desafortunado precedente ha sido calificada la decisión del juez arbitro que acogió la demanda del consorcio empresarial periodístico Agustín Edwards y Cia., empresa propietaria del diario conservador “El Mercurio”, mediante la cual ésta reclamaba la titularidad sobre el nombre de dominio “elmercuriomiente.cl”.
El nombre de dominio en cuestión venía siendo usado por cerca de cuatro años por un colectivo de estudiantes de diversas carreras de la Universidad de Chile, quienes adoptaron la popular consigna del movimiento estudiantil de reforma universitaria de 1967 como un medio de comunicación en torno a temáticas estudiantiles, ante la falta de cobertura de la prensa sobre temáticas propias, tal cual aconteció con los hechos que dieron origen a la frase “el mercurio miente” durante la década de los sesenta...
El fallo asegura que el uso dado por la agrupación de estudiantes: carece de interés legítimo, ya que no tiene derecho alguno, ni siquiera un germen de derecho sobre la frase en cuestión; es engañosamente similar a la marca de que es titular la demandante, “El Mercurio”; y, constituye un acto de mala fe, pues vulnera la ética comercial.
Vía la entrada de gasc doy con un ya viejo y conocido caso de uso de la ley de la propiedad intelectual para practicar la censura contra las voces críticas. Casi veinte días, coño, a este paso cualquier día de estos pongo en Letras que Pisistrato mandó transcribir la Iliada. Diría más cosas sobre esa acción de Pisistrato, pero mejor no.
Es también conocido que cuando unos aristócratas y diplomáticos franceses visitaron España en 1612 se quedaron boquiabiertos al saber las humildes circunstancias y escasa consideración en que vivía Cervantes, quizá el escritor vivo en aquel momento con mayor reputación internacional, y que comentaron con indudable sorna que casi era mejor así, que permaneciera pobre para que siguiera enriqueciendo al mundo con sus obras.
Párrafo y anécdota de dos filos, a emplear por los mafiosos de la SGAE y por los que vean el copyright como un mero incentivo para crear y enriquecer a la sociedad, por dura que esta verdad sea en este caso extremo. Porque tampoco es cuestión de que nadie se muera en la miseria como esta instancia, la última vez que la literatura española aportó algo nuevo a la universal...
El artículo de Adolfo Estalella en el diario económico Cinco días sobre la presentación de las licencias CC en Madrid es un ejemplo de libro de eso que está tan de moda de la paradoja de los medios, que en lugar de informar, desinforman, aunque sea con buena intención.
En la nueva cultura chocan usuarios con capacidad para realizar infinitas copias y empresas que tratan de mantener un modelo de negocio basado en el pago por cada copia de las obras. En medio ha surgido un movimiento llamado copyleft, que traza un camino intermedio entre la piratería y el copyright.
Uno espera que un redactor del diario económico más importante del país tenga más luces que Teo Cardalda o que, al menos, sea capaz de entender sus propias notas cuando vuelve de las conferencias. O que conozca la existencia de una herramienta fantástica llamada Google y que, además, la use antes de ponerse a escribir. Pero dice: no está claro que puedan desarrollarse modelos de negocio sostenibles basados en un uso de la propiedad intelectual tan flexible. Google! Google! O el botoncito de busqueda del Economist. O el Business Week. ¡O Google!
Decir que el copyleft es un término medio entre el copyright y la piratería es una barbaridad, por varias razones. La primera, que implica que el copyleft tontea con la ilegalidad, un matiz que Lawrence Lessig -abogado y reputado profesor de leyes en la Universidad de Stanford- y los muchos bufetes que han trabajado duro para adaptar estas licencias a la regulación de cada país, no apreciarían. La segunda -es algo complejo, lo entiendo -que descargar de la red y piratear no son sinónimos. La tercera es que demuestra que no se ha enterado de nada. Y me da la oportunidad de utilizar mi proverbio favorito: de buenas intenciones está asfaltado el camino hacia el infierno.
Copyleft no es lo contrario de copyright. Cada vez me doy más cuenta de que uno de los problemas fundamentales a la hora de entender la aproximación del copyleft a la sociedad y a la cultura está en su mismo nombre, copyleft. Es confuso. No funciona. Quizá por eso Lessig y su equipo han sido lo bastante astutos como para cambiarlo por Creative Commons y añadir a su logo el lema: Algunos derechos reservados frente al Todos los derechos reservados de la gran C del Copyright.
La palabra Copyleft existe porque nos hemos acostumbrado a que la palabra Copyright signifique una sola cosa. Lo cierto es que el Copyleft es uno de los modelos posibles del Copyright -que significa "derecho de copia"- y no su opuesto. Es verdad que es la alternativa moderada, pero no entre el Copyright y la pirateria, sino entre el modelo restrictivo de "todos los derechos reservados" del Copyright y el modelo -algunos creen que igual de restrictivo- de la GPL, bajo la cual cualquier código que utilice software con dicha licencia deberá redistribuirse bajo las mismas condiciones, incluso si un tercero quiere hacer dinero con él.
Pablo Romero lo explica muy bien: el fin de las licencias Creative Commons es la promoción del dominio público y la difusión de la cultura mediante la creación de nuevas licencias de 'copyright'. El proceso de licenciar un trabajo con una CC es rápido, sencillo y ofrece varias opciones, desde la más cercana al Copyright tradicional (en el que se reservan los derechos de modificación, de publicación y de explotación) a la más abierta, llamada Atributiva, en la que los derechos de reproducción, modificación, publicación y explotación quedan libres para quien los quiera aprovechar siempre y cuando respete la atribución a su autor original. Las licencias se han adaptado a varios tipos diferentes de material creativo (imagen, audio, video, texto...) y cada una de esas licencias está definida en tres tipos de código: jurídico, informático y humano (comprensible para el usuario que no es ni jurista ni informático). Su fin, efectivamente, es el de ampliar un marco no restrictivo donde la creación sea un campo común en el que todos podamos sembrar y aprovechar sus frutos. Dar un poco para conseguir mucho.
Copyleft no significa renunciar al derecho de autor. Ni de coña. Que yo publique este articulo en mi blog con una licencia copyleft no significa que menganito pueda copiarlo, publicarlo en otro sitio y decir que lo ha escrito él. Claro, poder sí que puede, pero eso no es copyleft, es piratería (¿ven la diferencia?). Mi licencia me protege de eso y, si le pillo, le puedo denunciar por infringir la ley. La licencia de Elástico es atributiva y permite modificaciones pero no explotación comercial. Significa que, si alguien hace un libro con nuestros artículos -o incluye un artículo nuestro en un libro- y quiere cobrar por él, tiene que hablar con nosotros y conseguir nuestro permiso. Puede que se lo demos gratis y también puede que no (porque aquí, o follamos todos, o matamos a la puta). Pero si alguien se la salta, tiene responsabilidades legales que pagar.
Cuando el diario Madrid y más decide acogerse a una Creative Commons no lo hace movido por su espíritu de generosidad sino por su sentido común. Entiende que cada vez que alguien usa cualquiera de sus artículos, lo que consigue no es colocar un periódico menos sino ganar un lector más. El autor no pierde su artículo, sino que gana difusión. Y el Madrid y Más no pierde lectores porque sólo Madrid y Más puede darles lo que les gusta. Nadie quiere matar a la gallina de los huevos de oro. Sólo quieren que comamos todos. Algunos tendrán menos oro pero tocaremos a más.
Give a little, get a lot. Pero lo más importante, desde un punto de vista egoísta y también profesional, es que el autor recupere el control sobre su propia obra, un derecho que le ha sido arrebatado por empresas de gestión y de distribución que también dan un poco para conseguir mucho, pero cuyo modelo de negocio consiste en secuestrar dicha obra del resto de la sociedad. Como periodista, compositora y escritora, quiero tener poder de decisión acerca de mi propia obra sin renunciar a la difusión de la misma. Y ese es un derecho que nos ha costado recuperar, pero que ya nos ha reportado enormes beneficios, personales, profesionales y económicos.
Por eso estamos aqui trabajando en lugar de terminar los libros que se nos apilan junto al sofa. Porque no somos famosos ni millonarios y porque queremos dar un poquito para obtener mucho más. ¿Qué se creían, que éramos tontos?
La difusión del conocimiento nunca fue tan fácil y tan asequible. Gracias a Internet, cualquier persona puede publicar y distribuir con un coste mínimo y con un alcance potencialmente planetario. En este contexto nació, hace dos años, Creative Commons, un proyecto internacional sin ánimo de lucro cuyo fin es la promoción del dominio público y la difusión de la cultura mediante la creación de nuevas licencias de 'copyright'. Estas nuevas licencias dejan en manos de los autores la decisión de quién puede usar y copiar sus obras. Es, en definitiva, el paso de la frase "todos los derechos reservados" a la expresión "algunos derechos reservados".
El pasado día 1 de octubre, en Barcelona, se presentaron las licencias Creative Commons adaptadas a la legislación española (Ley de la Propiedad Intelectual y normas de derechos de autor), en dos idiomas, castellano y catalán. Tres meses más tarde, el 24 de enero, un grupo de creadores, abogados, autores, editores y 'bloggers' celebró en Madrid una presentación para acercar al público esta nueva manera de proteger los derechos y, sobre todo, fomentar su uso.
Pablo ha escrito una espléndida introducción a las licencias Creative Commons en su cobertura del acto con el que se celebraron los 100 días de CC en España. El artículo (perfecto para que se lo envíen a quienes aún no hayan oído sobre CC) es del viernes pero nosotros lo vamos a poner hoy para empezar la semana con buen pie y darle además prominencia un día, el lunes, de muchas visitas tras el bajón del fin de semana. También Pablo nos dedica una entrada, a la que por timidez no enlazo pero que sí le agradecemos. Busquen, busquen.
Para sufrir una incapacidad casi innata para la mitomanía y el entusiasmo no puedo negar que he tenido suerte con mis escasos "héroes": le estreché la mano a mi poeta vivo favorito y vi al artista inmenso de North sentado en la misma biblioteca a la que voy para absorber la tensión de los críos de primero. Y como todos los etc, de forma completamente inesperada pude perderme por un minuto. Así que me perdonarán (si quieren, si no da igual) esta curiosa foto de Larry Lessig (sentado, ensimismado) y John Perry Barlow (en alto, posando) tomada en Porto Alegre: al primero lo vi destrozar a Jack Valenti, al segundo le hice una entrevista un día precioso, y eso de verlos juntitos conmueve. A la imagen he llegado gracias a la flaneuse (lindo nombre), que enlaza a Llorenç Valverde, quien hace la foto y cita esta perla de Barlow:
Gutenberg amb el tipus mòbils va fer possible la producció de més llibres que els que l’esglèssia podia cremar. És a dir, la impremta va fer la crema de llibres ineficient, la qual cosa la va obligar a canviar d’estratègia: per comptes de seguir cremant llibres, varen optar per cremar els que tenien les idees (…) Avui les fogueres estan en el tubs dels raigs catòdics de les televisions
[Lo bueno de que esto no sea BP es que los trolls no se acuchillarán hasta los 150 comentarios por poner un texto en catalán. Qué menos podemos hacer hoy, por otra parte: díficil decidir en los Sevilla-Barça quién queremos que pierda, ante la imposibilidad de que lo hagan ambos, pero cuando se oyen disparates como que los palanganas tienen "perfil de Champions" los cuatro goles son infinitamente agradecidos. Y si encima no se pitan tres penaltis, esperamos que de forma completamente injusta, todo es aún más dulce...]
Mientras usted lee estas líneas yo estaré en el Foro Social Mundial de Porto Alegre hablando de software, internet y derechos de propiedad junto con el ministro-cantante Gilberto Gil, el catedrático de Stanford y fundador de Creative Commons, Larry Lessig, y el ex compositor de Grateful Death y actual presidente de la Free Electronic Frontier Foundation, John Perry Barlow. ¿Qué hacemos debatiendo de temas tecnológicos en medio de la gran reunión mediática de movimientos sociales globales? Pues planteando uno de los problemas esenciales de la humanidad hoy día: cómo evitar que la extraordinaria revolución en las tecnologías de información y comunicación sea monopolizada y esterilizada por una visión arcaica del derecho de propiedad y por manipulaciones de empresas como Microsoft.
Y es que hoy día se ha demostrado que hay formas de producción de la innovación tecnológica que pueden obtener resultados superiores a los de las empresas tradicionales a partir de la cooperación libre no remunerada y sin apropiación privada del conocimiento resultante del proceso de producción. Aunque estas formas de cooperación productiva pueden extenderse a otras actividades, sus resultados más espectaculares se registran en el software informático. Lo cual no es un tema menor. El software es el lenguaje que permite relacionarnos con los ordenadores y los sistemas digitalizados. O sea, con las redes de máquinas que forman la infraestructura básica de nuestra sociedad. La apropiación privada del software es equivalente a la apropiación de la escritura en los orígenes de la humanidad.
Y de hecho, durante muchos siglos, la escritura se reservó a quienes ejercían el poder y sus escribas. Pues bien, ocurre que desde hace casi tres décadas, junto al software propietario de empresas privadas, bien para su uso interno bien para venderlo, se desarrolló otro tipo de software para sistemas operativos, basado en el sistema Unix, que, por razones legales, los laboratorios Bell se vieron obligados a ceder a Berkeley y a otras universidades con la autorización para modificarlo sin límites legales. La diferencia fundamental entre ambos regímenes de propiedad es que las empresas, como Microsoft, no difunden lo que se llama el código fuente del programa, es decir, la fórmula que permite modificar, mejorar y reparar en caso de necesidad el software que se utiliza. Es algo así como si usted recibe el motor de su coche sellado y si se estropea ni usted ni ningún mecánico pueden repararlo.
Ni siquiera el servicio de manutención. Tiene que esperar a que la empresa saque un nuevo modelo de coche o de programa en el que hayan subsanado, sin que nadie sepa cómo, los problemas detectados. Pero con el programa Unix, inicialmente, los programadores (investigadores y estudiantes universitarios) difundieron desde el principio el código fuente justamente para que todo el mundo pudiera trabajar con él y modificarlo para el beneficio de la colectividad. De esa línea de programación salió, en 1991, el programa Linux, desarrollado en primera versión por un estudiante de 21 años de la Universidad de Helsinki, Linus Torvalds, que necesitaba un programa para su tesis y tras crear un primer sistema operativo lo puso en internet pidiendo ayuda para mejorarlo.
Todo el mundo podía acceder al código fuente, trabajar sobre él y ponerlo de nuevo en internet, con toda la información y sin cobrar nada, los resultados de su esfuerzo. En realidad, Torvalds utilizó un instrumento legal diseñado en 1984 por el fundador del movimiento de software libre, un programador del MIT llamado Richard Stallman. Se conoce como General Public License (GPL) según la cual todo el mundo puede utilizar libremente el software publicado con esa licencia (con acceso al código fuente) con la única condición de que todo lo que se haga sobre ese programa se vuelva a difundir públicamente con la misma condición, o sea, que nadie se pueda apropiar el resultado de ese trabajo. Es decir, que lo único que se prohíbe es la apropiación privada.
Pues bien, de esa forma de cooperación aparentemente utópica, salieron distintas versiones de Linux, que hoy día es generalmente considerado un sistema operativo tecnológicamente superior a los de Microsoft, que se utiliza en la mayoría de los servidores del world wide web en el mundo, que ya emplean un 14% de los servidores de gran tamaño y que cuenta con 21 millones de usuarios, en una progresión que parece imparable. ¿Juicio subjetivo? Miren lo que escribía en 1998 un alto ejecutivo de Microsoft en un memorándum interno que fue filtrado y se conoce como los documentos de Halloween:"Linux y otros defensores del software de código abierto representan una propuesta cada vez más creíble de que este software es tan robusto -si no más- que las alternativas comerciales".
A partir de ahí, el documento esboza estrategias de ataque contra el software libre, pero se encuentra con el problema, en sus propias palabras, "para competir contra el software de código abierto hay que apuntar a un proceso en lugar de a una empresa". Y, naturalmente, las empresas con más visión han entendido que ese tipo de programación libre es el futuro, de modo que multinacionales como IBM, Oracle, Netscape, Sun, Computer Associates, SAP, Hewlett Packard, Dell, Silicon Graphics, y una larga lista, basan muchos de sus sistemas en Linux y otros programas de código abierto, siempre respetando la cláusula de la no apropiación privada de los programas que utilizan y a cuyo desarrollo contribuyen. Algo semejante ocurre con el programa Apache, también creado por una red cooperativa de programadores y que hoy, con el apoyo de IBM, pero en régimen de propiedad libre, hace funcio-nar más de dos tercios de los servidores del world wide web que usted utiliza.
El éxito del movimiento de software libre explica el apoyo de numerosos gobiernos y administraciones a este tipo de programas, incluyendo Brasil, India, China, Francia, Alemania, Finlandia, Extremadura (donde crearon el programa Linex, como extensión simplificada de Linux), Euskadi y, recientemente, Catalunya. ¿Cómo es posible? Por un lado porque las empresas más inteligentes (grandes como IBM o de menor dimensión como Red Hat) saben ganar dinero con los servicios y aplicaciones desarrollados a partir de los programas de software libre sin matar la gallina de los huevos de oro, que es la libre contribución de cientos (y en algunos casos miles) de programadores que no donarían gratis su tiempo y su trabajo si los demás no respetaran la regla fundamental de no apropiarse privadamente el resultado del trabajo cooperativo. Pero, por otro lado, todavía hay que explicar por qué estos programadores se dedican a esto (normalmente en horas libres o como actividad secundaria en su horario de trabajo) sin buscar compensación económica. Las respuestas al enigma son tan variadas como las ideologías. Pero tenemos datos de encuestas sobre miembros de estas comunidades cooperativas de programadores.Ylas motivaciones son, en orden de frecuencia: la convicción de que el software tiene que ser libre porque es un derecho fundamental; la constatación de que la calidad técnica del software producido es muy superior al comercial; su mejora profesional mediante la participación en la comunidad en red, y el divertirse con esta actividad. Todo ello junto conduce a que estas redes tienen una potencia de creatividad infinitamente mayor, y por tanto un resultado de mayor calidad, a los de empresas parapetadas tras la propiedad intelectual.
El movimiento de software libre ejemplifica una forma de organización de la producción y la distribución en una economía del conocimiento que se basa en la propiedad común de la innovación, mediante la colaboración libre de los creadores, y la apropiación privada y comercial de las aplicaciones y productos derivados de esa creación.No se trata de abolir la propiedad privada, sino la propiedad de rentistas y parásitos que bloquean la innovación y la distribución de la riqueza de la humanidad. Es un viejo tema, desde Proudhon. Pero también es un tema fundamental en un mundo en desarrollo donde la batalla en torno a los derechos de propiedad intelectual es la cuestión decisiva para que el planeta comparta la innovación y sus beneficios, en un círculo virtuoso entre los que contribuyen a la innovación como productores y los que la mejoran como usuarios, estén donde estén y cualquiera que sea la posición de poder que heredaron de la geopolítica de la historia. De eso estamos hablando en Porto Alegre.
En un peligroso precedente para el sector y el consumidor, los jueces han condenado a Fujitsu Siemens a pagar 12 euros de canon por cada ordenador vendido en Alemania y reconocen a la sociedad alemana de autores VG Wort el derecho a percibir entre 20 y 300 euros por cada impresora vendida, dependiendo de la calidad y velocidad de la máquina.
Las sentencias, según la patronal alemana del sector informático, pueden suponer este año una factura de 90 millones de euros por las ventas de PC en ese país. Y las ventas de impresoras reportarían a VG Wort otros 116 millones como mínimo.
El cliente, previsiblemente, acabará cargando con estos costes adicionales. Si, en cambio, el fabricante absorbe el impacto para mantener la competitividad del precio de sus productos, deberá diseñar una estrategia comercial diferente en cada país de la UE, en función del canon aplicable. 'Ambas decisiones son desproporcionadas y no respetan la directiva europea de Derechos de autor', afirma Lizanne Scott, miembro del consejo ejecutivo de Eicta, una asociación que agrupa a los grandes nombres internacionales de la industria (desde Apple, Canon o HP hasta Microsoft o Toshiba).
Venga, de esto ya hablamos nosotros el 1 de enero, enlazando a un artículo del 28 de diciembre. Un mes más tarde, Cinco Días les cuenta a sus lectores lo que los lectores de este blog pudieron leer un mes antes, la instauración oficial de un canon a los discos duros en Alemania. Nunca es tarde si la dicha es buena, pero asusténse porque en Bélgica ya se lo están pensando y la SGAE enseña la patita por debajo de la puerta. Gracias a Alberto (otro Alberto) por el enlace.
Según Tena, su disputa con la empresa Tegam comenzó en el verano del 2001, cuando habló en contra de la compañía en un forum sobre tecnología, explicando que la afirmación de que el anti-virus Viguard proporcionaba una protección del 100% contra los virus no era válida. Cuando distintos medios lo retaron a que, a su vez, demostrara su propia afirmación, Tena empezó a investigar por su cuenta y descubrió 14 virus que Viguard no detectaba junto a varios "falsos positivos"--programas normales que Viguard erróneamente identificaba como virus. Después de llevar a cabo su investigación, Tena dijo que escribió un email a los creadores del software, avisándolos y pidiéndoles que corrigieran los errores.
El consejero delegado de Tegam, Marc Dotan, defiende, por contra, que Tena no les escribió hasta que esta información negativa fue publicada en la Red. Según Tena, sus descubrimientos los publicó después en su página en la primavera del 2002 y fue demandado en el verano del 2002 por violar la ley francesa de copyright.
Aunque los hechos que involucran a este científico francés de Harvard sean viejos, el juicio se celebró este mes y se falla en marzo. Otro caso más en el que las empresas emplean el copyright para amordazar a sus críticos. Teniendo en cuenta lo extraordinariamente represivas que son las leyes del copyright en Europa (aunque siempre estemos viendo la paja en el ojo anglosajón), parece caso cerrado en contra del francés Guillaume Tena, quien no sería raro que perdiera su visado y tuviera que abandonar los EE.UU. Otra vez la industria, se llame RIAA, Apple, o Tegam, golpeando a los más débiles, tengan razones legítimas o no. Y encima en este caso los malditos hijos de la gran puta que lo demandan acusan (aunque, ejem, no demandan) a Harvard de negligencia por no vigilar lo que hacemos y no detener la investigación "ilegal" de Tena. En fin...
Otra vez hay que agradecerle el artículo a Amador. Y a Google, éste del Register sobre el mismo tema que explica que Tena tiene suerte de que el caso preceda a la última Directiva Europea sobre el Copyright, porque ésta recorta más aún nuestras libertades.
Pasamos a J.A. Millán, que comenta como gracias a CC puedo llevarme mejor con mis clientes y proveedores. Ha publicado 22 libros, los 21 primeros por la vía tradicional, el número veintidos en la red, mediante una licencia CC. La reflexión es ¿dónde viven sus libros? ¿Qué es lo que él quiere cuando escribe? Que llegue a hundirse en cuantos más cerebros, mejor. Quiere dinero, como compensación por su tiempo y como medida de apreciación. Pero también quiere que sus editores y agentes ganen dinero, porque generan valor y se lo merecen. ¿Cómo hacerlo? Mediante una variedad de posibles modelos de negocio creativos y abiertos, que inciden en que a la gente le guste el libro, y terminen de hecho comprándolo. El libro puede estar en Internet, pero además es posible ganar dinero vendiéndolo, y contar además con una legión de entusiastas propagandistas del libro. Caso, sin ir más lejos del "We the Media", de Dan Gillmor, o del archifamoso "Cluetrain Manifesto".
Enrique Dans cubre a bote pronto la presentación de las licencias Creative Commons en Madrid. Más, en su post de esta mañana.
Yo he pasado por el copyright, por la industria tradicional y por las multinacionales discográficas. En aquel momento parecía una buena idea. Cuando firmé mi primer contrato, con BMG Ariola en 1998, renuncie a la mayor parte del negocio que se montó alrededor de mis discos. De cada CD vendido, sólo cobraba un 8% del precio de venta a mayorista, la cuarta parte si el disco estaba de oferta o era comprado durante una campaña de televisión. En cuanto a los derechos de autor, de lo que recauda la Sociedad General de Autores y Editores a bares, radios y compradores de CDs vírgenes, muy poco es lo que llega al final a los propios músicos. Para empezar, está el 15% aproximadamente de intermediación que cobra la SGAE, a la que ahora además se suma un 0,51% que se destina a hacer lobby político para "combatir la piratería". Después, de lo que queda, alrededor del 50% se lo lleva la editorial, que es otro intermediario más que suele ser tu propia discográfica y que, en teoría, te cobra por promocionarte. Al final, cuando dejas de ser un ingenuo que aspira a forrarse con la venta de discos, descubres que el negocio de los músicos está en los conciertos y no en los derechos de autor o de copia. En mi caso, nueve de cada diez euros de mis ingresos musicales venían de las actuaciones en directo. Aunque las cantidades cambien, la proporción suele ser siempre la misma para la mayoría de los músicos.
El único problema es que no se consiguen conciertos si nadie te conoce, si nadie te escucha. Para eso estaban las discográficas. BMG Ariola, y después Universal Music, me aportaban tres cosas a cambio de quedarse con el negocio de mis discos. Me daban dinero para grabar el master del CD, para pagar el estudio, que era algo muy caro. Una producción normal de un LP, hace diez años, no bajaba de los 5 millones de las pesetas de entonces. También se ocupaban de fabricar ese CD de forma industrial y ponerlo en las tiendas. Y, por último, eran los que engrasaban los engranajes necesarios para que mi disco sonase en las radios y la gente se enterase de que existía.
Sin embargo, hoy la tecnología ha democratizado todo este proceso.
Si quieren saber qué precede y sigue a estos párrafos, pueden leer entero el discuso que soltará Nacho esta noche en Madrid en la presentación de las licencias CC en Madrid. Por cierto, según afirma Tones, con Creative Commons se liga mucho más. Interesante...
Cuando era pequeña, yo leía Ragazza. Ya está, ya lo he dicho. Me da vergüenza admitirlo, pero hay momentos en la vida de una blogger en que una tiene que hacer lo que tiene que hacer. Por favor, sigan conmigo. Hay desenlace sorpresa si llegan hasta el final.
Por ponernos un poco en situación y para aquellos que no sepan de lo que estoy hablando, Ragazza es una especie de Cosmo para niñas, más genérico que el Bravo, más pijo que el vale, que explora todas aquellas materias en las que una señorita joven se debe instruir. Esto es: edad y signo de los cantantes de moda, estado civil de las estrellas de Hollywood, tono y textura de maquillaje correspondiente a cada tipo de piel e historia, técnica y sociología de la manicura francesa. Uno de los momentos cumbre de cada número es, sin lugar a dudas, el test.
No se rian que es cosa seria. Como todo el mundo sabe, el test ha sido elaborado por un equipo de psicólogos, sociólogos, antropólogos y psiquiatras especializados en tests y sus resultados son técnicamente infalibles. Si ustedes han visto alguna serie adolescente americana, sabrán además que hay dos tipos de tests: el que se hace con las amigas mientras os arrancáis tiras de cera ardiendo las unas a las otras de la parte de atrás de los muslos y el que se realiza a solas en la intimidad. Los primeros, ¿Eres una buena amiga?, ¿Es ese el chico que más te conviene? y ¿Estás preparada para tener una relación? son un tema tan fascinante que vamos a guardarlo para otra ocasión. Hoy quiero hablar de los otros, de los íntimos. Concretamente del clásico: ¿Qué clase de persona eres?
Hay un motivo por el cual este test se hace a escondidas: hagas lo que hagas, pongas lo que pongas, siempre te sale la clase de persona que no quieres ser. Como a mi con el defensor base. Esta verdad irrefutable es un motivo constante de frustración para la sufrida adolescente, que acaba haciendo trampas como en Elige tu propia aventura, mirando los resultados y haciéndolo para atrás, para salir de C) eres inteligente, divertida y generosa. Tus amigos tienen motivos para confiar en ti aunque a veces te sientes un bicho raro y acabar en A) eres la chica más popular del colegio. Todos quieren ser amigos tuyos. Pero cuidado, ¡a veces se está muy solo en la cima! Y claro, todo este proceso resulta demasiado patético como para soportar la presencia de público. Pero éste tampoco es el tema, asi que dejen de preguntar.
¿Qué clase de persona eres? era como el DSM-IV pero sagazmente resumido en veinte preguntas y tres conclusiones. Su estrategia consistía en coger a la lectora desprevenida, para así asegurar que las respuestas eran honestas, genuinas y no habían sido meditadas de antemano. Así, junto con la sorprendente Cual es tu color favorito y la siempre inesperada Qué clase de películas te gustan: románticas, policíacas o de acción, había siempre alguna que te daba mucho que pensar. La mía era la siguiente:
Tu grupo favorito acaba de sacar un disco y toca en tu ciudad la próxima semana, pero tus padres te han recortado la paga y sólo tienes 2.000 pesetas hasta final de mes. ¿Qué haces?
a) Voy al concierto. ¡No me lo perdería ni loca!
b) ¡Me compro el disco! Cuesta lo mismo y puedo escucharlo todas las veces que quiera.
c) Me da tanta rabia tener que decidir que me gasto todo en helado, me paso el día del concierto llorando en el hombro de mi mejor amiga y engordo 300 gramos.
Como ven, la opción Ally McBeal está siempre disponible. Pero las otras dos son jodidillas. Porque veamos: mi grupo favorito no viene a tocar a mi pueblo todas las semanas y el disco me lo puedo comprar cuando mis padres me perdonen la trompa del pasado sábado y me vuelvan a subir la paga a 5.000. Pero ¿para qué coño quiero ir al concierto si no me sé las canciones? No hay una solución perfecta. Al menos, no la había hace quince años cuando yo leía el Ragazza y tenía que elegir. Pero hoy, a poco que el intrépido equipo de profesionales expertos del que hablábamos antes tenga hijos, conexión a la Red o un mínimo contacto con la realidad, habrá adaptado las tres opciones poco más o menos a:
a) Qué pregunta más tonta. Me bajé las canciones antes de que saliera el disco y me compré la entrada en la web con un 20% de descuento.
b) ¿Mi grupo favorito? ¿Pueden ser más específicos? Porque hay más de 900 grupos distintos en mi disco duro de 40 gigas y me gustan todos...
c) Estoy tan confusa por la estupidez de esta pregunta que creo que me voy a gastar todo en helado y a pasar el resto de la tarde llorando en el hombro de mi mejor amiga.
Tierra llamando Estopa y a Def con Dos.Los músicos lloran en la radio porque el señor MP3 les roba los dineros. La SGAE se queja en los tribunales de que sus ingresos han bajado por culpa del Peer to Peer. Pero lo cierto es que las salas, las promotoras y los músicos programan más giras que nunca, y la SGAE ha batido su récord de recaudación el año pasado. En los tiempos que vivimos los únicos que salen perdiendo son las discográficas, las gestoras y Ragazza. El resto sólo ganamos. Incluido el músico.
Así con la broma, me da la sensacion de que alguno de los consejos prácticos para romper la baraja y forrarse definitivamente con la Propiedad Intelectual de ese andaluz universal que debería ser David Bravo ha llegado a la sala de reuniones de alguna discográfica.
Def con dos:Lo que no puede ser es que nadie se compre un puto disco. Tiene que haber un equilibrio. Una cosa es bajarse algunos discos de la red y otra cosa es la mafia del top manta. Creo que, aparte de SGAE y otras vainas, sólo se puede evitar el pirateo concienciando a la peña de que si todo se lo baja gratis, terminarán por no poder bajarse nada porque no habrá música que bajarse.
Alex Ubago: Es algo que poco a poco se está cargando la música, junto a ciertos portales de Internet que te permiten bajarte la música gratis. Son fraudes que no parecen ser demasiado graves, pero hay que concienciarse de que se está comerciando con nuestra obra y nuestras ideas. Hay que poner soluciones por parte de los compradores, las compañías y los comerciantes. Creo que es una cuestión de valorar más las ideas y darle valor a un disco.
Najwa Nimri: Internet es un arma de doble filo.
... y más y más joyas de los labios mismos de nuestros artistas en una selección de la ACAM.
No es muy glamouroso, pero en esta guerra de guerrillas cada victoria, cada pequeño precedente (aunque no tengamos el derecho jurisprudencial anglosajón) cuenta:
La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) acaba de recibir su primer varapalo judicial en la batalla por cobrar un canon a las fiestas populares que se celebran en Galicia. El juzgado de Primera Instancia número 4 de Vigo ha rechazado la demanda del colectivo de autores contra la comisión que organiza las fiestas de Liñares, que se celebran en la parroquia de San Miguel de Oia desde hace dos siglos.
La sentencia desmonta las tesis de la Sociedad de Autores, y concluye que los vecinos que participan en la comisión de festejos no deben responder en ningún caso con su propio patrimonio a la reclamación económica. La jueza alude a las peculiaridades de los grupos de vecinos que organizan estos festejos para justificar que no sean tratadas como cualquier sociedad anónima, ya que carecen del elemental ánimo de lucro.
Y no sólo eso. El tribunal considera probado que la SGAE ya ingresa los derechos de autor a través de las orquestas, por lo que censura que la entidad pretenda cobrar también a las comisiones de fiestas por el mismo concepto. «Se estaría abonando dos veces por un mismo acto, algo equiparable a la doble imposición en materia fiscal», recoge el fallo.
El día era llegado para otra Extensión de Copyright de Mickey Mouse para mantener la propiedad estrella de la Disney fuera del dominio público. El sobrino de alguien tuvo una brillante idea. En vez de decirle al Congreso que añadiera los veinte años de rigor al plazo del copyright, ¿por qué no hacerlo a lo grande? Que extiendan el copyright 500 años.
La sobrina de alguien añadió otra razón aún más aguda para ello: Una extensión de 500 años permitiría que Disney buscara y encontrara a los herederos de Shakespeare y les comprara todos los derechos del Cisne de Avon. Da igual cuánto quiseran, el trato se amortizaría en seguida. Cada escuela que quisiese escenificar o estudiar a Shakespeare tendría que mandarle un cheque a la Disney. Cada periódico o revista o programa de radio que quisiera citar al Bardo tendría también que enviar sus respectivos cheques. Así que la Disney pidió, y el Congreso concedió, y la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual (WIPO en sus siglas en inglés) siguió el ejemplo del Congreso. La Disney pagó a los herederos de Shakespeare y después usó los beneficios sacados de ahí para comprarles todos los derechos a los herederos de Dumas, Dickens, Twain, Mary Shelley, Jane Austen, Bram Stoker y más gente todavía. Una vez que la mayoría de las películas en los archivos de los demás estudios estuvieron sujetas al copyright de la Disney, los estudios se fueron a la bancarrota o se convirtieron en divisiones de la Disney.
Esto es solamente el principio, hay que ir siguiendo como la historia escrita por Will Shetterley para ver cómo verdaderamente llega al absurdo. Por cierto, alguien que tuviera el tiempo que yo no tengo debería traducir esto entero. Posible gracias a su licencia Creative Commons. Vía The Technology Liberation Front.
... and as in free beer! Y es verdad, que lo dice Cory: tanto la receta como el bonito diseño de la etiqueta de Vores Øl (en danés, nuestra cerveza) son descargables, utilizables, modificables y comercializables. Cualquiera puede fabricar y vender Vores Øl siempre y cuando se mantenga la licencia CC: Attribution & Share Alike.
Pero interpretar así los datos es un error, al menos tal y como yo los entiendo. Los sitios en la cima son clubs exclusivos cuyos miembros compiten por ganar el mayor status intentando conseguir mejores contenidos antes que los demás. La meta principal no es sembrar [con archivos] la red p2p del internauta de a pie, sino ganar status y compartir archivos dentro de un pequeño grupo. Alguien en la periferia del grupo puede tomar un archivo y redistribuirlo a un club menos exclusivo, como una forma de ganar status en ese grupo de menor rango. Después, alguien en la periferia de ese club lo puede redistribuir otra vez; y así una y otra vez. Y de este modo el archivo se difunde al exterior de estos círculos, a clubs más numerosos y menos exclusivos, hasta que finalmente cualquiera puede conseguirlo. El archivo no se distribuye gracias a una conspiración coordinada, sino gracias a las acciones locales de individuos que buscan aumentar su status. Todo el proceso está organizado; pero está organizado como un mercado, no como una empresa.
Le debemos a Kroy (alg)una(s) entrada(s) que traten de este artículo de Wired sobre la "Internet en la sombra", artículo que, de momento, no se ha comentado mucho en español. Como es más divertido y se parece más a las presentaciones que dan (algunos de) mis alumnos voy a empezar por una de las refutaciones y luego seguiré con la exposición de los hechos. Ed Felten se diría que llega a la conclusión de que la transferencia de contenidos a las redes p2p viene a ser más o menos libertaria, en vez de seguir una dinámica comunista de planificación central. Lo interesante del post de Felten es que, dado su status, el propio autor del artículo se toma la molestia de venir a defenderse en comentarios. Continuará...
[Kroy ha tenido que esperar una semana, algunos más, pero helo aquí. Si me envían un enlace, mil gracias y ya lo verán en Elástico: todo va llega, antes o después, a este guiso...]